Un día eres el soltero más cotizado, mujeriego y millonario y otro día te obligan a comprar una esposa.
Edward, pensó que lo tenía todo a sus veinticinco años pero le faltaba algo, una esposa, así que tendrá que comprar una o su fortuna se le irá de las manos.
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23.
[WOODY]
La tensión podía cortarse con el filo de un cuchillo.
Intentaba pasar aire a mis pulmones pero todo esfuerzo era casi en vano, la loción de Edward impregnaba el lugar. Su cercanía hacía que mis nervios bailaran y mis labios se apretaran.
La señora Miller se mantuvo en silencio todo el camino mientras miraba por la ventana, su porte de señora elegante decía que era una señora de muy pocas palabras, claramente cada que soltaba algo tenía lógica y mucha coherencia.
Woody: Gracias.- agradecí ni muy bien me bajé de la camioneta una vez que aparcó fuera de mi casa.
Agnes: No hay de qué, pasaré a saludar a tu madre el fin de semana.- dijo amablemente.
Edward ni siquiera se molestó en decir una palabra.
Agradezco que así haya sido.
Me despido de la señora Miller una última vez antes de que la camioneta se ponga en marcha.
Es ahí cuando por fin logro tener un poco de aire en mis pulmones.
Mi corazón se siente un poco acelerado por alguna razón que desconozco.
***
Edward no se presentó en la galería a la mañana siguiente. Ni en los días que quedaban por terminar la semana.
Tampoco la señora Miller, escuché hablar en los pasillos que estaba fuera de la ciudad, todo había quedado a cargo de Grace la asistente y coordinadora de la galeria, era la mano derecha de los dueños, quiero decir que imaginaba que la señora Miller se había llevado a Edward con ella, pero no.
Edward estaba en mí casa
Sí, así como lo oyen.
Después de ignorarme por una semana ahora estaba en mi casa.
Sí, en mi casa.
Había pasado una semana desde la última vez que lo había visto. Y la verdad me daba igual, sin embargo, no pude estar en paz después de lo que oí en el baño. En esa semana estuve a nada de preguntarle a Jessica si había vuelto a tener algo con Pool o algo así, era una duda que no me cabía, ya que, recuerdo que Edward venía saliendo de la galería mientras se abotonaba la camisa, al igual que su gesto de total tranquilidad mientras se mantenía inexpresivo pero a la vez relajado en el coche.
¿Acaso era ella y él los que estaban allí adentro haciendo sabe Dios qué?
No puedo evitar pensar en eso, por Jessica claro, eso hablaría mal de ella.
Ajá.
Un día se tira a Pool y otro día a su amigo.
Pero di su nombre.
En fin, Edward estaba allí. Estaba en la sala de mí casa junto con mi madre.
Ya lo habéis escuchado.
Edward-Estaba-En-Mi- Casa-Sentado-En-La-Sala-Con-Mi-Madre.
Casi puedo irme de espaldas, en cuanto había abierto la puerta escuché voces provenientes de la sala, era mi madre, sonriendo mientras una voz masculina que conocía muy bien contaba algo que a mí madre la hacía reír.
Todo el cuerpo se me volvió rígido y pesado, el bello corporal se me erizó y los nervios se me brotaron a flor de piel.
M': Ellie cariño.- dijo mi madre intentando ponerse de pie. A pesar de estar asustada y nerviosa no pude evitar preocuparme por como se veía el día de hoy. Algo agotada, sus ojeras eran un claro ejemplo de su cansancio por la enfermedad que cada día la estaba consumiendo poco a poco.
Edward arrastró su mirada hacia mí.
Creo sentir cómo el mundo se detuvo con tan solo hacer contacto visual con él.
Esos ojos platinados se clavaron en mí.
¿Dónde has estado?
¿Por qué llevas ignorándome por una semana? Quiero decir, por muchos días.
Tengo tantas preguntas y ninguna sale de mi boca.
M': ¿Cariño?.- mi madre me sacudió un poco, se había acercado a mí completamente y yo ni enterada.
Woody: Edward...- es lo único que pudo salir de mis labios.
Edward: Hola.- dijo él poniéndose de pie.
Woody: ¿Qué haces aquí?.- dije sin pensarlo dos veces.
Edward: Visito a tu madre en nombre de mi abuela.
Miré a mi madre y ella asintió con una sonrisa espléndida en su rostro.
M': No me dijiste que tu jefe es el nieto de Agnes.
Woody: Si bueno, yo...
M': Edward es un encanto.- dijo volviendo hacia él.
Arrastré mis pies hacia la sala cerrando la puerta detrás de mí.
La tensión se pudo volver a sentir en el aire y tuve que respirar disimuladamente por la boca ya que la loción de Edward volvió a inundar mis fosas nasales.
M': Me trajo un libro de crucigrama.- dijo agarrándolo de la mesa entre los sillones.
Sin embargo, yo solo podía tener cabeza, oídos y mi mirada sobre él todo el tiempo.
M': Paso a echarle una mirada al horno.- dijo yéndose hacia la cocina mientras le sonrió con amabilidad a Edward. El corazón se me aceleró de inmediato, él le devolvió el gesto consiguiendo verse tierno y tan educado a la vez ¿Cómo puedo verlo de esa manera? Se supone que es un idiota, arrogante, egocéntrico e insoportable, no me puede dar ternura ni nada que se le parezca.
Y entonces mi madre se había ido a la cocina dejándonos solos, no me acerqué, solo podía escuchar la voz de mi madre diciéndome algo a los lejos.
Pero yo, no escuchaba en lo absoluto más que mi corazón acelerado y mi mente divagando haciéndose tantas preguntas.
¿Qué hacía aquí?
Su abuela lo mandó.
Claro, ¿Por qué no vino ella?
Está fuera de la ciudad.
Es fin de semana, no me sorprende si se marcha y se va a ahogar en alcohol a un bar de mala muerte.
Y después vendrá a buscarte por la noche.
Ni de broma.
A mí me gustaría que lo hiciera.
¿Quieres que le ponga otra bofetada?
No, que le plantes un beso.
Woody: ¡Eso jamás!.- respondí en voz alta.
Mi madre me miró toda desencajada. No me había dado cuenta pero había quedado mirando a Edward por largos minutos ya.
M': ¿Cariño?.- preguntó mirándome con rareza.
Woody: Lo siento yo...- meneé la cabeza en modo negación esfumando cualquier tipo de pensamiento en ese preciso momento.
M': Le invité a Edward a merendar ¿Te parece?.- preguntó.
No.
Si.
Woody: Si.- dije negando con la cabeza.
M': ¿Eh?.- mamá hundió un poco el cejo, estaba confundida por el gesto estúpido que había hecho, negar pero decir que sí.
Woody: Quiero decir, está bien.- reiteré afirmando correctamente esta vez.
M': Oh, el horno.- dijo regresando a la cocina.___ ¿Me ayudas con los platos?.- me pidió yéndose a la cocina.
Woody: Cla...
Edward: Yo lo hago.- se ofreció Edward poniéndose de pie.
De inmediato rompo el contacto visual para ver a mi madre cuándo...
M': De ninguna manera, es usted el invitado del día de hoy.- dijo mi madre advirtiéndome con la mirada para que me apresure a la cocina.
Edward volvió a sentarse al sillón mientras sus ojos se mantenían en mí.
Este fin de semana iba a ser más largo de lo que pensaba.
M': ¿Estás bien?.- preguntó mi madre cuando la alcancé en la cocina. No sin antes dejar la bolsa que traía en el perchero cerca del pasillo de las dos habitaciones para invitados que teníamos en casa.
Woody: Si es...solo estoy algo estresada.- dije esbozando una sonrisa pequeña.
Mi madre asintió mientras se inclinaba un poco hacia el horno.
M': Horneé galletas.- me hizo saber.
Yo, muy lejana a la realidad asentí.
Desvié la mirada hacia Edward en el sillón, estaba de espaldas, una vez más no pude evitar repararlo, venía igual que siempre, impecable, su cabello negro algo desordenado¿No conocía el gel o una peinilla? Suspiré, también, algo que voy a destacar es que esta vez no traía la típica ropa o trajes de siempre, esta vez traía una camisa azul cielo la cual estaba recogida hasta los codos, su pantalón negro y...
Desvío mirada de inmediato ya que sintió mi mirada sobre él, giró su cabeza lentamente hacia mi dirección.
Se me encienden las mejillas, me ha pillado mirándolo así que ante mi descaro me siento algo avergonzada.