Un policía con un pasado atormentado solo tiene una cosa en mente, atrapar a Carrasco, el narcotraficante más peligroso y el responsable de arruinar su vida y la de su familia. Pero una mujer se interpone en su camino y lo desvía de sus metas.
¿Podrán trabajar juntos, o dejarán que la pasión consuma todo y a todos?
NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Ayuda en camino
David
–No, cariño -responde April–. Pensé que podríamos pasar un tiempo de calidad en la casa –agrega y me guiña un ojo con una sonrisa tan sexy, que no puedo evitar estremecerme–. Siempre podemos salir después.
Sonrío. –Esa es mi chica –digo y me acerco a ella, necesito tenerla cerca.
Aprovechándome del momento, acuno su rostro y la beso con impaciencia, probando cada centímetro de su dulce boca. April suspira, y la acerco más a mi cuerpo, enredo mis dedos en su cabello y no puedo evitar soltar un gruñido al sentir su calor, su olor y su sabor.
Sin poder evitarlo beso su cuello y entierro mi rostro en él, necesitando sentir cada pequeña molécula de ella.
April gime, pero luego se tensa y se aleja. Gruño por su retirada, pero entonces recuerdo que no estamos solos.
Paso mi brazo sobre sus pequeños hombros y la acerco a mí antes de mirar al hombre que estaba tocando lo que es mío. Su rostro está pálido, y veo claramente el dolor que esta escena le provocó.
Siento la angustia de April, pero la retengo a mi lado, no quiero que se acerque a él, ni siquiera para consolarlo.
–Disculpa, pero tú quién eres –le pregunto, pero no responde, sus ojos están fijos en mi mujer, lo que me cabrea–. Lo siento, amigo, pero debo cerrar la puerta, estás interrumpiéndonos. ¿No sé si me entiendes?
–Sí, claro lo entiendo –musita con la voz quebrada–. April, lo siento. No te buscaré más. Solo espero me perdones y a lo mejor en el futuro podremos compartir un momento sin resentimiento.
April asiente, pero no dice nada. El imbécil la mira por lo que se siente una eternidad antes de marcharse.
Entramos a la casa y cierro la puerta con más brusquedad de la necesaria, es solo que no quiero que ese hombre se le acerque de nuevo.
–¿Quién es él y por qué te dejó ir? –le pregunto una vez que estamos sentados en el sofá de la sala.
–Es Antonio, mi ex, vivimos juntos –susurra y todo mi cuerpo se tensa–. Estuvimos juntos tres años, pero me engañó con mi amiga. Bueno, ex amiga –agrega y baja su mirada, avergonzada.
–Es un idiota –digo y la obligo a levantar su rostro–. Solo un idiota te engañaría. Y aunque no lo quiera, puedo entender su dolor, el saber que te perdió debe estar acabando con él –agrego–. Pero por lo que me cuentas se lo merece. –April no dice nada y puedo ver que este encuentro le afectó. Mierda, ¿será que todavía siente algo por él? –¿Estás bien?
–Sí, es solo que no quiero que sufra –susurra.
La abrazo y puedo sentir como se relaja en mis brazos y es una sensación tan agradable, que no puedo evitar suspirar y enterrar mi nariz en la cima de su cabeza.
Por fin estoy en casa.
Sin embargo, a pesar de lo bien que me siento, no puedo evitar sentirme aprensivo. Él todavía le afecta de alguna manera, y me gustaría que no fuera así. Sé que no puedo obligarla a olvidarlo, pero no quiero que sufra por culpa de un imbécil que no supo aprovechar la gran oportunidad que le regaló la vida.
No puedo evitar sentirme celoso, mi mandíbula está apretada y mi cuerpo tenso. Quisiera haberlo golpeado cuando tuve la oportunidad.
Cuando estaba llegando me di cuenta que necesitaba mi ayuda, y supe de inmediato que no se trataba de Carrasco, quien sigue en Colombia, según mis informantes. Ver como otro hombre besaba esos labios que son míos me golpeó y me afectó de forma diferente, nunca he sentido lo que sentí en ese momento.
April es mía. Desde que la besé, lo es. No he podido olvidarla ni siquiera por un segundo, es como si se encontrara viviendo sin pagar renta en mi cerebro. No he podido olvidar su sabor, su olor, su calor y su entrega, ni siquiera por unos segundos. Por eso volví antes, sencillamente no podía seguir manteniéndome alejado.
Verla como trataba de alejarlo me ayudó a no atacar de inmediato, y me decidí a ayudarla. Imaginé que se trataba de algún ex, pero no pensé que era alguien tan importante.
Pensar que alguien haya compartido tres años con la mujer que tengo en mis brazos, me enfurece. Siento una rabia ardiente que recorre cada centímetro de mi cuerpo.
Vivieron juntos.
Pudo compartir con ella su día a día, verla despertarse en la mañana y verla quedarse dormida por las noches, y aun así el imbécil no supo apreciar el gran milagro que una mujer como April significa. Nunca podré entender cómo desperdició la oportunidad de ser feliz con ella. ¿Tiene alguna idea de cuántos hombres matarían por una oportunidad así?
–¿Por qué volviste tan luego? –pregunta April distrayéndome de mis pensamientos.
No puedo explicarle que no soportaba otro segundo sin verla, sin tocarla, sin besarla, pero quisiera hacerlo, y también quisiera saber si siente lo mismo.
–Una vez que mis hombres salieron hacia Colombia, nada me detenía allá –miento–. Además, necesitaba verte y hablar contigo –agrego con sinceridad.
–Oh –exclama–. Me alegra que regresaras antes. Creo que nunca he estado más feliz en mi vida de ver a alguien. Te debo una.
Sonrío. –Cuando quieras –devuelvo y le guiño un ojo. April ríe por mi gesto, y es ridículo lo feliz que me hace verla reír.
Me alejo de ella, ya que mis manos duelen por tocarla, y aun no sé en qué punto estamos.
–Haré algo rápido de comer. Quédate y almorzamos juntos –pide.
Asiento y sonrío. No pensaba irme, de hecho no me iré hasta que no llegue alguien. No le he preguntado, pero considerando lo cercana que es a sus amigos, puedo inferir que está sola, ya que nadie la ayudó hace un rato.
Le ofrezco mi ayuda y ella me dice que tengo qué hacer. Prepara una ensalada de papas y pollo salteado con mostaza, pero creo que el pollo es sólo para mí, ya que para ella prepara una especie de cereal. No sé lo que es, pero en la bolsa dice Quinoa.
–¿No te gusta el pollo?
Suspira y me explica de un episodio que vivió cuando era una niña, y que desde entonces no puede comer carne.
Una mujer de principios. Cada día me gusta más.