Aisha tiene un problema de escritura: su villano es un mago oscuro invencible y su protagonista es un inútil "príncipe azul".
Frustrada, intenta eliminar la novela, pero el destino tiene otros planes.
Es violentamente succionada dentro de su propio ordenador.
Ahora, Aisha está atrapada en el mundo de fantasía que creó. ¿Será que logrará derrotar al villano? Te invito a descubrirlo.
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Capitulo:23
Lo primero que recupero no es la vista, sino el olfato, siento un aroma intenso a cuero antiguo y un toque amargo de hierbas medicinales que me golpea la nariz.
Intento moverme, pero mi cuerpo pesa como si estuviera hecho de plomo, siento un dolor punzante como una brasa olvidada que late rítmicamente en mi hombro derecho, esto sí es doloroso.
Pienso arrugando el ceño y poco.
—¿Dónde estoy...?
Mi voz sale como un graznido seco, es solo apenas un susurro que raspa mi garganta reseca y vuelvo a abrir los ojos con algo de dificultad.
Miro fijamente el techo... Es altísimo, de madera oscura tallada con relieves muy hermosos aunque muy extraño... Nunca había visto algo como esto.
Miro fotos fijamente que no es la lona de una tienda, ni el techo descascarado de mi apartamento... No, esto es... Imponente...
Giro la cabeza lentamente y me encuentro con unas sábanas de seda negra que brillan bajo la luz mortecina de un atardecer o amanecer que se filtra por un ventanal inmenso y entonces, lo veo.
Damián está sentado en una silla al lado de la cama, su postura es rígida, pero su cabeza descansa pesadamente sobre sus manos entrelazadas que sujetan la mía con precisión.
Observo que no tiene la armadura puesta; solo viste una camisa de lino negro desabrochada en el cuello... Se ve... agotado, pero muy sexi y hermoso, es la primera vez que lo veo vulnerable, despojado de esa aura de peligro que siempre lo rodea.
Intento retirar mi mano suavemente de las suyas, pero al menor movimiento él se tensa y levanta la mirada de golpe.
Sus ojos antes fríos y calculadores me miran con una calidez que me deja más que sorprendida.
—Has despertado.
Dice y su voz suena con alivio retenido.
—Damián... Digo... Duque Clairmont.
Trato de incorporarme, pero un mareo me obliga a volver a la almohada con la respiración algo pesada.
—¿Qué pasó? ¿Dónde estamos?
—Estás en mi mansión, en mi Ducado, no trates de levantarte, aún estás débil.
Responde, acercando un vaso con agua a mis labios con una delicadeza que me resulta extraña viniendo de él.
—Casi te mueres tonta, Bartolomé... sus asesinos usaron magia negra en esa flecha, fue muy peligroso tu imprudencia.
Bebo el agua con rápidez sintiendo cómo la vida regresa a mi cuerpo y el recuerdo de la ballesta y el fuego azul de Damián regresa a mi mente como un flash violento.
—El medallón...
Murmuro buscando con mi mano libre el objeto.
—Me mostró que te iban a matar... Tuve que salir del carruaje.
Él deja el vaso en una mesita y me mira fijamente, observo una tormenta de emociones en su rostro: alivio, pero también una furia contenida que me hace estremecer.
—Me salvaste la vida Aisha.
Admite en voz baja apretando mi mano con firmeza sin lastimarme.
—Pero a cambio, casi permites que te borraran de este mundo, el doctor dijo que tu cuerpo se resistía a las leyes de esta tierra... ¿Sabes lo preocupado que estaba? Además ¿Por qué el destino de un villano te importa tanto como para morir por él?
Me quedo en silencio, mirando nuestras manos unidas, el roce de su piel contra la mía me produce una corriente eléctrica que no tiene nada que ver con el veneno.
En mi historia, Damián Clairmont era un hombre que no necesitaba a nadie, un muro de hielo destinado a romperse, pero el hombre que tengo frente a mí, el que ha pasado noches en vela cuidando mi sueño, no es el personaje que yo escribí, es alguien mucho mejor.
—Me importa porque ya no eres solo un personaje para mí, duque.
Le digo, mirándolo directamente a sus lindos ojos.
—Eres real, y no voy a dejar que un príncipe de pacotilla gane esta guerra, además no eres como te describí, creo que fallé.
Él suelta un suspiro largo y por primera vez, veo una sombra de sonrisa en sus labios, una que es genuina y peligrosa a la vez.
—De acuerdo, entonces descansa, cuándo te recuperes comenzaremos los planes para derrotar a ese principito.
—Bien ¿Vas a irte?
—No, mi deber es cuidarte hasta que te mejores, es lo menos que puedo hacer después de que me hayas salvado....Gracias Aisha Gonzáles.
(FELIZ AÑO NUEVO A TODOS, ESPERO QUE SUS METAS Y PLANES PUEDAN CUMPLIRSE.)
También quiero agradecer a cada persona que ha llegado hasta aquí conmigo, es una alegría inmensa para mí❤️🥰
es parte de ellos no se irá a ver cómo acaba esa noche