Me obligaron a casarme con un hombre que no amaba, ni el a mi. En el camino aprendi a vivir como la esposa del segundo principe de Cassttle, resignada a morir como la princesa despreciada.
Hasta que llego el. Estaba segura que no volveria a verlo nunca y ahora resulta que esta aqui y que es el hermano mayor de mi esposo. El principe heredero.
Amarlo de la manera en que lo hacía era un pecado, uno dificil de no cometer, controlar el deseo que sentia por el, era una guerra que irremediablemente habia perdido, fue imposible no caer en su juego... de Seducción
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23. Sed de Avaricia.
En las puertas del comedor, el guardia me anuncio
— Viene entrando la segunda Princesa, Alicia Louis de Xion.
Pase al comedor encontrándome con una para nada agradable sorpresa, porque otra vez, aquí estaban todos, mi padre y hermanas.
¿Acaso no tenian comida en sus casas?
— Saludos Su majestad, Madre, Padre, Esposo, hermanas, Marquez — yo hice una reverencia y pase a sentarme al lado de Remus.
— Hija te estabamos esperando hemos venido a visitarte mas temprano, pero tus criadas dijeron que estabas dormida, asi que te dejamos descansar — comento mi padre, demasiado amable para mi gusto.
Al parecer ya sabia sobre mis riquezas.
— No se me aviso que tendria visitas hoy, asi que no estaba esperando a nadie — respondi sin siquiera mirarlo.
— Quisimos venir de sorpresa, a ver como estabas.
Lo mire y entonces le sonrei, aquel rostro de cariño se tensó.
— ¡Que sorpresa Marqués! He estado casi cinco años en este palacio y nunca he recibido ninguna visita suya o bueno excepto esa vez que vino a presionarme para que dejara que Patricia tomara mi puesto como princesa. ¿Como fue que dijiste? — fingi que estaba pensandolo, como si fuera posible olvidar tales palabras dichas de la boca de tu propio padre — Una mujer como tú jamás servira para ser princesa, tu trabajo es solo complacer a tu esposo y ni para eso sirves — dije, sonriendo con calma — Si, eso fue lo que dijo
El sonrio incomodo, intentando fingir desconcierto.
— ¿Que dices Alicia? ¡Yo nunca dije eso! — exclamo indignado.
— Entonces debí soñarlo Marqués dije sin quitar la sonrisa de mi rostro — Entonces... ¿Cual seria el motivo de su visita sorpresa?
El se aclaro la garganta — Bueno, me entere que planeas ir a la guerra y me alegro por ti, pero creo que no es una decision inteligente, sabiendo todos los negocios que tienes. Creo que deberias dejarlos a cargo de alguien para que los maneje mientras no estas, las guerras duran mucho tiempo — comento como si le preocupara yo y no mi dinero.
— No se preocupe marques, eso esta resuelto. Deje todos mis negocios a cargo del Duque de Saint, envie una carta esta mañana con mi sello dejando todos mis negocios y riquezas en manos del Duque.
El cubierto que estaban en sus manos cayo en el plato, haciendo un estruendo molesto, me miro con molestia y grito — ¡¿QQue hiciste que?! ¡¿Como te atreves a dejarselo todo a ese niñato?! ¡¿Acaso es tu amante?!
Los sonidos de sorpresa en la mesa se escucharon y solo solte una risa suave
— Esas son graves acusaciónes, padre — el solo apretaba los puños en la mesa — El duque de Saint ha sido mi socio todo este tiempo y fue mi mejor amigo cuando era una niña, antes de que tú y el antiguo emperador lo enviaran lejos de mí. No hay nadie más a quien podría confiarle toda mi fortuna. Ya que fue parte vital para que esa fortuna creciera, si llego a morir en la guerra no quisiera que mi fortuna cayera en manos de gente aprovechada — respondi, observandolo fijamente.
— No me parece lo correcto, eso debio quedar a manos de tu esposo.
Nunca faltaba ella.
— ¿Por qué dejaría mi fortuna en manos de su alteza? Él no hizo nada para aportar a mis negocios, no es parte de nada de lo que construí, mientras él malgastaba el dinero del imperio yo lo estaba invirtiendo. Ya no es un secreto para todos aquí que mis negocios han hecho crecer la fortuna del imperio, así como la mía. Si su alteza real necesita dinero, entonces debería considerar hacer algo útil con su tiempo, en vez de estar perdiéndolo metiéndose entre las piernas de mis hermanas.
Aquello habia sido como declarar el inicio de una guerra. De repente todos empezaron a hablar al mismo tiempo. Mi padre quejandose de que eso deberia ser para el. Remus quejandose de mi manera vulgar de hablar, mientras mis hermanas le pedian reprenderme por hablar asi de ellas. La emperatriz se quejaba de mi falta de respeto mientras su esposo intentaba calmarla. Cuando de repente se escucho su risa escandalosa, callando a todo .
— ¿Que te parece tan gracioso, Alejandro? ¿Acaso te divierte la falta de respeto de esta niña? — dijo su madre indignada. El ni siquiera volteo a verla, pero respondio.
— ¿Por que deberia respetarlos? ¿Acaso ustedes se han ganado su respeto? — dijo y entonces clavo su mirada afilada en ella — Mi padre y tu se han aprovechado de su inteligencia para que cumpliera con un trabajo que era de ustedes, y cuando necesito su ayuda, ninguno de los dos hizo nada — luego llevo la mirada a mi padre — Ahora aparece su padre que nunca antes habia aparecido mas que para molestar a querer hacerse cargo de todo lo que ella construyo por si sola — dijo con burla, llevando su mirada a mis hermanas que se encogían en su lugar — Sus hermanas se sienten ofendidas por escuchar la verdad. Solo han servido para calentar la cama de mi hermano, que no ha hecho mas que perder el tiempo follando teniendo la oportunidad de amasar su propia fortuna, teniendo la facilidad de ser un principe. Y ahora quiere adueñarse del trabajo de ella, apadrinado por ustedes y su sed de avaricia — dijo señalandolos a todos con desprecio y entonces sonrio — Me sorprende y definitivamente me divierte que ahora todos actuen ofendidos por la verdad.
El comedor quedo en silencio, nadie dijo ni una palabra mas, el los habia callado.
— Muchas su Majestad. Ya que quedo todo aclarado, me retiro — Me levanté de mi lugar y salí del salón con la frente en alto.
Jamas volveria a quedarme callada, yo lo tenia todo, no necesitaba nada de ellos, terminaria este estupido matrimonio y desapareceria de la vida de estas ratas.