Hola! Soy CEO de la empresa billonaria Ybarra🌹 soy de Francia, pero actualmente estoy en la ciudad E.
Estoy comprometida en un matrimonio arreglado con el CEO Racet, pero somos personas no compatibles "según nosotros", pero ¿Qué pasara cuando los dos vivamos juntos bajo el mismo techo? ¿será que nos matamos antes de llegar a cultivar nuestro amor?
Soy una arma dificil de roer, pero creo que ya llego mi tiempo de que abra mi corazón.
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capitulo 20
Al llegar abajo, los encontró vestidos. Quería pasar desapercibida, pero Bella no se quedó callada.
— Sabes que yo siempre he sido la primordial, tú solo eres el objeto de concepción.
Iba a seguir hablando, pero Racet la interrumpió.
—Cállate, no digas disparates. Es mejor que te vayas, ella es mi esposa y tú y yo no tenemos nada más de qué hablar.
—No es así, tú mismo lo dijiste, Racet. Cuando ella dé a luz a un hijo, yo iba a ser la madre de tu hijo; ella no iba a ser nada.
Esto fue la gota que colmó el vaso. Arianne se llenó de ira y fue hacia donde Bella y la abofeteó (explosión).
— Que te quede muy claro, si llego a tener un hijo, tú nunca lo verás y mucho menos te atrevas a decir esa pendejada de nuevo. La sujetó y le dio con los puños hasta dejarla hinchada por los golpes.
Racet, al ver esto, fue a detenerla, pero Arianne lo agredió a él también. Estaba tan molesta que no se preocupó de si estaba embarazada o no. Cuando terminó, se dirigió hacia Bella y le pisó la cabeza. Que ni se te ocurra volver a cruzarte en mi camino de nuevo, la próxima vez no te dejaré vivir y tu Racet desde hoy no eres nadie para mí.
Salió de ese lugar llena de ira y remordimientos. Ese día no fue a trabajar, pero fue directo a la clínica a hacerse una pequeña revisión, ya que las horas pasadas había hecho mucha fuerza y no quería que le pasara nada a su bebé.
— Doctora, ¿cómo está el bebé?
— Él está bien, pero usted debe cuidarse mejor y no hacer ningún tipo de fuerza. ¿Entendido?
— Sí, doctora.
Salió a su apartamento a descansar un buen rato y procesar lo que pasó en ese día.
Racet tenía varios moretones en el abdomen y la cara hinchada; sabía muy bien que Arianne era buena para los golpes. Fue a buscar el botiquín de primeros auxilios para curar las heridas de su cuerpo y ayudar a Bella.
— ¿Cómo te pudiste casar con ese ogro? Mira cómo me ha dejado, decía ella entre sollozos.
—Bella, vasta, esto te servirá para no interferir más en estar conmigo. Desde hoy, no quiero verte más.
— Racet, no.
— No voy a hablar más contigo, ya no somos nada, le grito. ¡Nada! Sal de mi departamento ahora.
Ella intentó negarse, pero viéndolo tan enojado, se fue hecha una furia. ¡Maldita, maldita!
— Racet solo se recostó en el sofá. ¿Cómo le pudo pasar algo? ¿Cómo arreglaría las cosas con Arianne? Qué tonto soy. Intentó llamarla y nada.
Al día siguiente, Arianne fue a la casa de sus padres a darles la nueva noticia de que iban a ser abuelos.
— ¿De verdad? ¿Vas a ser madre? Me vas a hacer abuelo.
—Así es, padre, estoy embarazada.
—¡Qué alegría, hija! Me has hecho el hombre más feliz del mundo.
Su madre, al notar que su hija no mostraba mucha felicidad, le dijo: "¿Pasa algo con Racet?"
— Oh, no, no, madre. Se adelantó a decir que no quería que sus padres estuvieran descontentos con Racet. No quería traer polémica todavía; si su bebé resultara hembra, tenía que volver con Racet, y quién sabe si después se arreglarían las cosas. Por esa razón, no dijo nada.
— Padres, me iré a trabajar; nos reuniremos otro día.
—¿Cómo va a hacer? Esto hay que celebrarlo a lo grande: una cena con las dos familias.
— No, no, nada de eso. Está bien así; si quieren decírselo a la familia de Racet, pues bien, pero no quiero ninguna celebración.
—Arianne, ¿qué pasa entre tú y Racet?
— Padres, (suspiro) ahora mismo no estamos en buenos términos, pero no es nada. Por el momento, necesito resolver algunas cosas; espero que me comprendan. No quiero que se involucren en esto.
—Está bien, hija; respetamos tu decisión. Yo les avisaré a los padres de Racet.
— Gracias, son los mejores padres del mundo.
Los padres de Arianne llamaron a los padres de Racet dándoles las nuevas noticias, los cuales acordaron hacer una celebración, pero los padres de Arianne se negaron, pues ella no quería nada de eso.
Los Evans pidieron a Racet ir a casa esa noche, pero él se negó ya que estaba todo hinchado; por esta razón, los hermanos de él se fueron a visitarlo.
— Racet, abre la puerta - dice Bianca, su hermana.
—Váyanse.
— ¿No vas a abrir la puerta en este instante? - ahora dijo Marcos, su hermano.
A Racet no le quedó otra opción más que abrir. Al abrir la puerta, sus dos hermanos se espantaron. ¿Qué te pasó en la cara?
— Una larga historia.
— Oh por Dios, ¿cuenta ahora?
— Bianca, tú no puedes ser más chismosa de la cuenta. ¿Para qué han venido?
—¿Por qué no fuiste a la cena de esta noche? En mi opinión, creo que si yo fuera tú, estaría más que feliz.
—¿De qué están hablando?
— No te hagas el tonto, no me digas que no te han dicho.
—¿Decirme qué?
— ¡Basta, ustedes dos! ¿Racet, qué te pasó en la cara?
— Ella te golpeó así. Diablos, esa sí que es una mujer ruda, hermano.
—Si ella te hizo eso, por alguna razón fue. ¿Qué le hiciste a mi cuñada?
—Racet, responde la pregunta de Bianca.
— Me encontró con Bella.
—¿Qué? Pero, ¿cómo te atreves? ¿Qué clase de esposo eres? Te mereces eso y más que eso, dice Bianca.