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El Contrato Del Despecho

El Contrato Del Despecho

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Amor prohibido / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

​Margo siempre fue la mujer de los planes perfectos, hasta que su prometido la abandonó en el altar por su mejor amiga. Humillada y con la prensa social acechando, Margo decide que no será la víctima de esta historia. En un arrebato de orgullo y dolor, recurre a la única persona que odia tanto como a su ex: Lucas, el rival empresarial de su familia y el hombre que ha intentado hundir sus negocios por años.
​Lucas acepta la propuesta de un matrimonio por contrato, pero no por caridad. Él ve la oportunidad de finalmente entrar en el círculo de poder de los de Margo. Lo que comienza como una alianza gélida y transaccional, pronto se convierte en un campo de batalla emocional donde el odio se confunde con una atracción eléctrica. En un juego de apariencias, Margo y Lucas deberán decidir si su unión es la mejor venganza o la peor de sus derrotas.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20

​El penthouse de la Torre Thorne estaba sumido en un silencio que no se parecía al de meses atrás. No era el silencio de la guerra fría, ni el de la desconfianza; era el silencio de lo inevitable.

Sobre la mesa de obsidiana del estudio, donde se habían sellado fusiones y destruido enemigos, descansaba una carpeta de piel azul marino.

​Hoy se cumplía el plazo. Veinte capítulos, cientos de días y una vida entera de emociones después, el contrato de conveniencia llegaba a su fin. Legalmente, los objetivos se habían cumplido:

Mateo era una sombra en el pasado, los astilleros estaban blindados y la reputación de ambos era intocable. Según la cláusula de rescisión, hoy recuperaban su libertad total, sin penalizaciones, sin deudas, sin rastro del "Pacto del Diablo".

​Lucas estaba de pie frente al ventanal,

observando el latido de las luces de la ciudad que ambos habían conquistado. Cuando Margo entró en la habitación, él se giró lentamente.

Llevaba una camisa blanca con las mangas remangadas y una expresión que Margo no pudo descifrar de inmediato. Era una mezcla de orgullo y una tristeza contenida que le oprimió el pecho.

​Lucas caminó hacia la mesa y, con una mano que por primera vez parecía dudar, deslizó la carpeta hacia ella.

​—Está hecho, Margo —dijo él, su voz era un hilo de terciopelo y acero—. Los papeles del divorcio están firmados por mi parte. He incluido una transferencia adicional de acciones como compensación por los últimos meses. No hay cláusulas, no hay condiciones. Eres libre de marcharte, de recuperar tu apellido o de construir ese puente en las colinas que tanto querías.

​Margo miró la carpeta. Aquel trozo de papel representaba todo lo que ella había deseado aquella mañana gris en la catedral: su salida, su independencia, el fin de la farsa. Pero al observar la firma de Lucas al final del documento, no sintió alivio. Sintió una náusea gélida.

​—¿Es esto lo que quieres, Lucas? —preguntó ella, levantando la vista. Sus ojos, antes endurecidos por el despecho, ahora brillaban con una vulnerabilidad cruda—. ¿Después de todo lo que hemos pasado, de la cabaña, de Sterling, de las noches en este estudio... esto es lo que queda? ¿Un trámite administrativo?

​—Te prometí que no serías una prisionera de mis ambiciones —respondió él, acercándose hasta que pudo oler el jazmín de su piel—. Y no puedo pedirte que te quedes conmigo basándome en un papel que nació del odio. Mereces empezar de nuevo, sin las sombras de mi pasado o el peso de nuestro pacto.

​Margo tomó la carpeta entre sus manos. Sintió el tacto del papel de alto gramaje, el olor a tinta y a oficina. Por su mente pasaron las imágenes de la mujer que era cuando firmó el contrato original: una mujer rota, impulsada por el deseo de herir a otros porque ella misma estaba herida.

​Esa mujer había muerto.

​Con un movimiento lento y decidido, Margo abrió la carpeta, tomó los documentos y, mirando a Lucas a los ojos, los rasgó por la mitad. Luego otra vez. Y otra. Los fragmentos de su libertad legal cayeron sobre la mesa de obsidiana como copos de nieve en un campo de batalla abandonado.

​—No quiero tu libertad, Lucas —dijo ella, y su voz nunca había sido tan firme—. No quiero un contrato que me obligue a estar a tu lado, ni una cláusula que me proteja de ti. Los contratos son para la gente que tiene miedo de perder el control. Y yo ya no tengo miedo.

​Lucas se quedó inmóvil, procesando el gesto. Una chispa de esperanza, casi dolorosa, se encendió en su mirada.

​—Margo…

​—Si me quedo —continuó ella, dando un paso hacia él y acortando la distancia definitiva—, es porque quiero ser la mujer que te desafíe cada mañana y la que te cuide cada noche. No quiero ser la "Señora Thorne" por conveniencia. Quiero ser Margo, la mujer que ama al hombre detrás del monstruo. El contrato ha terminado, Lucas. Ahora solo quedamos nosotros.

​Lucas la rodeó con sus brazos, hundiendo el rostro en su cuello con un suspiro que pareció liberar años de soledad. La atrajo hacia él con una urgencia que no tenía nada de calculado.

​—He pasado mi vida comprando lealtades —susurró él contra su piel—. Pero tú eres lo único que no pude comprar, y lo único que no puedo permitirme perder. Quédate. No por el apellido, ni por las acciones. Quédate porque este lugar no es un hogar si tú no estás en él.

​Un mes después, no hubo una boda de sociedad en la catedral de la ciudad. No hubo invitados que midieran el valor de los regalos, ni fotógrafos buscando el ángulo del escándalo. No había nada que demostrarle al mundo.

​El momento ocurrió en el jardín de la pequeña casa de campo, al atardecer. Solo estaban ellos dos, el viento entre los pinos y una promesa que no necesitaba testigos. Margo llevaba un vestido sencillo de lino blanco y Lucas vestía con una informalidad que lo hacía parecer diez años más joven.

​Sentados en el porche, compartiendo una copa de vino mientras observaban el primer puente diseñado íntegramente por Margo —una estructura elegante y funcional que cruzaba el arroyo cercano—, se dieron cuenta de que el círculo se había cerrado.

​—¿En qué piensas? —preguntó Lucas, entrelazando sus dedos con los de ella.

​—En que hace meses, pensaba que el amor era una debilidad que la gente inteligente evitaba —respondió Margo, apoyando la cabeza en su hombro—. Creía que el despecho era el combustible más fuerte del mundo. Pero me equivoqué. El despecho solo quema; el amor construye.

​—Hemos construido algo bastante sólido sobre unas ruinas muy feas —dijo él con una sonrisa leve—. Supongo que eso nos convierte en buenos ingenieros.

​Margo rió, una risa clara y libre. El despecho había muerto definitivamente. Ya no había rastro de Mateo, ni de la humillación del altar, ni de la necesidad de herir a nadie. Lo que quedaba era una historia de amor que no nació de cuentos de hadas, sino de la necesidad de dos náufragos de encontrar una orilla.

​Lucas sacó una pequeña caja de madera del bolsillo de su jersey. No era un diamante ostentoso. Era una banda de oro mate, grabada con unas coordenadas: las de la cabaña donde se refugiaron durante la tormenta.

​—Sin contratos —dijo él, deslizándola en el dedo de ella—. Solo una promesa de que, no importa cuán fuerte sea la tormenta afuera, siempre habrá un refugio aquí.

​Margo besó la mano de su esposo, sintiendo que por primera vez en su vida, el puente que tenía delante no era para cruzar hacia otro lugar, sino para quedarse exactamente donde estaba.

​El sol se ocultó, bañando el paisaje de un dorado cálido. Más allá del contrato, más allá de los apellidos y de las guerras de poder, Lucas y Margo finalmente habían encontrado lo que el dinero no podía comprar: la paz de ser vistos, aceptados y amados en su más pura y humana verdad. La batalla había terminado, y el amor era el único territorio que quedaba por explorar.

FIN ❤️

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Graciela Barragan Piedra
Me encantó! Nada de mafias, matanzas, secuestros, erotismo explícito.
Genial la novela! Gracias por compartir tu talento!
Graciela Barragan Piedra
El destino jugó a su favor! Ambos son únicos!
Daiana Martínez
muy buena novela!!
Lobe ❣️: muchas gracias ☺️
total 1 replies
Yolanda milagros Cardona
me encantó la novela
Yolanda milagros Cardona
me encantó la novela 👏
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