Narra la historia de Eliza Valantine, una mujer ruda de los barrios bajos que terminará reencarnando en Ofelia, la villana de secundaria de una novela que leyó. La Ofelia original era una mujer sin dignidad que drogó al protagonista, obligándolo a casarse con ella. Esta nueva Ofelia es una mujer empoderada, ruda y fuerte de pies a cabeza que no necesita usar a un hombre para ascender. No se deja de nadie y no necesita un héroe que la salve; ella es su propio héroe.
Si te gustan las protagonistas poderosas que reparten bofetadas a diestra y siniestra, quédate aquí.
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EL ACCIDENTE Y EL SECRETO QUE DESPIERTA
Eran las seis de la tarde cuando el teléfono sonó con una urgencia que heló mi sangre. La voz de la policía me comunicó que Bruno había sufrido un accidente en la carretera que lleva al pueblo vecino – los frenos de su camioneta habían sido cortados a conciencia, pero por suerte, había logrado desviarse antes de chocar contra un camión cisterna, quedando con contusiones múltiples y una fractura leve en la pierna izquierda.
Cuando llegué al hospital, lo encontré con los ojos cerrados, conectado a monitores que emitían pitidos rítmicos. Me senté a su lado, cogiendo su mano fría entre las mías, y le susurré cosas sin sentido, como si mis palabras pudieran acelerar su despertar. Pasaron dos horas hasta que sus párpados comenzaron a temblar, abriéndose lentamente para revelar ojos que ya no eran los de Bruno – había algo distinto en su mirada, una profundidad que no había visto nunca antes.
«Eliza…», dijo con una voz ronca, y mi corazón dio un salto tan fuerte que casi me ahogo. «Mi nombre verdadero es Elías Varón. Vine a este mundo cuando escuché tu llamado, aunque no sabía cómo llegar hasta ti.»
Las lágrimas brotaron de mis ojos como un río desbocado, cayendo sobre nuestras manos entrelazadas. «No puede ser… ¿eres realmente Elías? Soy yo, Eliza Valantine. Fuimos a la misma universidad – te rescaté cuando unos bandidos te atacaban fuera del campus, y tú me diste un pañuelo rojo no puede ser Eliza eres tú», murmuré entre sollozos.
«¡Eliza, sí eres tú!», exclamó, apretándome la mano con fuerza a pesar del dolor en su cuerpo. «Desde ese día me enamoré de ti pero me tuve que ir al extranjero. Además, la prometida que eligió mi familia – que jamás quise – siempre se interponía. Si la recuerdo… Luciana Atlante, la mujer que me hizo la vida imposible, trató de matarme muchas veces pero nunca pudo conmigo.»
«La recuerdo perfectamente», asentí, secándome las lágrimas con la manga de mi blusa. «Eres un gran actor, jamás pensé que eras un reencarnado. Elías, cuando supiste lo de mi muerte tomaste un vuelo y el avión explotó…»
«Es extraño – tú moriste primero, pero yo llegué antes que tú a este mundo y desee con todo mi corazón verte nuevamente. Posiblemente tu alma estuvo dormida», explicó él, mirándome con ojos llenos de emoción. «Es sorprendente que ambos entremos a la novela. Sabes, tengo una sospecha extraña: creo que Jezabel también es una reencarnada y es Luciana. Su actitud me la recuerda.»
«Yo también tengo sospechas», confesé, mirando hacia la ventana del cuarto como si temiera que ella estuviera escuchando. «Si es así, esta batalla no será fácil – ya las actitudes de ellas no serán como en la trama. Si Jezabel es Luciana, hará todo por lastimarnos. Ella siempre me odió en la universidad y una noche envió hombres a matar a mi abuelo. Yo ni tenía amigas porque ellas las torturabas psicológicamente. Aunque ella nunca pudo conmigo, lastimaba a las personas a mi alrededor. Este accidente es obra de ella, no puede ser… los niños, Theo, Elza y Aurora y mi abuelo corren peligro. Theo está extraño.»
Mencionarlo nos hizo ambos tensar – sabíamos que Jezabel estaba manipulando al joven de catorce años, aprovechándose de que aún no había superado la muerte de su madre. Le había estado dando pastillas que él creía que ayudaban a olvidar el dolor, y también le había hablado de convencer a Elza de irse con Iván, asegurándole que sería para bien de la muchacha.
«Es un plan», dijo Elías con firmeza. «Jezabel le está pagando a Iván para llevarse a Elza y vendérsela a un poderoso. Y lo peor es que ella aún no sabe que nosotros también somos reencarnados – debemos mantenerlo así, al menos por ahora.»
Mientras hablábamos, vimos desde la ventana a Iván esperando en la entrada del hospital, con una expresión seria y una mano metida en el bolsillo de su abrigo – en el que se adivinaba el contorno de un sobre grueso. Al fondo, se acercaba un auto oscuro con los cristales ahumados, y en el asiento del copiloto, alguien sostenía una fotografía: la de mi abuelo, con una marca roja en la frente.
Jezabel no apareció por el hospital – estaba demasiado ocupada moviendo sus piezas en la sombra, sin sospechar que sus planes habían sido descubiertos por quienes creía que eran solo personajes de la novela. Ella seguía actuando como la prima obsesionada, manteniendo su fachada de Jezabel mientras planeaba tomar el control de todo, convencida de que era la única que había llegado desde el mundo original para reclamar lo que consideraba suyo.
«Ella piensa que soy solo Bruno, y que tú eres solo Ofelia», dijo Elías, mirándome con determinación. «No sabe que eres la mujer que le robó el protagonismo en nuestro mundo, ni que yo vine aquí solo por ti. Ese desconocimiento será nuestra mayor ventaja.»
Y en la mesa de noche de Elías, bajo una almohada que se había caído al suelo, apareció el pañuelo rojo que él me había dado en nuestra universidad – ahora con una nueva mancha oscura en el borde, como si alguien lo hubiera tocado con manos sucias…
Palabras de la autora:
Está se pondrá bomba guerra de reencarnada, sabrán más sobre la otra vida de los protagonistas.
🙏🙏