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Lo Nuestro No Estaba Permitido

Lo Nuestro No Estaba Permitido

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabriela

Forzada a un matrimonio por conveniencia, Keyla encuentra en un amor prohibido y con el, la fuerza para romper las cadenas de una vida de mentira.

NovelToon tiene autorización de Gabriela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La venganza.

El tiempo no siempre cura.

A veces solo deja cicatrices más profundas.

Keyla estaba sentada en el sillón junto a la ventana, con Mateo dormido en sus brazos. Afuera, la tarde caía lentamente, pero dentro de ella todo seguía oscuro. Cada sonido la hacía sobresaltarse, cada puerta que se cerraba le provocaba un nudo en el pecho. Aunque estaba a salvo, su cuerpo aún no lo sabía.

Ulises la observaba desde la puerta. No se atrevía a interrumpir ese momento. Verlos juntos le llenaba el alma… y al mismo tiempo lo destrozaba por dentro. Ese bebé, su hijo, había pasado por un infierno sin siquiera comprenderlo. Y Keyla… ella había sido obligada a sobrevivir.

—No puedo dormir —dijo ella de pronto, sin mirarlo—. Cada vez que cierro los ojos, siento que vuelve.

Ulises se acercó despacio y se arrodilló frente a ella.

—No va a volver a tocarte. Nunca más. Te lo juro.

Keyla lo miró, pero sus ojos estaban vacíos.

—Tú no entiendes, Ulises… él todavía puede hacerme daño. Puede quitármelo —sus brazos se cerraron con fuerza alrededor de Mateo—. Puede quitármelo para siempre.

Ulises apretó los puños. Ese miedo era real. Y lo sabía.

Joel entró al despacho esa misma noche con una carpeta llena de documentos. Su expresión no era buena.

—Lo intentamos por todos lados —dijo sin rodeos—. El contrato sigue siendo válido.

Ulises se puso de pie de golpe.

—¡Ese contrato es una aberración! ¡Keyla lo firmó bajo amenazas!

—Lo sé —respondió Joel—. Pero legalmente, ella es su esposa… y Mateo figura como su hijo. Para la ley, no hay secuestro.

Ulises golpeó el escritorio.

—Entonces la ley está podrida.

Joel suspiró.

—Presentamos la denuncia, pero fue desestimada. Y para empeorar las cosas… —hizo una pausa— Andrés ya presentó cargos contra ti por el atentado a Darío.

Ulises soltó una risa amarga.

—No tienen pruebas.

—No —admitió Joel—. Por eso no prosperó. Pero él está moviendo fichas. Muchas.

Ulises caminó de un lado a otro.

—¿Y Katia?

Joel bajó la mirada.

—Libre. Andrés usó sus contactos. Salió esta mañana.

El silencio cayó como una losa.

Keyla escuchó la noticia horas después. No gritó. No lloró. Solo se quedó quieta.

—Entonces… todo lo que hizo… todo el daño… y sigue ganando —susurró.

Ulises se arrodilló frente a ella otra vez.

—Escúchame. Ya no estoy ocultando nada. Yo también tengo poder. Mucho. Dinero, influencias… y no voy a detenerme. No voy a perder. No voy a dejar que mi hijo ni tú corran ningún riesgo, voy a ocuparme de todo. Vas a ver qué vamos a salir de esto.

Keyla lo miró con sorpresa.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

Ulises tragó saliva.

—Porque no quería que me amaras por eso. Porque quise ser solo Ulises… y terminé siendo un tonto.

Ella cerró los ojos, agotada.

—Yo solo quiero a mi hijo —dijo—. No me importa nada más.

—Y lo tendrás —aseguró él—. Te lo prometo.

La guerra se volvió silenciosa.

Andrés no atacó de frente. No lo necesitaba.

Las empresas del padre de Keyla comenzaron a caer una tras otra. Contratos cancelados. Bancos retirando apoyo. Proveedores desapareciendo. Las facturas se acumulavan y los gastos subían.

—Es él —dijo el padre de Keyla con la voz rota—. Quiere destruirnos. Todo por tu culpa, no pudiste mantener tú matrimonio. No pudiste hacer feliz a tu marido. Eres una tonta.

Ulises tomó el control de inmediato.

—No van a caer —dijo con firmeza—. Yo los respaldo. No permitiré que toque a la familia de la mujer que amo. Pero que quede claro que lo hago por ella no por ustedes. Sigan estando fuera de la vida de Keyla es lo mejor.

Ulises cumplió. Inyectó capital, reconstruyó lo perdido, levantó lo que Andrés intentó destruir. Y Los padres de Keyla se alejaron, tal y como pidió Ulises.

Pero Andrés no buscaba dinero.

Buscaba venganza.

El golpe final llegó semanas después.

Ulises estaba con sus abogados cuando recibió la notificación.

—¿Divorcio? —repitió incrédulo.

—Sí —respondió el abogado—. Andrés solicita el divorcio… y la custodia completa de Mateo.

Keyla, que estaba presente, se derrumbó.

—No… no… —se levantó desesperada—. ¡No puede quitármelo!

Ulises la sostuvo antes de que cayera.

—No lo hará.

—¡Sí puede! —gritó ella, fuera de sí—. Para la ley, él es su padre. ¡Él lo planeó todo!

El abogado carraspeó.

—Hay una opción —dijo—. Solicitar una prueba de paternidad.

El corazón de Keyla se detuvo.

Ulises la miró fijamente.

—Es la única forma.

Ella negó con la cabeza.

—Si sale mal… si algo falla…

—No va a fallar —dijo él—. Porque Mateo es mío.

Keyla decidió enfrentar a Andrés.

No por esperanza.

Por desesperación.

Entró a su oficina con el cuerpo tenso y el alma rota. Andrés ni siquiera se levantó al verla.

—No esperaba verte —dijo con frialdad.

—Déjame a mi hijo —pidió ella, sin rodeos—. Te suplico lo que quieras… pero déjalo fuera de esto.

Andrés sonrió sin humor.

—Tarde. Muy tarde.

—No lo quieres —dijo ella con lágrimas—. Solo quieres hacerme daño.

—Exacto —respondió él—. Y verlo sufrir a él… también. Es lo que más gusto me va a dar.

Keyla sintió que el mundo se le rompía.

—Te odié —susurró—. Pero ahora… te tengo miedo.

Andrés se inclinó hacia adelante.

—Eso es lo único que siempre quise.

Ella salió de ahí sin fuerzas.

Ulises la encontró llorando en silencio esa noche.

—Hice la prueba —dijo ella—. Pase lo que pase… gracias por no rendirte.

Ulises la abrazó con cuidado, como si pudiera romperse.

—No voy a rendirme nunca. Ni por ti… ni por él.

Keyla apoyó la cabeza en su pecho.

—Si lo pierdo… no sé qué será de mí.

Ulises cerró los ojos.

—No lo perderás. Esta guerra… la voy a ganar. La vamos a ganar.

Afuera, la ciudad seguía su curso, indiferente.

Pero en silencio, dos fuerzas se preparaban para el golpe final.

Y esta vez…

no habría marcha atrás.

1
Alicia Lagos
genial
Alicia Lagos
linda novela no tardes tanto en subir más capítulos porfa
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