Lyhia era una lectora que gritaba a la pantalla: «¡Este tirano es un padre de mierda!» hasta que tropezó con un cable y ¡pum! Despertó como Alice Sigrid, la niña de siete años que en la novela termina con la cabeza rodando por culpa del mismo tirano.
Plan perfecto; escapar antes de que papá Draven afine la guillotina familiar. Pero sorpresa, un sistema le regala puntos por soltar chismes mentales .
Lo peor; sus pensamientos son un megáfono invisible. Alice planea fugas épicas mientras piensa «¡Huyo esta noche, adiós palacio de locos!».
Resultado: todo falla “por casualidad”, mamá la abraza más fuerte y papá la mira como si fuera su posesión más preciada.
Chismes que salvan vidas, pensamientos que la condenan y un tirano que, contra todo pronóstico, empieza a parecer… ¿humano?
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Capitulo 20
La música se elevó con un matiz más profundo, y la bailarina giró con una gracia impecable, como si cada movimiento hubiera sido ensayado para encantar y desarmar al mismo tiempo. Sus manos dibujaban formas en el aire, suaves, precisas… pero no vacías. Había intención. En uno de sus giros, apenas perceptible para la mayoría, su mirada se desvió. No hacia el emperador. No hacia la emperatriz. Sino hacia un punto específico entre los invitados. Hacia Malakor. Fue solo un instante… demasiado breve para ser evidente, pero demasiado exacto para ser casual. Y luego continuó, como si nada, como si cada paso fuera parte de una coreografía perfecta. Pero Draven lo vio. No reaccionó, no cambió su postura, ni siquiera movió un músculo… pero lo vio. Su atención ya no estaba en la danza, sino en ese pequeño desliz que nadie más parecía haber notado. O casi nadie.
Más abajo, Alice frunció levemente el ceño, sus ojos estaban fijos en la escena mientras algo no terminaba de encajar en su mente. …
"Espera…” pensó, sintiendo esa incomodidad crecer lentamente. "Ella… no debería estar aquí. ¿Entonces qué está pasando…? Acaso... está cambiando la trama?"
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El banquete continuaba dentro como si nada hubiera pasado; la música seguía, las risas discretas de los nobles llenaban el salón y las copas chocaban con elegancia… pero Alice ya no estaba interesada en nada de eso. En algún momento, sin que nadie le prestara demasiada atención, se había escabullido hacia los jardines, caminando entre los senderos iluminados por faroles bajos, con las manos detrás de la espalda y la mirada curiosa recorriendo todo. El aire era más fresco afuera, más tranquilo… o al menos eso pensó. Porque apenas dio un par de pasos más, algo cambió. No alcanzó a reaccionar. Una tela áspera cayó de golpe sobre su cabeza, cubriéndole la vista por completo, y antes de que pudiera siquiera gritar, ya la habían levantado del suelo. Todo fue rápido. Demasiado rápido. Su cuerpo se tensó al instante mientras la cargaban, y aunque intentó moverse, el agarre era firme. Dentro de la oscuridad, apretó los dientes, furiosa.
"¿¡Pero qué demonios es esto!?"
Su mente empezó a correr a toda velocidad.
"¡¿Secuestro!? ¿En serio!? ¡¿Ahora!? "
Tragó saliva, sintiendo cómo el corazón le latía con fuerza. "Maldición… esto no lo vi venir. No, no, no… Yo no pienso morir así… ¡ni siquiera he disfrutado de la riqueza de este mundo! "
Su indignación superó por un momento el miedo.
" ¡Tengo vestidos que no he usado, comida que no he probado, y un palacio entero que explorar!” Frunció el ceño, molesta incluso en medio del peligro. "Esto es injusto…."
El trayecto fue rápido y brusco, sin ningún cuidado por disimularlo; la cargaron sin bajar el ritmo hasta salir de los límites del palacio, cruzando senderos cada vez menos iluminados hasta que el sonido lejano del banquete desapareció por completo, reemplazado por el silencio húmedo de un lugar apartado. Cuando finalmente se detuvieron, Alice fue dejada en el suelo sin mucha delicadeza, aún con la tela cubriéndole la cabeza y las manos atadas, su cuerpo termino chocando levemente contra una pared fría. El aire olía a madera vieja y a agua estancada, como si estuvieran cerca de un lago o en alguna construcción abandonada. Permaneció quieta, escuchando. Pasos. Movimientos. Y luego voces.
—¿Qué hacemos con ella? —murmuró uno, con tono bajo pero impaciente.
—La orden fue que la mantuviéramos aquí —respondió otro con más seguridad— Después de eso… recibiremos el pago.
Hubo un pequeño silencio, seguido de una risa breve.
—Hmph… este ha sido el trabajo más fácil que hemos tenido. ¿La hija del emperador? —escupió con burla—. Tan descuidado como para dejarla sin vigilancia.
—Sí —añadió el otro, soltando una risa más abierta—. Prácticamente nos la entregó en bandeja de plata.
Alice apretó los dientes dentro de la tela, sintiendo cómo la indignación le hervía más que el miedo. “¿Descuidado? Nadie puede criticar a ese padre perro más que yo"
Los pasos se acercaron. Uno de ellos se agachó frente a ella; aunque no podía verlo, podía sentir su presencia demasiado cerca.
—Escucha bien, pequeña —dijo con voz más dura, más baja— Los tios saldrán , así que te quedarás aqui. Será mejor que te comportes. —hubo una breve pausa, como si sonriera. —O tendremos que echarte al lago… a ver si los peces tienen hambre.
El silencio volvió a caer. Luego pasos alejándose, la puerta abriéndose con un leve rechinido… y cerrándose con un golpe seco que retumbó en el lugar, y entonces quedó sola.
—Bueno… esto ya es oficialmente un problema. —movió apenas los hombros, probando la resistencia de las ataduras. No cedían. —Perfecto. Maravilloso. Excelente giro de trama. Definitivamente esto no estaba en mis planes.
Giró un poco la cabeza, como si pudiera ver algo a través de la tela.
—Muy bien… pensemos… estoy atada, secuestrada, probablemente en un lugar húmedo, con dos idiotas allá afuera que creen que el emperador es un irresponsable… —hizo una pausa— …lo cual, honestamente, ahora mismo no puedo desmentir.
"Sistema...Sistema, no es un buen momento para hacerte el misterioso."
Silencio. Frunció el ceño.
“Oye…¡OYE !”
【…Estoy aquí, anfitriona.】
Alice exhaló con alivio inmediato.
"¡Por fin! Pensé que me habías abandonado a mi trágico destino."
【No está en mis funciones abandonar a la anfitriona.】
"Pues disimula mejor la próxima vez, porque el suspenso casi me mata antes que los secuestradores."
Intentó mover las manos otra vez. Nada.
"Bien, situación actual: estoy atada como paquete de regalo barato, en un lugar que huele a lago muerto, y aparentemente hay una “persona” misteriosa que me quiere viva." —hizo una pausa.— " Lo cual no sé si es bueno o peor."
【Confirmado. Su vida no corre peligro inmediato.】
Alice resopló.
"Ah, qué alivio. Entonces solo es un secuestro casual, nada de qué preocuparse."
Se inclinó un poco hacia adelante, como si conspirara con su propia mente.
" Sistema… necesito opciones. Dame algo útil con lo que pueda liberarme."
Pronto el sistema le otorgó una pequeña daga , Alice concentrada, tomo el objeto entre sus dedos empezando a cortar hasta que sintió cómo la cuerda comenzaba a ceder poco a poco, hilo por hilo.
—Eso es… solo un poco más… —su respiración se volvió más controlada, más lenta, completamente enfocada. — Bien… ya casi… —hizo una pausa mínima, evaluando la situación. —Pero salir así sin más sería muy estúpido. Sus labios se curvaron ligeramente. Necesito ventaja. Sistema.
【Aquí, anfitriona.】
—Quiero algo que los deje inconscientes. Rápido, y efectivo.
【De acuerdo. 】
Alice sintió entonces algo nuevo en su mano libre. Pequeño. Frío. Cilíndrico. Lo sostuvo con cuidado, palpándolo. Un frasco… Sus dedos recorrieron la superficie lisa.
—Esto sí me gusta.
【Anfitriona, este es un sedante de acción rápida. Una dosis será más que suficiente para inducir inconsciencia temporal en adultos.】
Una sonrisa lenta apareció en su rostro.
confirmándole al sistema, que ahora sí parecían estar hablando el mismo idioma.
Terminó de aflojar la cuerda con más rapidez, sintiendo cómo finalmente sus pequeños pies quedaban libres.
—Perfecto— se movió apenas, lista para ponerse en pie, pero entonces un ruido de alguna espada. Como algo arrastrándose... o chocando contra la madera se escuchó fuera.—¿Qué fue eso?
Avanzo con cuidado hacia la puerta con el frasco oculto entre sus dedos, cuando de repente esta se abrió de golpe con un sonido seco que la hizo tensarse por completo; su cuerpo reaccionó al instante y levantó la mano lista para lanzar el contenido sin dudar… pero se detuvo en seco al ver la silueta frente a ella. En la entrada, iluminado apenas por la luz exterior, estaba Silas. De pie, recto, con la espada aún en la mano y esa expresión seria que no cambiaba nunca. Por un segundo, Alice se quedó inmóvil… y luego, con rapidez, escondió el frasco detrás de su espalda como si nunca hubiera existido.
—¿Por qué no estás llorando?— preguntó él.
Su voz fue plana, sin emoción, mientras avanzaba hacia ella sin apartar la mirada. Alice parpadeó, confundida. Silas se acercó aún más, hasta quedar frente a ella, y sin previo aviso le sujetó las mejillas con ambas manos, apretándolas con firmeza mientras la observaba con detenimiento, como si analizara algo extraño.
—¿Cómo puede haber alguien tan hermoso como yo en este mundo… pero tan tonta?
Alice entrecerró los ojos, claramente molesta.
"Qué narcisismo más grande…"
Silas no cambió su expresión.
—Interesante. Te secuestraron… pero ni siquiera estás llorando.—hizo una leve pausa, observándola. —¿Eres tonta o qué?
Alice sintió cómo le hervía la sangre.
"¡Este bastardo…!"
y si como dijeron los secuestradores el emperador es tan tonto sabiendo en el peligro que está su familia no les a proporcionado seguridad 😡
unnn algo no cuadra con el hermano🤔
ojalá esta vez lo plane vien