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Arde El Cielo

Arde El Cielo

Status: Terminada
Genre:Fantasía LGBT / Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞Esto es sólo fantasía. Personajes e historia ficticia.🔞⚠️
🔞🚫No me denuncien por hechar volar mi imaginación.🚫🔞

Natt, no solo renuncia a su hogar, sino a su propia naturaleza, por una conexión ni él mismo entiende...

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Dag era blanco fácil

El despertador de Dag sonó a las seis de la mañana, un ruido metálico y estridente que cortó el aire pesado del apartamento. Para el chico, era el sonido de la rutina,  para Natt, que se había quedado sentado en el sofá mirando la oscuridad como si esperase un ataque, fue como una declaración de guerra.

-Es hora de irme.- Dijo Dag, frotándose los ojos y tratando de ignorar el nudo en su estómago.

Natt se puso de pie de un salto. Sus ojos ámbar estaban fijos en la puerta.

-¿Irte? ¿A dónde?- La voz de Natt era tensa -Afuera es peligroso. El rastro de mi caída aún no se ha enfriado. Si te alejas de mi radio de protección, Hrim...-

-Hrim no me conoce. Para él soy solo un error estadístico.- Lo interrumpió Dag mientras se ponía su uniforme de la biblioteca -Pero si no voy a trabajar, no tendré dinero para comprar comida. Y créeme, ahora que tus alas no te alimentan de luz solar, vas a descubrir que el hambre humana es un monstruo muy real.-

Natt frunció el ceño, confundido. Se llevó una mano al estómago, sintiendo un vacío extraño, una punzada que nunca antes había experimentado. Era una exigencia de su propio cuerpo que lo hacía sentir humillado.

-¿Comida?- Repitió, como si la palabra fuera un insulto -Siento como si mis entrañas se estuvieran devorando a sí mismas.-

-Bienvenido al club.- Suspiró Dag acercándose a él -Escúchame bien: no abras la puerta a nadie. No te acerques a las ventanas. He dejado algo de pan y fruta en la mesa. Intenta comer, aunque te sepa a ceniza. Volveré en ocho horas.-

Dag lo tomó por la muñeca antes de que pudiera alejarse. La fuerza del ángel, aunque disminuida, seguía siendo suficiente para dejar una marca. Su mirada era una mezcla de mando militar y una súplica desesperada que no sabía cómo expresar.

-Ocho horas es una eternidad en la guerra, Dag.-

-Para un humano, es solo un turno de trabajo.- El chico le dedicó una sonrisa triste y, por un segundo, se permitió acariciar la mano del ángel -Quédate aquí. Prométeme que no harás nada estúpido.-

Natt asintió a regañadientes, soltándolo. Vio a Dag cerrar la puerta y escuchó el sonido de la cerradura. Por primera vez en eones, Natt estaba solo. Pero no era la soledad majestuosa del Reino Celestial. Era una soledad pequeña, encerrada en cuatro paredes que olían a humedad y a la esencia dulce del muchacho.

Las primeras horas fueron un calvario de sensaciones nuevas. Natt intentó meditar, pero su mente ya no estaba conectada a la red de sabiduría divina. En su lugar, solo escuchaba el rugido de su propio estómago y el picor de su piel.

Se acercó a la mesa y miró una manzana roja. La tomó con cautela, observándola como si fuera un artefacto explosivo. Al darle el primer mordisco, la explosión de azúcar y textura lo hizo tambalearse. No era el manjar de los dioses, pero por un momento, el vacío en su pecho se calmó. Se sentó en el suelo, rodeado de los libros de Dag, y comenzó a hojear uno de poesía que el chico tenía subrayado.

"El amor es un incendio que no se ve...", leyó Natt en voz alta. Su propia voz le resultaba extraña ahora que no tenía el eco de la Gracia.

Sin embargo, a medida que el sol subía, el ángel empezó a sentir algo más: un cansancio que le pesaba en los párpados. Sus ojos se cerraban solos. Se resistió, pensando que era un ataque psíquico, hasta que comprendió que su cuerpo de carne simplemente se estaba quedando sin energía. Se recostó en la alfombra, abrazando una de las sudaderas viejas de Dag que estaba tirada en el sofá. El olor del chico lo envolvió, y por primera vez en su existencia, el ángel guerrero se quedó dormido por pura necesidad biológica.

Mientras tanto, en la biblioteca, el joven intentaba concentrarse en archivar libros de historia. Sus manos temblaban cada vez que un cliente se acercaba al mostrador. Sentía que todos lo observaban, que cada sombra en los pasillos de las estanterías era un verdugo esperando el momento de atacar.

No estaba del todo equivocado.

Sentado en una de las mesas del fondo, un joven de apariencia inofensiva, con gafas y un libro de botánica frente a él, no le quitaba la vista de encima. Se llamaba Orm.

Orm no era un guerrero. Era un ángel de baja categoría, un observador cuya única función era recopilar datos del mundo mortal. Hrim lo había enviado precisamente por eso: Natt, incluso caído, detectaría instantáneamente la presencia de un Serafín o un querubín de alto rango. Pero Orm era casi indistinguible de un humano. Su energía era tan baja que pasaba desapercibida como el ruido de fondo de la ciudad.

Orm ajustó sus gafas y sacó un pequeño cuaderno. No escribía con tinta, sino con trazos de luz que solo él podía ver.

Sujeto: Dag. Estado: Ansioso. El rastro de Natt está impregnado en su ropa. La conexión es profunda. Natt ha cometido el error de vincular su esencia vital a este mortal, anotó el ángel.

El pequeño ángel observó cómo Dag se pasaba una mano por el cabello, exhausto. Orm sintió una punzada de algo que no debería sentir: curiosidad. ¿Qué tenía este humano para que el General más poderoso del Cielo sacrificara su eternidad?

Orm sabía que su misión era solo observar y reportar el escondite, pero el ángel le había dado una orden adicional: Si el humano flaquea, empújalo hacia el abismo.

En el apartamento, Natt despertó de golpe de su siesta involuntaria. Su pecho ardía. No era dolor físico, sino una alarma instintiva. Se levantó y caminó hacia la puerta, pegando el oído a la madera. No escuchó nada, pero el aire se sentía cargado.

Natt sabía que lo estaban buscando. Y sabía que, mientras él estaba encerrado aprendiendo a ser humano, Dag era blanco fácil.

-Vuelve pronto...- Susurró el ángel golpeando la pared con el puño - Porque no sé cuánto tiempo podré contener este fuego antes de salir a quemar a quien se atreva a mirarte.-

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💗🌷Lizi🌷💗
No manches amor a primer intentó de asesinato 🤭😶
Skay P.: Así son las cosas.😄
Es como "...me quiso robar el celular, pero nos enamoramos y ahora estoy embarazada".😅🤞
total 1 replies
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