🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
NovelToon tiene autorización de Yas Pino para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 23 Lo que nos mantiene de pie
La noche no terminó.
Se diluyó.
Como si el hospital hubiera absorbido cada minuto, cada lágrima, cada suspiro… y los hubiera convertido en una espera interminable.
Pero el amanecer llegó.
Lento.
Gris.
Frío.
Y con él… una nueva realidad.
El Hospital San Gabriel ya no era solo un lugar de emergencia.
Se había convertido en un campo de resistencia.
Porque el padre de Yssi seguía ahí.
Vivo.
Pero colgando de un hilo que en cualquier momento podía romperse.
El traslado a la zona VIP ocurrió antes de que el sol terminara de salir. Fue rápido, preciso, casi silencioso… pero no pasó desapercibido.
No cuando Ethan estaba detrás.
Dos enfermeros, un médico internista y un equipo completo acompañaban la camilla mientras la llevaban por un pasillo restringido, lejos del ruido, lejos del caos… hacia un espacio donde cada detalle estaba diseñado para sostener vidas al límite.
Yssi caminaba al lado.
No como acompañante.
Como guardiana.
Sus ojos no se despegaban de su padre.
Su mente seguía leyendo cada número, cada señal… pero su corazón ya no resistía igual.
Su madre iba detrás, tomada del brazo de Aby, quien ahora también estaba ahí, más callada, más seria… porque había visto los números, porque sabía que afuera de ese hospital, otra batalla estaba ocurriendo.
Cuando finalmente entraron a la habitación VIP, el ambiente cambió.
Silencio.
Privacidad.
Control.
Pero no paz.
Nunca paz.
—Aquí vamos a poder manejar mejor su estado —explicó el médico—. Ya viene el equipo especializado.
Yssi asintió.
Pero no respondió.
Porque todo eso… ya no era suficiente para tranquilizarla.
Se acercó a la cama una vez más, tomando la mano de su padre, como si ese contacto fuera lo único que la mantenía anclada a la realidad.
—Sigues aquí… —susurró, apenas audible—. Quédate…
Detrás de ella, Ethan observaba.
No con distancia.
Con atención.
Con algo más profundo.
Y cuando el personal terminó de instalar todo y salió, dejando el espacio en una calma tensa, él dio un paso hacia ella.
—Ven —dijo suavemente.
Yssi no se movió al inicio.
Pero cuando lo hizo… no caminó.
Se dejó caer en él.
Sus brazos rodearon a Ethan con una fuerza que no pedía permiso.
Que necesitaba sostenerse.
Y él respondió igual.
La envolvió.
Firme.
Cálido.
Real.
—Estoy aquí… —murmuró cerca de su oído—. No te voy a soltar.
Yssi cerró los ojos.
Y por primera vez en horas…
Se permitió sentir.
No como doctora.
No como hija responsable.
Sino como alguien que estaba rota.
—Tengo miedo… —confesó, con la voz quebrada—. Mucho…
Ethan llevó una mano a su rostro, levantándolo suavemente para que lo mirara.
—Lo sé…
Sus miradas se encontraron.
Y en ese instante, todo lo demás desapareció.
El hospital.
La empresa.
La guerra.
Todo.
—Pero no estás sola —añadió, más suave, más cercano—. Y no lo vas a estar.
Yssi lo sostuvo con la mirada… como si buscara confirmación… como si necesitara creerlo.
Y entonces…
Se acercó.
Lento.
Pero decidido.
Sus labios se encontraron.
No fue un beso suave.
Fue un beso cargado de todo lo que no podían decir.
Miedo.
Necesidad.
Dolor.
Refugio.
Ethan respondió sin dudar, sosteniéndola más cerca, como si ese momento fuera lo único que podían controlar en medio del caos.
Cuando se separaron, sus frentes quedaron juntas.
Respirando el mismo aire.
—Gracias… —susurró ella.
—No me agradezcas —respondió él—. Solo quédate conmigo.
Yssi asintió levemente.
Pero antes de que el momento pudiera extenderse más…
La puerta se abrió.
Aby apareció.
Y detrás de ella…
Dos presencias que cambiaron completamente la energía del lugar.
John.
Marcus.
Habían regresado.
Su aspecto no era el mismo.
Traían el cansancio de días sin descanso… pero también algo más.
Información.
Verdad.
—Llegamos tarde —dijo John, directo, mirando a Ethan.
—No —respondió él—. Llegaron justo a tiempo.
Marcus dio un paso adelante.
—Lo que encontramos… no es solo financiero.
El ambiente se tensó.
—Hablen —ordenó Ethan.
John sacó una carpeta.
La colocó sobre la mesa.
—Valmont no solo está siendo atacada… está siendo desmantelada desde dentro.
Aby cruzó los brazos.
—Eso ya lo sabíamos.
—No así —intervino Marcus—. Hay nombres. Personas clave… dentro de la empresa.
Yssi se giró lentamente.
—¿Quién?
El silencio pesó.
—Alguien de confianza —dijo John—. Muy cerca de tu padre.
El golpe fue inmediato.
Pero antes de que pudiera procesarlo…
Ethan habló.
—Después.
Su tono fue firme.
Protector.
Porque no era el momento.
No ahí.
No así.
Yssi lo miró.
Y entendió.
No porque no quisiera saber…
Sino porque no podía soportarlo aún.
En ese instante, el monitor emitió un sonido más estable.
Leve.
Pero distinto.
Todos miraron.
El médico entró rápidamente, revisando.
Y después de unos segundos…
Asintió.
—Está respondiendo mejor de lo esperado.
El aire cambió.
No era alivio completo.
Pero era algo.
Yssi volvió a tomar la mano de su padre, esta vez con más fuerza.
—Sigue luchando… —susurró—. Yo también lo estoy haciendo.
Ethan la observó.
Y en ese momento tomó una decisión interna.
Más profunda que cualquier negocio.
Más peligrosa que cualquier estrategia.
Esto ya no era solo una guerra.
Era una promesa.
Y no pensaba perderla.
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰