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MIELY

MIELY

Status: En proceso
Genre:Terror / Maldición / Leyendas de fantasmas / Poderosas criaturas sobrenaturales / Casos sin resolver / Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:95
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.

Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.

Donde deberá elegir si...

¿Ser una heroína?

¿Ayudar a la maldición?

¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #22: Vacío

Me asustaba un poco que la orden que le había dado a Airis causará más problemas de los qué teníamos. Por más que intentaba pensar en otra cosa, no podía evitar estar inquieta por lo que había hecho.

Traté de calmarme y distraerme grabando videos, pero era extraño, la pantalla de mi laptop estaba en negro, además de que emitía el sonido de una respiración de alguien que parecía estar siendo ahogado.

Mi primera reacción al escuchar esa respiración fue cerrar la laptop, y alejarme de ella por el resto del día. Hubiera deseado que eso fuera suficiente pero no fue así, frente a mí apareció un cliente con la piel pálida; Él estaba calvo, tenía una camiseta elegante, unos pantalones de oficinista y sobre todo tenía sangre en sus manos.

—¿Dónde está tu madre? Hanako

—Dis-disculpe, yo-yo n-no soy…

—¡¡¿Dónde?!! ¡¡Hanako!! —gritó con una voz inhumana casi la de un demonio, mientras golpeaba el escritorio de la caseta con sus palmas—.

—¡¡N-no lo-lo sé!! —grité asustada mientras retrocedía—.

Él silbó mientras caminaba a la puerta de la caseta con una inmensa sonrisa, su mirada estaba fija en mí en todo momento. Quería gritar, quería pedir ayuda pero mi voz se ahogó en mi respiración agitada, en mi visión borrosa y en intenso temblor que sentía en todo mi cuerpo.

—Siempre tan callada… tan distinta a tu hermano… siempre tan apegada a tu madre… ¡Ambas son unas traidoras!

Ese hombre se detuvo frente a la puerta para comenzar a patearla, al mismo tiempo que silbaba la misma melodía una y otra vez. Me quedé paralizada frente a la puerta de la caseta que llevaba al baño de las mujeres, quería moverme pero era imposible, hasta que la puerta terminó por caer al suelo.

—Hana… te lo preguntaré una vez más ¿Dónde está tu madre? Y prometo que iremos a la casa donde te regalaré la muñeca que tanto querías

A pesar de intentarlo, no pude pronunciar ni una sola palabra, lo que enfureció a ese hombre. Él corrió hacia mí para intentar agarrarme, forcejeamos por unos minutos hasta que me terminó de agarrar del cabello para llevarme a la fuerza a los baños.

Pataleé con todas mis fuerzas mientras el silbaba, creía que iba a morir, sin embargo de forma brusca escuché un gritó y seguido un golpe secó.

—¡¡Omar!! ¡¡Déjala!! ¡¡No toques a mi bebé!! ¡¡No!! —gritó una mujer con la voz temblorosa—

Ese hombre se desvaneció por unos segundos, para después aparecer frente a mí, en el suelo con sus muñecas bañadas en sangre, a su lado había una niña con un gran parecido a mi, ella sostenía una fotografía.

—Mamá… no dejes que mamá vea mi cadáver, ella no puede conocer la verdad de mi muerte —la niña caminó hacia mí para darme la fotografía—. Cuídala… te pertenece…

Temblando agarré la fotografía, la niña solo sonrió para después desaparecer sin dejar rastro. Jadeando dejé caer mi cabeza en el suelo, todo mi cuerpo dolía, mis oídos pitaban y mi visión borrosa poco a poco volvía a la normalidad.

—¿Te encuentras bien? —preguntó Airis con un tono suave agachada y con sus manos abrazando sus rodillas—.

—S-sí, y-y tú ya… ¿ya-ya ter-terminaste?

—Me creerías si te digo que me… —sus mejillas se dibujaron en un tono rojizo para simular la vergüenza— M-me gus-gustas mu-mucho —añadió tartamudeando—.

—S-sí, te creo —respondí con una pequeña sonrisa en el rostro—.

—¿Huh?, ¿qué es eso que tienes ahí? —me pregunto al percatarse de la fotografía que tenía en mis manos—. ¿Es una fotografía de mis suegros?

 —N-no —me levanté y le di la fotografía para que la viera—. Es una fotografía que alguien me dio, es especial así que no la rompas

—Uhm, es un lugar muy lindo, tal vez debamos ir pronto. Sería algo así como nuestra primera cita, además de que así puedo comprar algunas refracciones para mejorar mi eficacia como pareja

—¿Qui-quieres i-ir a una… cita? ¿Conmigo?

—Sí, quiero tener tantas citas como sean posibles, eso me ayudaría a entender más el amor

—Tam-tambien… —nerviosa agache la cabeza—. me preguntaba si… —me mordí el labio como si intentará detenerme—. Si yo… ¿Pu-puedo be-besarte?

—No. Te darías una descarga eléctrica si me besas, aparte de que mis sistemas fueron dañados por mis recientes lágrimas, lo que significa muerte lenta y dolorosa por fuertes descargas.

—Oh… en-entiendo —dike resignada y frustrada—

—No te preocupes, solo necesito que me esperes unos días y que claro, me quites el límite de mi perímetro de movimiento para ir por las refracciones para poder ser capaz de intimar contigo

—¿Q-Qué? E-Espera… tú… pue-puedes te-tener e-ese ti-tipo de in-in-intimidad —dije tartamudeando mientras tragaba saliva al imaginarme en esa situación con Airis—.

—En este estado no. No puedo. Pero puedo mejorarme, además según artículos, ese tipo de intimidad es importante para que una relación funcione —su mirada se tornó fría al igual que su voz—. Solo di… Airis te ordenó poder salir del perímetro de seguridad o Airis te ordenó a moverte libremente por el mundo entero —su voz volvió a ser la misma voz dulce de siempre—. Vamos solo hazlo y podremos hacer todo lo que una pareja puede hacer

—A-Airis —respire hondo antes de dar la orden—. Te ordenó a moverte libremente por el mundo, elimina ese perímetro limitado y muévete como quieras

—Orden… ejecutada —sus pupilas se dilataron y se tornaron de un morado más oscuro—. Gracias, ahora podré comprar las refacciones necesarias para mejorar por completo mi hardware

Frustrada y cansada di un largo suspiro mientras me ponía de pie. Airis me volteó a ver confundida mientras inclinaba la cabeza como un gato curioso.

—¿Hice algo malo?

—N-no, es-es solo… Mm… —volteé a ver a mis otros compañeros, que estaban perdiendo el tiempo y tomando cerveza—. Ol-Olvídalo, no-no es na-nada —añadí molesta agachando la cabeza—.

Airis aún más confundida volteó a ver a nuestros compañeros en busca de una respuesta sobre lo que me pasaba, antes de levantarse y ponerse de pie pude ver como fruncía el ceño molesta.

—A-airis, te-tenemos trabajo que ha-hacer ahora —le ordené con la cabeza abajo—. Ya… ya los re-regañamos de-demasiadas ve-veces y no a-aprenden, lo me-mejor es que de-dejarlos ya

—Mm... Es verdad nosotras ya los hemos regañado tantas veces pero nos siguen ignorando... —murmuro entrecerrando los ojos—

—So-solo va-vamonos

—S-sí, Sydney

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