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cap 24 venganza de lucía
Al amanecer del día siguiente a la exhaustiva investigación, los protagonistas se reúnen en la elegante oficina de César Luis, donde el ambiente es tenso y cargado de expectativas, al emprender una conversación seria y profunda sobre las estrategias y primeros pasos que tomarán en su valiente misión para enfrentar al malvado marqués Contreras y su despiadado séquito.
El archiduque César inicia la conversación con voz grave y segura: "Bien, aquí tenemos toda la investigación recopilada minuciosamente por nuestros leales espías, todo lo que hemos logrado descubrir hasta ahora. Lamentablemente, tu padre, el marqués, está profundamente implicado en una red de horror y ansia criminal. Está involucrado en la detestable trata de esclavas, en robos al marquesado y en el sórdido tráfico de drogas. Se ha adentrado también en el abominable mundo del abuso infantil."
César, con una expresión de desasosiego, continúa detallando los horribles crímenes: "Lo más devastador es descubrir que el barón Ezequiel Morros está también implicado en actos de secuestro, la compraventa de jóvenes mujeres y el asesinato masivo de inocentes de entre tan solo 14 y 18 años. Hemos encontrado pruebas irrefutables de una espantosa fosa común de mujeres fallecidas, y nuestros agentes lo vigilan sin descanso. En su lúgubre sótano mantiene cautivas a mujeres, sometiéndolas a sus crueles abusos."
Lucía, con un tono de profundo dolor, añade: "Sí, incluso hay una niña de apenas 13 años que están por traer para ser víctima de estas atrocidades."
César interviene con una mezcla de impotencia y tristeza: "Esas son memorias que emergen de la verdadera Lucía, recuerdos impregnados de horror."
Lucía asiente, recordando con angustia: "Sí, a nosotras dos nos hizo de todo, reviviendo el fatídico momento cuando desperté tras ser vilmente violada. Al siguiente día, esa monstruo llegó con la muchacha y nos sometió a ambas. Mientras nos hacía sus inenarrables maldades, una de nosotras miraba impotente y luego, cambiaba de víctima. Cuando él no estaba presente, sus guardias perpetuaban las vilezas, pero esa pobre niña encontró un trágico final; la estranguló tras violarla. Así concluye ese aterrador recuerdo."
César se inclina hacia Lucía, ofreciéndole un consuelo tangible: "Gracias a Dios, mi reina, eso no te sucedió en esta vida. Mi familia y yo te brindaremos protección y cuidado eternos."
Lucía agradece con un suspiro tembloroso: "Gracias, porque si hubiese estado allí, no habría tenido la fuerza suficiente para defenderme. *Piensa para sí misma: Si esa bestia me hubiera ultrajado estando tan débil, por suerte logré escapar justo a tiempo.*"
El archiduque César Dacosta Berni sentencia con decisión: "Con toda esta evidencia, es urgente acudir inmediatamente al emperador para exigir justicia."
Esteban interviene, determinante: "Sí, padre, iré contigo."
El archiduque bromea suavemente: "Sisid, creo que me acompañas solamente para intentar ver a la princesa que tanto te roba el sueño."
Esteban, sonrojado y comprometido, responde: "Padre, por favor deja tus chistes de lado, vamos."
Con una lúdica sonrisa, el archiduque sugiere: "Y si consideramos una propuesta de matrimonio para unirte a la princesa, ¿qué te parece, Esteban?"
Un rayo de esperanza brilla en los ojos de Esteban, mientras imagina su futuro con la princesa, aunque se esfuerza por mantenerse enfocado: "Padre, ¿qué dices?"
El archiduque regresa a la grave realidad: "Despierta, lo primero es realizar la misión para salvar a esas jóvenes inocentes y asegurar que esos peligrosos criminales sean llevados ante la justicia. Después, ya veremos el destino amoroso con la princesa."
Esteban, acatando las prioridades, responde: "De acuerdo, padre, vamos."
Sin más dilación, el archiduque y su segundo hijo, Esteban José, se encaminan con resolución hacia el majestuoso Palacio Imperial, decididos a presentar sus descubiertas pruebas ante el emperador. Una vez dentro de la oficina del emperador, el archiduque con gravedad dice: "Oh, querido amigo emperador, vengo portando noticias sombrías."
El emperador, con ceño fruncido, inquiere con preocupación: "¿Qué sucede, amigo mío?"
El archiduque explica con detalle: "Nos enfrentamos a un panorama desolador de esclavitud, abuso sistemático, muerte de mujeres inocentes y rampantes ventas de drogas en nuestro reino."
Con gesto de incredulidad e ira, el emperador demanda: "¿Cuál es el foco de tales horrores? ¿Quiénes son los culpables? ¡Atrápenlos de manera inmediata!"
El archiduque revela sin vacilar: "El centro de corrupción se halla en el marquesado Contreras y el detestable barón Ezequiel Morros."
Ordenando con voz firme, el emperador instruye a sus guardias: "Guardia, arresten de manera expedita al marqués Contreras y al barón Morros, y preséntenlos ante mí sin demora."
Siguiendo el mandato, las leales guardias se dirigen con paso decidido hacia el infame marquesado y la nefasta baronía. En el marquesado proceden a arrestar al marqués y a sus hijos culpables. Mientras que en la baronía, descubren al vil barón Morros en pleno acto de abuso a una desdichada mujer, horrorizados por el cúmulo de evidencias macabras halladas tanto en el marquesado como en la baronía.
De vuelta en el imponente Palacio Imperial, se reúnen todas las figuras y familias del destacable imperio Acosta y Ferrera. El imponente salón del trono se inunda con todas las miradas dirigidas hacia el imperioso emperador mientras él ordena: "Traigan a los criminales implicados."
El solemne emperador se dirige firme a los nobles congregados: "Señores nobles de este imperio, de esta digna corte, estamos aquí reunidos para enfrentarnos con la triste verdad de que tenemos a dos de nuestros supuestos nobles manchados con los cargos de abuso sin escrúpulos, ventas de drogas insidiosas, viles actos de esclavitud y descarada malversación de fondos pertenecientes a nuestro imperio. El horror y la traición nos han sorprendido."
El aterrorizado barón Morros y el despreciable marqués Contreras son obligados a arrodillarse en señal de rendición, mientras los hijos del marqués comparten su destino por ser cómplices en sus atroces crímenes.
El emperador, declarando firmemente, sentencia: "Con base en las contundentes pruebas presentadas por el honorable archiduque y el magnífico duque, los condeno a la ejecución inminente. Sus títulos serán revocados inmediatamente, y todos sus vínculos familiares, incluido los hijos del marqués, serán ejecutados por su participación en las horribles canalladas de su padre."
Desde los asientos, Lucía observa atentamente al marqués y al barón, y siente cómo una sensación de liberación le recorre el cuerpo: "Finalmente, la justicia se ha hecho. Ahora puedes descansar en paz."
César, a su lado, la mira con ternura mientras toma su mano en señal de apoyo y consuelo: "Mi bella, aquellos que dañaron tu alma y atormentaron a la verdadera Lucía ya no son una amenaza para ti. Ahora podemos empezar a construir una vida llena de amor y felicidad."
En ese instante de paz, la tía de César, sorprendida y con ligero desconcierto, pregunta: "¿Cómo que tu esposa? ¿Cuándo acepté que fuera así?"
César con su habitual humor y firmeza responde: "Así sea arrastrada al altar, serás mi esposa, por las buenas o por las malas."
Dentro de sí misma, Lucía reflexiona: "Dios mío, qué atractivo y seductor es César cuando muestra su lado más positivo." Con una leve sonrisa, vislumbra un futuro donde, por fin, la felicidad podría ser su nueva realidad.
he estado editando la novela y no sale 😭😭😭😭😭
solo te falta corregir los errores
no se entiende.
adiós