Daniel lucha por sobrevivir, en un mundo donde su especie, los hombres lobo son perseguidos y asesinados, por los humanos. Los odia, hasta que su mate resulta ser uno de ellos....
...."Dios esto es imposible" gruñe, su mano se convierte en un puño y golpea la mesa haciéndole un gran hoyo.
No sentí miedo por esto, solo respire tranquila, él no me sometería, lo mire retandolo.
Esto causó algo en su mirada imposible de descifrar para mi. Se acerca intimidante y dice "Serás mia tarde o temprano".
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Capitulo 24: Historia de Dasha y Evan: El nacimiento de un cazador
Evan:
En el próximo par de días me mantuve encerrado en la cabaña inmune al paso del tiempo y a las necesidades de mi cuerpo. Quería morir ya no me quedaba nada.
Tomé mi mayor esfuerzo una mañana y enterré con dignidad a toda mi familia, esperando que tuvieran paz. La paz que mi alma no poseía.
Después de esto simplemente me dejé llevar por el cansancio, me desmayé en medio del porche de la casa y no me importó. La oscuridad me reclamó
Pero la deidad tenía otros planes para mí. Entre momentos de lucidez recordé que alguien me alimentó y me cuidó.
Desperté tendido en una cama y en una tienda de campaña que no reconocía y que no se me hacía familiar. Maldije por lo bajo, no quería que nadie me ayudará, quería que me dejarán morir en paz. Tuvieron que ser las personas del pueblo.
Me levanté de la cama y me sorprendí al no tener mareos. Para haber luchado contra un hombre lobo me encontraba bastante bien, para mi pesar.
Observé mi entorno, y mi alrededor no me daba ninguna pista para saber en dónde me encontraba. Pero mire hacia arriba, y noté que en el techo había un sello. Sabia lo que era, era la insignia de los cazadores. Me encontraba en su cuartel.
En ese momento alguien entró y me sorprendí al ver a una mujer muy hermosa en el umbral, debía ser la que me había cuidado. Ella se sorprendió al verme de pie "Bien parece que estás recuperado, es un alivio. El comandante, esperó pacientemente todo el día de ayer a que despertarás" dice ella.
"Porque estoy aquí" mi tono salió algo brusco. Jamás había sido grosero con una mujer, pero en mi estado de ánimo obviamente no era el mejor.
Ella levanta una ceja por mi comportamiento, pero solo dice "A juzgar por el estado en que te encontrabas, te auxiliamos" me miró de arriba abajo de forma odiosa.
"No necesito de su ayuda gracias, llegaron demasiado tarde para necesitarla" dije con amargura.
Ella me miró comprendiendo a que me refería y dice "Ven conmigo, tal vez no escucharas mis razones pero sí las del comandante" Noté que en ningún momento sintió dolor por mi pérdida y eso me molestó, mi familia se merecía algo mejor.
Le iba a decir que me importaba un comino sus razones, pero salió sin darme la oportunidad de nada.
Me encaminé a la salida y me sorprendí al saber que aún me encontraba en mis terrenos. Habían instalado su campamento aquí.
Vi que la mujer me esperaba paciente a lo lejos. Esperando que la siguiera.
No me quedo de otra que seguirla. Al pasar por las tiendas, vi que todos los cazadores portaban un uniforme negro, pero la mujer no. Ella llevaba un vestido de seda, no podría ubicar la función que tenía una mujer como ella aquí, pero le reste importancia.
Al pasar todos los cazadores se quedaron viéndome con respeto. Suspire irritado ya debían saber la noticia de que mate a un hombre lobo. Pero no quería sus muestras de respeto.
Una vez llegamos a la tienda principal, que suponía debía ser la del comandante. La mujer pelinegra dijo algo al guardia. Él llevó el recado adentro para regresar y dejarnos pasar.
Al entrar observé todo el lugar. Los colores crema y oro se mezclaban entre sí con el rojo y el café que desprendía del mobiliario y del revestimiento de los mismos. Era una tienda muy elegante pero demasiado ostentosa diría yo, casi parecía que una mujer había metido sus manos aquí.
Me detuve en mi recorrido, y noté por primera vez a un hombre de cabello negro, tez morena y ojos cafés. Este sonríe al verme, al igual que la mujer a su lado, la cual debía ser su pareja, por la forma tan íntima que esta lo tocaba.
Una rubia hermosa que vestía ropas de seda roja. Ahora sabia quien era la responsable de la decoración de la tienda.
Ella recorre mi cuerpo con su mirada llena de lujuria. Fruncí mi ceño ante su aptitud. Sabía con seguridad que ella no me agradaba para nada.
"Otro soldado más, perfecto" dice ella.
"No quiero unirme a su grupo" dije de forma hostil.
El cazador estrecha su mirada pero sigue sonriéndome amablemente. "Antes que nada quiero presentarme. Soy Alen comandante de los cazadores y ella es Naia, nuestra bruja y, por tanto, nuestra aliada y tú eres?" Él pregunta.
Sabia que existían las brujas, mi madre en algún momento hablo de ellas como si fuesen mitos. Me sorprendí al ver que no era así y nunca me imaginé que precisamente colaboraran con cazadores. A pesar de mi irritabilidad respondí "Soy Evan"
Alen asiente. "Evan no imagino por el dolor que estás pasando. Sabemos que tu familia fue asesinada por un hombre lobo, sentimos tu pérdida" dice él viéndose bastante sincero.
Sonreí sin gracia "No sabe como me siento, no pretenda saber eso, donde estaban ustedes cuando mi familia fue asesinada" le reclamé con enojo.
La mandíbula de Alen se tensa y sé torna serio "Estuvimos siguiendo su rastro pero fue mucho más rápido que nosotros. Evan tu familia no fue la única que pereció, hubo muchas más, pero ahora ya no volverá a hacerlo, está muerto gracias a ti" en sus ojos veo regocijo.
Respire profundo, pero el aire no fue a ningún lado, sé quedó atascado en mi interior. Mi pecho dolía, por la injusticia de mi perdida y algo más vibraba en mi interior, la ira. Tanta ira que quería descargarla contra alguien
Alen continúa "Eres fuerte Evan, mataste a un lobo sin ninguna práctica, tienes mucho que dar y puedo ver que estás enojado pero no es a mí a quien debes dirigir tu enojo sino a los hombres lobo que te quitaron a tu familia" No dije nada, quería justo lo que él me ofrecía, quería venganza.
"Únete a nosotros, y tu venganza será satisfecha" dijo Naia, dándome una sonrisa siniestra
Estuve a punto de negarme pero recordé a Alina en mis brazos, tan frágil y tan pequeña. Cerré mis ojos y contuve las lágrimas. Respiré profundo logrando que mi voz saliera totalmente controlada "Está bien me uniré a ustedes"
Los dos sonrieron con triunfo. "Empezaremos la ceremonia cuanto antes" dijo Naia de repente. "Penélope prepara todo". Así que, así se llamaba.
...Penélope...
Penélope sonríe con satisfacción, una sonrisa que se asemejaba a la de Naia "Si señora" dice y sé retira.
Naia sonríe complacida "¿Es ella también una bruja?" pregunto.
Naia se acerca y pone un instante su dedo en mi nariz, como haciéndome un cariño y dice "lo es"
Ella da una vuelta alrededor de mí observándome detenidamente. Miró a Alen quien rueda los ojos con fastidio ante la aptitud de esta.
Naia continúa hablando "Eres muy inteligente Evan, no me sorprendería sí avanzarás más que los otros cazadores"
Y así fue mi resolución me ayudó con esto, además de la fuerte convicción, de que lo que hacía era lo correcto.
Sé llevó a cabo la ceremonia en donde bebí la sangre conjurada de Naia.
Me supo asqueroso pero la tomé y por un momento temí en convertirme en un ser sin corazón. Pero muy a mi pesar me di cuenta que mi alma ya estaba perdida, que ya no volvería a ser el mismo. No me importaba lo que me pasará sí esto me ayudaba a vengar a mi familia.
La poción hizo efecto y comencé a sentir calambres en todo el cuerpo. Sentía mis venas arder, como si me quemará por dentro, era insoportable en un punto me desmayé por el dolor.
Cuando desperté me sentía diferente mucho más fuerte y con mis sentidos más agudos.
Había cambiado y no solo físicamente sino también en mi interior. Mi alma solo sentía oscuridad, ira, venganza y un especial goce por el sufrimiento.
Con el tiempo como cazador estos sentimientos crecieron y amenazaron con ahogarme. Me llenaban de aflicción, quería sacarlos de mí, pero no podía, yo era esto. Oscuridad... hasta Dasha