Reencarna en un mundo mágico, con la oportunidad de vencer los miedos que la ataron en su primera vida.
** Mundo mágico con muchas historias **
* Todas las novelas son independientes*
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Investigación 1
El interrogatorio avanzó con una rapidez inesperada.
La mujer no resistió.
Bajo el efecto de la poción de la verdad, su voz tembló, pero no mintió ni una sola vez. Cada palabra caía como una pieza más encajando en el rompecabezas que Willow había comenzado a armar días atrás.
Horas después, Levi Cromwell regresó a la biblioteca.
Willow estaba revisando un mapa cuando lo vio entrar. Al notar su expresión, supo de inmediato que la investigación había dado un giro decisivo.
Levi Cromwell: Habló.
Willow levantó la vista.
Willow: ¿Todo?
Levi Cromwell: Todo.
Se acercó a la mesa y apoyó una mano sobre los documentos.
Levi Cromwell: Confesó que envenenó al hombre de la capa verde. Lo hizo por órdenes de un conde.
Willow frunció el ceño.
Willow: ¿Un conde?
Levi Cromwell: Sobrino del mago Aldren.
El nombre cayó con peso.
Willow: El líder del templo traidor…
Levi Cromwell: El mismo. Asesinado implicado en la investigación de los pegasos, pero al parecer su influencia no murió con él.
Willow sintió un escalofrío.
Willow: Entonces… la red sigue activa.
Levi Cromwell asintió.
Levi Cromwell: Y tú nos llevaste directo a ella.
La miró con seriedad… y luego, algo raro en él, con orgullo sincero.
Levi Cromwell: Hiciste un trabajo impecable, Willow. Sin tus visiones y tu análisis, esto habría tomado meses… o nunca lo habríamos descubierto.
Ella se quedó en silencio, sorprendida. No estaba acostumbrada a un elogio tan directo, menos viniendo de él.
Willow: Solo… hice lo que debía.
Levi Cromwell: No. Hiciste mucho más que eso.
Por un instante, pareció que iba a decir algo más. Algo personal. Algo peligroso.
Pero la puerta se abrió de golpe.
Celeste: ¡Willow!
Elena: ¡Te buscan!
Levi Cromwell se giró de inmediato, molesto.
Levi Cromwell: ¿Quién?
Celeste: Lucan.
El nombre fue suficiente.
La expresión del general se endureció.
Levi Cromwell: Creí que eso había quedado claro.
Elena: Está abajo. Preguntó por ella.. al parecer se enteró de que no están juntos..
Willow parpadeó, confundida.
Willow: ¿Juntos?
Celeste: Sí, es que alguien le había dejado entender que no debía acercarse más.
El general apretó los puños.
Levi Cromwell: Ese joven no sabe cuándo detenerse.
Willow lo miró, insegura.
Willow: General…
Las hermanas intercambiaron miradas, claramente interpretando más de lo que se decía.
Elena: Entonces… ¿bajará a verlo?
Levi Cromwell miró a Willow. Su gesto era serio, pero había algo más detrás. enojo, sí… y una punzada que no quería admitir.
Levi Cromwell: La decisión es tuya.
Willow dudó un momento, mirando al general Cromwell y luego a las hermanas Highmont.
Finalmente, respiró hondo y asintió.
Willow: Está bien. Iré.
Las hermanas Highmont apenas pudieron ocultar su entusiasmo. Se miraron entre ellas, sonriendo ampliamente, mientras se adelantaban para preparar todo para la ocasión.
Celeste: ¡Te vamos a ver tan feliz, Willow!
Elena: ¡No puedo esperar! ¡Este será el comienzo de algo hermoso!
Pero cuando Willow bajó las escaleras hacia el jardín, las hermanas no esperaban la presencia del general Cromwell. Él estaba allí, esperando junto a la puerta, sin decir una palabra. Su postura era firme, inquebrantable, como si fuera imposible que ella estuviera sola con Lucan, aunque ese no fuera el motivo por el que él estaba allí.
Levi Cromwell: Voy contigo.
Las hermanas intercambiaron miradas, sorprendidas y algo frustradas, pero intentaron no mostrarlo.
Celeste: Pero, General, ¿por qué?
Levi Cromwell las miró sin una pizca de emoción.
Levi Cromwell: Porque lo he dicho. No me dejaré de lado mientras el joven Lucan se sienta libre de acercarse a Willow.
Elena frunció el ceño.
Elena: ¡Es solo una charla entre Willow y Lucan!
Levi Cromwell ignoró su comentario y caminó hacia Willow, sin esperar a que las hermanas le dijeran más. De hecho, parecía disfrutar el verlas molestas, aunque no lo dejaba ver.
Cuando llegaron al jardín, Lucan estaba de pie, un ramo de flores en las manos, esperándola con una expresión más seria de lo que Willow había esperado. Al ver a Levi Cromwell a su lado, sus ojos se oscurecieron.
Lucan: Pensé que podríamos hablar a solas, Willow… pero parece que el general no me da ni un segundo de respiro.
Levi Cromwell: Nada que tú digas me interesa. No es asunto mío.
Lucan miró al general, furioso.
Lucan: Nunca pensé que un hombre tan grande y fuerte necesitaría cuidar a una mujer como una niña pequeña. ¿Qué te pasa, Cromwell? ¿No sabes cómo dejar a los demás vivir sus vidas?
Levi Cromwell lo miró con calma, sin mover un músculo de su rostro.
Levi Cromwell: Solo hago mi trabajo.
Willow se sintió atrapada entre los dos, pero no dijo nada al principio. Finalmente, Lucan dio un paso hacia ella, rompiendo el hielo con un tono más suave.
Lucan: Willow… me equivoqué. Pensé que había algo entre ustedes. Pero ahora ya lo sé y quizás podíamos ser algo más que amigos, pero parece que he malinterpretado todo.
Willow parpadeó, sorprendida por su sinceridad.
Lucan: Te pido disculpas, pero no voy a dejar de intentar, si hay algo en lo que pueda hacer para ganarme tu atención… ¿me dejarías intentarlo?
Willow se sintió desbordada. La idea de todo lo que había ocurrido, de cómo se había sentido, y de lo que ahora le estaba pidiendo Lucan… era algo que no había considerado.
Willow: Lucan… yo… no lo sé.
Lucan se acercó un paso más.
Lucan: No te asustes. No te pido una respuesta ahora. Solo quiero que sepas que, aunque el general se meta en medio, yo estaré esperando.
Levi Cromwell observó cada palabra, cada gesto. La calma con la que escuchaba todo, pero con la que también cuidaba de cada reacción de Willow. En su mente, no había dudas. Su responsabilidad era con ella. Nadie, ni siquiera Lucan, iba a cambiar eso.
Pero aún así, una punzada de celos se coló en su pecho.
La mirada de Lucan seguía fija en Willow, mientras él dejaba las flores en sus manos. Pero Levi no permitió que el momento se prolongara.
Levi Cromwell: Lo que es tuyo, es tuyo, Lucan. Pero esto no es el lugar ni el momento. Willow tiene otras prioridades.
Lucan lo miró, reconociendo la amenaza no verbalizada en las palabras del general.
Lucan: Entendido.
Willow, aunque desconcertada, al fin alzó la cabeza, tomando las flores de Lucan con una sonrisa algo forzada.
Willow: Gracias por las flores, Lucan. Pero ahora, debo irme.
Levi Cromwell no dio espacio para más palabras. Tomó suavemente a Willow del brazo, guiándola lejos de la escena, y dejó a Lucan allí, mirando su espalda.
Lucan la observó alejarse, y su expresión se tornó sombría. Sabía que no era el final, pero sí comprendía algo más.. Willow tenía una conexión más profunda con el general Cromwell de la que él había percibido.
Willow caminaba junto al general, sin mirarlo, pero con la sensación de que el aire entre ellos estaba cargado de algo aún no resuelto.
Levi Cromwell no dijo una palabra, pero su presencia era tan imponente que Willow sabía que el juego de poder entre ellos, aunque invisible, nunca iba a ser sencillo.
Para sorpresa de Willow… y para absoluto fastidio del general Cromwell, Lucan no se marchó del ducado.
La noticia llegó al día siguiente, dicha con naturalidad por las hermanas Highmont, como si no fuera una provocación directa.
Celeste: Lucan decidió quedarse unos días más en la mansión.
Elena: Dice que quiere descansar y conocerte mejor… a ti, Willow.
Willow se quedó inmóvil un segundo.
Willow: ¿Quedarse… aquí?
Celeste asintió, encantada.
Celeste: Sí, ¿no es maravilloso?
Desde el otro lado de la sala, Levi Cromwell escuchó cada palabra.
Su mandíbula se tensó de inmediato.
Levi Cromwell: No recuerdo haber autorizado visitas prolongadas.
Elena sonrió, divertida.
Elena: Es familia, General. Y no está interfiriendo con la investigación.
Levi Cromwell no respondió, pero su mirada decía todo lo contrario.
Durante los días siguientes, Lucan apareció… siempre.
En los pasillos.
En el jardín.
En la biblioteca.
Cada vez que Willow cambiaba de sala, él parecía surgir como si hubiera estado esperándola.
Lucan: Willow, ¿te acompaño?
Lucan: ¿Has comido ya?
Lucan: Pensé que tal vez querrías aire fresco.
Willow respondía con cortesía, pero con cierta incomodidad que no sabía cómo expresar. Sonreía, asentía, avanzaba… y Lucan avanzaba con ella.
Y Levi lo veía todo.
Desde la sala de mapas, observó cómo Lucan caminaba demasiado cerca de Willow.
Desde el patio de entrenamiento, vio cómo ella se detenía a escucharle por simple educación.
Desde la biblioteca, notó cómo él se inclinaba para hablarle en voz baja.
La furia le ardía en el pecho.
Levi Cromwell: Ese joven no entiende límites.
Un capitán, a su lado, lo miró con cautela.
Capitán: ¿Desea que intervenga, mi general?
Levi Cromwell: No… aún no.
Pero cada vez que Lucan se acercaba a Willow, Levi hacía lo mismo.
Si Lucan se sentaba, Levi permanecía de pie a su lado.
Si Lucan hablaba, Levi interrumpía con asuntos urgentes.
Si Lucan sonreía, Levi lo fulminaba con la mirada.
Willow lo notaba.
Y eso la ponía nerviosa.
En una ocasión, mientras revisaba documentos en el salón lateral, Lucan se inclinó para señalar algo en el pergamino.
Lucan: Tienes una letra hermosa, ¿lo sabías?
Willow: Gracias, yo…
Antes de que pudiera terminar, una sombra se proyectó sobre la mesa.
Levi Cromwell: Willow. Te necesito ahora.
Lucan levantó la vista, molesto.
Lucan: ¿No puede esperar?
Levi Cromwell lo miró con frialdad absoluta.
Levi Cromwell: No.
Tomó los documentos y los cerró con firmeza.
Levi Cromwell: Es un asunto del reino.
Willow se puso de pie de inmediato.
Willow: Disculpa, Lucan.
Lucan apretó los labios, pero asintió.
Lucan: Claro… nos veremos luego.
Cuando se alejaron, Willow caminó en silencio unos pasos, hasta que no pudo más.
Willow: General… no tiene que hacer eso todo el tiempo.
Levi Cromwell: ¿Hacer qué?
Willow se detuvo y lo miró.
Willow: Alejarlo.
Levi Cromwell sostuvo su mirada, serio.
Levi Cromwell: No lo alejo. Evito distracciones.
Willow: No soy una distracción.
Levi Cromwell: Para él sí.
El silencio volvió a caer entre ambos.
Willow sintió un leve estremecimiento.
Willow: Y para usted… ¿lo soy?
Levi Cromwell no respondió de inmediato.
Sus ojos la recorrieron con intensidad, sin disimulo.
Levi Cromwell: Eso… es justamente el problema.
Se dio la vuelta y siguió caminando, dejándola allí, con el corazón acelerado.
Lucan seguía cerca.
El general estaba cada vez más furioso.
Y Willow comenzaba a entender que no solo estaba en medio de una investigación peligrosa…
sino también en el centro de una tensión que ya nadie podía ocultar.