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Mi Querida Maestra

Mi Querida Maestra

Status: Terminada
Genre:Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Pérdida de memoria / Venganza de la Esposa / Padre soltero / Mujer despreciada / Profesor particular / Completas
Popularitas:1.4M
Nilai: 4.8
nombre de autor: AYMARA

Ella solo quería obtener el trabajo soñado, ser maestra titular del Colegio Internacional para señoritas, pero solo consiguió ser la suplente, pero no solo eso, nunca pensó tener que soportar a los padres, caprichosos y llenos de poder que harían que la despidieran.
El haría cualquiera cosa para complacer a su pequeña hija, incluso conseguir a su querida maestra.

NovelToon tiene autorización de AYMARA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Me siento extraña

Camilhe

Fui a mi habitación y eso hice, tomé un baño, luego me puse lo que me dió, era solo un camisón de seda blanco con su bata tipo kimono para cubrirme. Subí la escalera con el corazón latiendo a mil por minuto.  Sabiendo que no había marcha atrás cuando esté en con el a solas. 

Entro a la habitación de Ghinger y las niñas están tan agotadas de su día. Sigo mi camino al salir de ahí y tocó, pero nadie responde. Me siento nerviosa y giro la perilla de la puerta. Jamás he entrado en su habitación, nunca había visto una cama tan grande; de repente lo veo salir de una puerta a un lado, la habitación se llenó del olor de su loción. Venía solo con un diminuto boxer negro que apenas lo cubría y secaba el cabello con una toalla, cuando me vio, sonrió.

— Estaba pensando que quizás no vendrías — se sienta en la orilla de la cama y veo como lanza la toalla a un lado y cae sobre un sofá negro.

No digo nada, mis piernas tiemblan, y me estoy arrepintiendo de estar ahí. 

Muy tarde Camilhe para pensar eso —  me digo.

— Pero me tocaría ir por ti — dice arrogante. Apoya sus manos sobre la cama y me muestra lo excitado que está.

— Acércate que quiero comerte — mi corazón se quiere salir de mi pecho mientras camino hacia el.

¿Qué haces Camhile?

Es tu jefe, es el hombre para cual trabajas y cuidas a su hija, por eso te paga. —  Es lo que me dije, sin embargo, aquí frente a él. 

Su cuerpo semidesnudo, con el deseo que humedese mi sexo y quema mi interior, es el hombre que deseo probar y que me coma.

A pocos metros de él me detengo y  él se endereza y estira su brazo alcanzando el lanzó que sostiene la bata y lo deshace.

Mira mi pecho que sube y baja, con la punta de sus dedos aparta la bata rozando mi pecho, sus ojos fijos en los míos.

Su pecho comienza a subir y bajar igual que el mío, estira su otro brazo y me toma con fuerza por la cintura pegándome de su cuerpo, su nariz la mete en mi cuello aspira mi olor.

— Hueles a deseo — aprieta más su manos a mi piel y aunque duele no me quejo — hueles a lujuria…maestra.

Jadeo al escuchar como me llama, solo el puede hacer que decirme así suene tan perverso.

Sus manos acarician de mis caderas y me estruja contra su cuerpo. Me besó con ansias y desesperación, yo lo recibo con el mismo ímpetu. Nos volvemos solo jadeas y gemidos mientras nuestras bocas se devoran. Su lengua entra tantas veces en mi interior que ya me siento poseída por él.

Me estremezco al sentir sus dientes clavarse en mi cuello.

Jadeo mientras siento como mis piernas pierden su fuerza, él lo nota y me voltea y recuesta sobre el colchón con mis pies sobre el piso y abre mis piernas, y veo como se arrodilla y separa mis muslos con sus manos mientras hunde su cabeza en mi centro.

— Realmente deliciosa maestra — otra vez siento que me erizo cuando me dice maestra.

Es tan perverso.

Se aparta un poco y se quita la poca ropa que le queda mientras también me ayuda a deshacerse de la mía. Desnudos nos miramos, nos admiramos, siento cuando sus iris azules me acarician haciéndome vibrar.

— Me gusta tu cuerpo maestra, no logro sacarlo de mi cabeza — pone sus manos debajo de mis brazos y me arrastra para colocarme en el centro de la enorme cama.

Con su lengua hace un camino húmedo desde mi cuello, entre mis senos y llega a mi vientre. Hunde su rostro entre mi triángulo y aspira de mi olor.

— Tu cuerpo, tu olor, tu sabor…eres perfecta maestra.

Vuelvo a estremecerme. Él se coloca entre mis piernas luego de abrirlas muy bien. Veo como busca un preservativo y se lo coloca en su erección, me sonrojo y lo veo sonreír. Balance su cuerpo. Golpeando mi cuerpo contra el colchón. Mis gemidos son incontrolables, cada vez siento como posee cada parte de mi, levantó su cabeza y me mira con ese azul oscurecido por el deseo.

— Maestra…me encantas — su voz ronca, me hace temblar.

Arqueo mi espalda mientras él continuó embistiendo con rapidez.

— Oh Franco… si — lo siento tan deliziosamente en mi interior.

Profundiza sus movimientos y toma mi rostro y muerde mis boca.

— Deliciosa y perfecta… Maestra — su voz perversa, hace que quiera correrme y tomo su rostro mientras también lo beso con desesperación.

 El sonrie mientras mordisquea mi barbilla.

— Estaré así toda la noche contigo…— dice.

Un gruñido y su cuerpo caer a mi lado.

Arrepentirme ahora seria estupido, cuando lo miro dormir a mi lado y su cabello tapa su frente provocando que lo toque con mis dedos y se los aparte, ahora esta tan relajado, tan tranquilo cuando hace unas horas solo parecía un animal lleno de perversión y deseo con ganas de satisfacerse, yo siendo su presa solo disfrute a su lado, seria tonto negarlo, cuendo mi cuerpo temblaba luego de haber llegado con el al extasis.

Con sumo cuidado me levanto de la cama para no despertarlo. Lo miro por un segundo y suspiro, él dijo que era mi error, y así lo estoy creyendo, esto es una gran error lo que acabo de hacer.

me visto en silencio y con rapidez salgo sin que el lo note, aun no sale el sol, pero igual me escabullo en la oscuridad de los pasillos de la casa y voy a donde duermen las niñas, ambas están en una remolino de sábanas y almohadas, sonrió, se van tan bien juntas, el cabello rubio y la pelinegra se tratan tan bien, conectaron desde el día uno al verse, y eso me alegro mucho, sabiendo muy bien lo caprichosa y malcriada que es Ghinger, ella aceptó a Alison como si fuera su…hermana menor, la cuida y quiere estar con ella, siempre.

Salgo y bajo a mi habitación, en la parte de abajo de la casa donde estamos ajenos a lo que sucede arriba.

Tome un baño y espere para despertar a Ghinger sin evitar que Alison también lo hicieron, ambas hablan sobre el picnic y el animalito de su amigo Tom, el niño que estuvo todo el rato con ellos. Cuando las niñas rubia estaba lista, baje con mi niña para bañarlas y cambiarlas de ropa, dejando que Ghinger fuera donde su papá. Era domingo asi que ellos siempre se quedan un rato en la cama, y mientras yo estoy en la cocina conversando con Anna, la cocinera y Alison desayuna, ellos aparecen.

— Buenos días — escucho su voz y me escondo detrás de mi taza de café mientras mi corazón golpea mi pecho.

— Bueno días Señor — le contesta Anna. Él sonrió y me miró.

— Buenos días…— respondo y aparto mi mirada de sus ojos lo cual, tienen un brillo particular hoy.

— Maestra — lo dice y recuerdo las veces que me lo repito cuando estuvimos en la cama y mi cuerpo se estremece — Anna desayunamos hoy aquí.— ordena.

Días…— respondo y aparto mi mirada de sus ojos lo cual, tienen un brillo particular hoy.

— Hola papi, toma — escucho a Alison y como siempre que lo llama así mis ojos se abren como platos.

Anna ríe al escucharla, mientras él solo besa su cabeza y come del trozo de piña que ella le da.

— Está rica nena — responde y ella le sonríe, siempre buscando su aprobación. — Pero esa es tuya, yo buscaré la mía. Cometela.

Lo veo moverse en la cocina y Anna se pone algo nerviosa.

— ¿Lo ayudo señor? — le dice la mujer mayor al ver cómo se mete dentro del refrigerador y saca muchas cosas.

— Tranquila, sigue en lo tuyo — le responde.

Y entonces Anna y yo lo miramos preparando desayuno para él y para la niñas como si fuera algo normal en él.

— ¿No vas a comer Camhile? — lo escucho de repente decirme. Mientras el está sentado en un banco alto en la cocina y las niñas a cada lado.

— Todo está rico mami — escucho a Alison decirme y la miro sorprendida, de todo lo que ha comido hoy al lado del hombre, quien vuelve a besar su cabeza.

Todo aquello, me tiene algo incomoda. Porque aunque le he explicado a mi hija que no lo tiene que llamar así, ella lo hace, y solo es por Ghinger, porque la insita a qué mi hija llame a su padre así.

— No, solo tomaré café — le digo y miro a Alison.

Él acaricia su cabello y mi hija lo mira sonriendo.

— Suficiente hija — le digo a mi niña que ahora me mira — comistes mucho y luego te dolerá la panza.

Ella mira el plato que aún tiene comida y luego ve hacia el hombre.

— Escucha a tu mamá — dice — creo que para mi también es suficiente.

— Yo quiero esto — Ghinger sube parte de su cuerpo sobre la encimera y toma un trozo de pan con mermelada del palito de Alison.

— ¡Ghinger! — la regaña el hombre — ¿que he dicho de comer del plato del otro? — la niña lo mira y se engulle casi todo el pan.

— No se puede desperdiciar — dice ella con la boca llena.

— ¿Y hablar con la boca llena de comida? ¿De que hablamos? — vuelve a sorprenderla.

— No me preguntes si no quieres que hable, si no, no como — yo casi estallo en risa, Ghinger siempre tiene una respuesta insolente en su boca cuando responde.

— También hablamos de no ser groseros — sigue el.

— Solo respondo lo que me preguntas, — sigue ella — si no lo hago, si seré grosera porque te ignoro.

El la mira y suspira.

— ¿De dónde sacaría esa lengua tan venenosa? — dice el y se levanta

— De ti — responde ella y yo no puedo evitar tapar mi boca al ver la cara del hombre, el también se le escapa una risa — Siempre me dices que soy igual a ti en todo, es culpa de tus genes.

— Creo que no saberte callar también es mi culpa — dice el hombre resignado mientras recoge los platos y yo cargo a mi niña en brazos.

— Maestra, Alison y yo hoy veremos pelis en mi cuarto, recuerdas ¿no? — dice de repente la niña rubia — nos dejaras hoy para tomar un descanso, eso dijiste cuando nos levantamos.

Las dos niñas me miran.

— Si mami — Miro la cabecita de Alison subir y bajar afirmando lo que la rubia acaba de decir.

Suspiro.

— ¿Estás cansada Camhile? — el hombre me mira, está de espaldas al fregadero apoyando su cadera en él.

Su mirada me inquieta cuando se muy bien porque pregunta, si mi cuerpo aún siente el cansancio de todo lo que hicimos en la noche.

— Solo lo dije porque…

— Necesitas descanso — me interrumpe el — niñas, hoy tienen día de pelis con papi.. — dice y ambas celebran mientras ríen, él también.

— No es necesario — le digo y me mira sonriendo — yo puedo…

— Yo también puedo ocuparme, — dice — pero primero haré algo en el estudio. Esperen arriba.

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Teresa Orozco
ja🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣👏👏👏👏👏👏👏
Mariposa monarca🧡🧡
La empecé a leer y no me imagine que .e gustara, la recomiendo al 100%
Mariposa monarca🧡🧡
alison.
Mariposa monarca🧡🧡
pinche cama 🤣
Mariposa monarca🧡🧡
no pensó en ginger, a pesar de todo ella la veía como una mamá
Tere Jimenez
muy buena la historia no puede uno dejar de leer saber que sigue muchas felicidades gracias por compartir con nosotros deseo tengas muchos éxitos más gracias un abrazo
Tere Jimenez
ojalá y esa psicóloga no sea una piedra en el camino
Tere Jimenez
ojalá y se reconcilien
Tere Jimenez
muy bueno el capítulo
Tere Jimenez
hermoso el reencuentro
Tere Jimenez
que madre tan perra
Tere Jimenez
que tonta eres déjate querer
Tere Jimenez
que bonita pareja🤭
Tere Jimenez
hay amigo ya te obsesionaste
Tere Jimenez
cómo sin ropa que no tiene un traje de baño
Tere Jimenez
que hermoso hombre da todo por su niña
Tere Jimenez
que interesante
Tere Jimenez
que bonito capitulo
Tere Jimenez
muy guapos los protagonistas
Tere Jimenez
así es hay madres que se creen las dueñas de la escuela
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