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SIEMPRE FUISTE TÚ

SIEMPRE FUISTE TÚ

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / La Vida Después del Adiós / Romance / Venganza / Autosuperación / Mujer despreciada / Venganza de la protagonista / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:111.4k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Paoo

La vida de Alina Levine se ve arruinada cuando es llevada a prisión acusada de un crimen que no cometió. Gracias a eso pierde a sus amigos y al amor de su vida: Christian Walton.

Años más tarde, Alina sale de prisión y está dispuesta a luchar por demostrar su inocencia ante las personas que la acusaron años atrás.

No obstante, siendo acusada injustamente, encerrada, sin la posibilidad de defenderse, ¿podría aquella nueva oportunidad ser suficiente para limpiar su nombre?

NovelToon tiene autorización de Paoo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 3.

CAPITULO 3. 

Desde ese día, Alina fue trasladada a una cárcel de mujeres. Ni siquiera tuvo un juicio, sino que directamente fue condenada a quince años de prisión con la opción de estirarla en caso de que se presente nueva evidencia.  Ninguno de sus amigos fue a visitarla siquiera una vez y en cuanto a Christian, la última vez que lo vio fue el día de la muerte de Sam. ¿Cómo podía darle la espalda de esa manera?, ellos iban a casarse.

Los padres de Ali debieron dejar el país. La prensa los acosaba día y noche y sufrían por el escándalo social que ese caso significaba. —al menos esa fue su excusa—. Como último y tal vez, el único acto de amor que tuvieron alguna vez hacia su única hija, los Levine le pagaron —eso creía ella— a un buen abogado para tratar su caso: Edward Finnegan, quien trabajó incansablemente durante siete años para sacar a su cliente de la cárcel, hasta que finalmente lo logró.

Durante siete años, Ali estuvo sola. La única visita que recibía era la de su abogado. Eso la entristecía un poco. Extrañaba a sus amigos y a Christian. Ya ni siquiera sabía que sentía por él. Él la abandonó, después de todo.

A veces intentaba convencerse de que lo entendía… de que el dolor por la muerte de su hermana había sido demasiado para cualquiera. Pero otras veces, la herida ardía con una mezcla de rabia y tristeza. ¿Acaso el amor que él le juró no era lo suficientemente fuerte para al menos escucharla? ¿Para creerle?

En las noches, cuando el silencio se volvía insoportable, revivía el momento en que todo cambió: el agua helada, los gritos, la mirada de Christian cargada de confusión y desconfianza. Esa mirada la perseguía. Había sido su condena antes incluso de los jueces. Y, sin embargo, en lo más profundo de su corazón, todavía lo amaba. O al menos, amaba al recuerdo de quien fue.

Se preguntaba si él también pensaba en ella, si en algún rincón de su mente aún dudaba de su propia versión de los hechos. Pero con el paso del tiempo, la nostalgia se volvió cansancio. Lo que alguna vez fue amor, ahora se mezclaba con una amarga sensación de traición y pérdida. Quizás el verdadero castigo no era la soledad de las paredes que la rodeaban, sino la de su propio corazón, que ya no sabía si odiarlo o seguir esperándolo.

En la cárcel vivió muchas cosas. Conoció personas buenas y otras que le hicieron la vida de a cuadritos. Fue golpeada y maltratada de diversas formas. Descubrió que allí nadie la defendería, ese lugar era territorio de nadie. Y ella, estaba completamente desamparada.

Después de varios intentos, Edward logró conseguir que la aíslen en una celda, puesto que su vida corría peligro, esto fue unos meses antes de conseguir su libertad.

Alina ya era una mujer de veinticinco años. Hace pocos días los cumplió en la cárcel. Poco rastro quedaba de aquella niña que detuvieron hace siete años. No había día en que no extrañe a Samantha; y que no piense en el responsable de toda esa tragedia: un hombre sin rostro llamado Richard. Se había prometido a sí misma y a la propia Samantha, que no descansaría hasta vengarse de ese hombre. Quería contarle al mundo lo que él había hecho. Además, Edward tenía la seguridad de que él fue el responsable de que su clienta pasara tantos años en prisión. Y pronto averiguarían la razón.

Las puertas de la prisión finalmente se abrieron, Alina salió con solo lo puesto. Una muda de ropa que le entregó Edward, ya que ni siquiera eso le quedaba.  Salió de allí esperanzada, pensando en que, tal vez, Christian o alguno de sus amigos esté ahí afuera para recibirla. Pero no fue así, solo estaba Edward.

El aire frío le golpeó el rostro. Era un aire distinto, libre, con olor a lluvia y asfalto. Sintió el sol en la piel por primera vez en años, y por un instante tuvo que cerrar los ojos, abrumada por la claridad.

—Veo que la ropa te quedó bien. —exclamó él, sonriendo, en pose relajada con sus manos en los bolsillos de un sobre todo largo.

—Gracias Edward. —exclamó Alina, abrazándolo emocionada. —No sé cómo hubiera sobrevivido sin ti.

—Tus abuelos hicieron mucho por mí y por mi familia. —exclamó Edward. —Cuando tus padres me llamaron, no dudé en aceptar.

—¿Mis padres no te han contactado? —pregunto.

—No Ali. —exclamó Edward.

—Pase siete años aquí y a ellos no les importo absolutamente nada. —exclamó.

—Es hora de dejar el pasado atrás Ali. —Exclamó Edward. —Esta es tu oportunidad para empezar una nueva vida.

—Tienes razón, por lo pronto tengo que buscar donde quedarme.

—Nada de eso. El departamento en el que vivían tus padres te pertenece, esa fue la última voluntad de tus abuelos. El día de tu cumpleaños número dieciocho se leyó el testamento. El departamento es tuyo. —exclamó él. —Vamos, te llevaré.

Alina asintió y subió al coche de Edward. Este la acercó hasta el edificio en el que vivía con su familia y se bajó con ella para entregarle las llaves, las cuales había guardado para ella. Alina las puso en la puerta y ambos ingresaron.

El primer paso dentro fue como entrar en un recuerdo que ya no le pertenecía. Todo olía a limpieza reciente y a tiempo detenido. Las paredes blancas parecían más estrechas de lo que recordaba, o quizá era ella la que se había vuelto más pequeña por dentro.

La luz del mediodía se filtraba por las cortinas beiges, iluminando el polvo que flotaba en el aire como diminutos fantasmas del pasado.

Reconoció el reloj de pared que aún marcaba la hora exacta del día en que fue arrestada. Sobre el sofá, el mismo cojín bordado por su abuela. En la cocina, el sonido del refrigerador la hizo estremecer: era el mismo zumbido constante que la había acompañado en su infancia.

—Mi empleada venía cada quince días para limpiar el apartamento y dejarlo en condiciones para tu llegada. Analía —mi esposa— compró algunas prendas para ti, pero no nos deshicimos de tu vieja ropa, tal vez puedas encontrar algo que te sirva. Eres una mujer ahora.

—¿Analía no vendrá? —pregunto Alina.

—Pronto. —exclamó el hombre de treinta y siete años. —Se encuentra en un viaje de trabajo y aún no le he dado la noticia. Se alegrará mucho cuando lo sepa.

Alina recorrió la casa con la vista. La misma contaba con una cocina-comedor divididos por una barra, una pequeña sala de estar, dos habitaciones y un baño. Estaba ubicado en un edificio no muy lujoso de la ciudad, pero en el cual se podía vivir dignamente.

Cada habitación le devolvía fragmentos de una vida que ya no existía. En su cuarto, aún colgaban las fotos descoloridas de la escuela, los trofeos de matemáticas y una bufanda que Sam le había regalado en su cumpleaños número dieciséis. Todo estaba igual, y eso la desconcertó: el mundo había cambiado, ella había cambiado, pero ese lugar seguía detenido, como esperando su regreso.

Sintió un nudo en la garganta, una mezcla de gratitud y vacío. Por primera vez en mucho tiempo, tuvo miedo del silencio.

—¿Quieres que me quede? —preguntó Edward.

—No. —exclamo Ali. —Has hecho demasiado por mí, no sé cómo pagarles a ti y a tu esposa.

—No te preocupes por eso. —exclamó. —Mi empleada se encargó de dejarte algo de comida en el refrigerador y también tienes llena la despensa. Te alcanzará por algún tiempo.

—Gracias Edward, de verdad.

—Lo que necesites, solo llámame. —exclamo él. —¿Seguiremos siendo amigos?

—Claro que sí. —Dijo Alina. —Siempre lo seremos.

Finalmente Edward se fue.

Ali se quedó observando por la ventana del quinto piso por unos minutos y luego recorrió la casa con nostalgia.

Desde allí, la ciudad parecía otra. Los autos, la gente, los ruidos: todo se movía con una vida que ella ya no recordaba cómo vivir. Apoyó la frente contra el vidrio frío. Por primera vez en siete años, no había barrotes entre ella y el mundo. Pero tampoco había nadie del otro lado esperándola.

No podía creer que sus padres simplemente hayan tomado su tajada de la herencia de sus abuelos y se hayan ido, olvidándose totalmente de ella con la excusa de la presión que sufrían por tener una hija convicta. O tal vez sí lo creía, ya que, a pesar de haberla criado y educado, ellos jamás le dieron amor. Jamás se interesaron por ella. De no ser por los Walton, ella no sabría lo que es el cariño de una familia y ahora, también los había perdido a ellos.

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Ana Mendez
me encantó, linda historia, bien por ti escritora Dios le bendiga su entrega y sabiduría...❤️❤️🫂
Bar_Rok
muy buena. tiene de todo. excelente
Ariana Cavallaro
Bien. hecho. Que paguen por sucios🤨
Ariana Cavallaro
No entiendo que coño es lo que él quiere. Que más que la declaración tan bonita que ella acaba de hacerle 🤔🤨😡
Ariana Cavallaro
Es u. poco hombre😡
Ariana Cavallaro
No me gustó esa actitud de él. Era el momento para que hablarán claro🤨. Ahora ella quedará embarazada 😡
Ariana Cavallaro
No debería ir a ningún compromiso. No porque le importe, si no para desligarse de una vez de ese pasado😏
Ariana Cavallaro
No seas boba, no permitas eso. Te lo dijo en tu cara, sigue creyendo que tú eres la asesina de su hermana🤨
Ariana Cavallaro
ay no, de verdad no puedo con ella🤨
Ariana Cavallaro
Basura, baboso, asqueroso 😡
Ariana Cavallaro
Gafas, con él ni a la esquina 😡
Fi.Fran.
😭😭😭😭😭😭😭 hay josept me hicieron 😭😭😭😭😭
Fi.Fran.
💕💖😘😍🥰
Fi.Fran.
que hermoso 💕😍😍🥰😘😍🥰😍😍🥰😍🥰. siempre la amo y la sigue amando
Ecodiseño
hermosa historia muchas felicidades escritora
Georgina Reyes Riquene
Excelente
Maria Rojas
una novela muy linda ne encantó que sigan los éxitos bendiciones 😊
Lucia Calderón
Excelente obra
Kay
exelente 😘
perla garcia garcia
Excelente
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