NovelToon NovelToon
.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Demonios / Romance / Completas
Popularitas:530
Nilai: 5
nombre de autor: cristy182021

Antes de que todo ardiera…
hubo un amor que nunca debió existir.
Un ser dividido entre la luz y la oscuridad.
Un alma incapaz de elegir entre lo que era… y lo que sentía.
Y en medio de todo… Nyra.
Ella no pertenecía a ese mundo.
Pero fue el error que lo cambió todo.
Lo que comenzó como una conexión imposible…
se convirtió en obsesión.
En traición.
En una herida que nunca dejó de sangrar.
Porque cuando llegó el momento de elegir…
alguien lo perdió todo.
Y años después…
el pasado no volvió para sanar.
Volvió para destruir.
Esta no es una historia de amor.
Es el origen de una guerra.
Del enemigo que nació del dolor…
y de la única persona capaz de detenerlo.
O de terminar de romperlo todo.

NovelToon tiene autorización de cristy182021 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20

Después de ver el futuro…

nada vuelve a sentirse lejano.

Ni imposible.

Ni improbable.

Se vuelve real.

Se vuelve personal.

Y lo peor…

es que ya no puedes fingir que no lo viste.

El camino de regreso…

fue silencioso.

Demasiado.

Nyra caminaba a mi lado.

Cerca.

Pero no tanto.

Lo suficiente para tocarla…

si extendía la mano.

Lo suficiente para notar…

que no estaba realmente aquí.

Su mirada estaba perdida.

No en el bosque.

No en el camino.

No en mí.

En lo que había visto.

Y eso…

me estaba destruyendo.

—¿Vas a decir algo?

Mi voz rompió el silencio.

Pero apenas.

Ella no respondió de inmediato.

Siguió caminando.

Un paso.

Dos.

Tres.

Y entonces—

—No sé qué decir.

Eso…

me golpeó más fuerte de lo esperado.

Porque Nyra…

siempre sabía qué decir.

Siempre.

—Entonces dime qué estás pensando.

Silencio.

Largo.

Pesado.

Hasta que finalmente—

—Que él no mintió.

El mundo…

pareció detenerse.

—No sabes eso.

—Lo vi.

Su voz no tembló.

Y eso fue peor.

Mucho peor.

—No era real.

Se detuvo.

Giró hacia mí.

Y por primera vez…

vi algo que jamás había visto en sus ojos.

Miedo.

No por mí.

No exactamente.

Por nosotros.

—No.

Pausa.

—Todavía no.

El aire…

se volvió más frío.

—Nyra…

—Pero podría serlo.

Silencio.

Eso…

era lo verdaderamente peligroso.

No la visión.

No Federico.

Sino la duda.

Porque una vez que entra…

ya no se va fácil.

—No voy a dejar que pase.

Ella sostuvo mi mirada.

Y por un segundo…

pareció buscar una mentira.

No la encontró.

—Eso no depende solo de ti.

Respiré hondo.

—Entonces depende de nosotros.

Nyra bajó la mirada.

Solo un segundo.

Pero fue suficiente.

—¿Y si no somos suficientes?

El mundo…

se quedó sin respuesta.

Porque esa…

era la única pregunta que yo tampoco sabía contestar.

La pregunta…

seguía entre nosotros.

Invisible.

Pero imposible de ignorar.

“¿Y si no somos suficientes?”

El viento se movió suavemente.

Las hojas temblaron.

El mundo siguió avanzando.

Pero nosotros…

no.

Yo seguía mirándola.

A Nyra.

A sus ojos.

A la pequeña tensión en sus hombros.

A la forma en que intentaba verse fuerte…

mientras algo dentro de ella…

seguía temblando.

—Entonces lo seremos.

Mi voz salió firme.

Más firme de lo que me sentía.

Ella negó suavemente.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única que tengo.

Silencio.

Pero esta vez…

no fue incómodo.

Fue honesto.

Nyra respiró hondo.

Como si estuviera reuniendo el valor…

para decir algo importante.

Algo real.

—Gabriel…

Su voz fue más baja.

Más suave.

Más peligrosa.

Porque venía del corazón.

—Por primera vez…

Pausa.

Sus ojos no dejaron los míos.

—No sé si esto es algo que podamos ganar.

El aire…

se volvió más pesado.

Esas palabras…

debían doler.

Y lo hicieron.

Más de lo que esperaba.

Pero no por falta de fe.

Sino porque sabía…

que tenía razón.

—No es una guerra.

Ella dio un paso más cerca.

—Claro que lo es.

Silencio.

—Y estamos en medio.

Bajé la mirada un segundo.

Solo uno.

Lo suficiente para admitirlo.

—Entonces peleamos.

—No quiero pelear contigo.

Eso…

me detuvo.

Por completo.

Volví a mirarla.

Y por primera vez…

entendí.

No estaba hablando de enemigos.

Ni de poder.

Ni de futuro.

Estaba hablando…

de nosotros.

—Nunca lo has hecho.

Nyra negó lentamente.

—No.

Pausa.

—Pero él quiere eso.

—Separarnos.

—Sí.

Silencio.

—Y está empezando a lograrlo.

Eso…

dolió.

Porque una parte de mí…

ya lo había sentido.

La distancia.

Las dudas.

El miedo.

Todo.

Y aun así—

Di un paso hacia ella.

—Entonces no lo dejamos.

Ella levantó la mirada.

Directo.

Sin escapar.

—No es tan fácil.

—Nunca lo ha sido.

—Ahora es diferente.

—¿Por qué?

Silencio.

Largo.

Real.

Hasta que finalmente—

—Porque ahora…

Sus dedos temblaron apenas.

Casi imperceptible.

Pero yo lo vi.

—Tengo miedo de quedarme.

El mundo…

se rompió.

No con ruido.

No con energía.

Con verdad.

Porque eso…

era exactamente lo que Federico quería.

Y aun así…

ella seguía aquí.

—Y aun así…

Mi voz salió más baja.

Más humana.

—Sigues conmigo.

Los ojos de Nyra se suavizaron.

Y entonces…

por fin lo dijo.

Sin miedo.

Sin máscaras.

Sin espacio para dudas.

—Porque te elegí.

El mundo…

dejó de moverse.

Mi respiración…

también.

—Nyra…

Ella negó.

No quería que hablara.

Todavía no.

—Te elegí…

Pausa.

Su voz tembló.

Pero no se rompió.

—A pesar del miedo.

Un paso más cerca.

—A pesar de lo que vi.

Sus ojos brillaron.

Honestos.

Vulnerables.

Reales.

—A pesar de lo que podrías llegar a ser.

Eso…

debía doler.

Y sí.

Dolió.

Pero no de la forma que esperaba.

Porque después…

vino lo que realmente importaba.

Su mano encontró la mía.

Y la sostuvo.

Firme.

Como si esa decisión…

ya no tuviera vuelta atrás.

—Te elegí.

Pausa.

Una sonrisa pequeña.

Casi imperceptible.

Pero completamente real.

—Y eso…

Sus dedos se cerraron alrededor de los míos.

—No va a cambiar.

Silencio.

Pero esta vez…

no pesó.

Esta vez…

sanó.

Y por primera vez…

en mucho tiempo…

yo también creí.

Por un momento…

todo estuvo en calma.

No porque el peligro hubiera desaparecido.

No porque el miedo se hubiera ido.

Sino porque…

por primera vez…

lo habíamos enfrentado juntos.

La mano de Nyra seguía entre la mía.

Cálida.

Firme.

Real.

Y algo dentro de mí…

respondía.

No con violencia.

No con caos.

Con equilibrio.

La luz…

ya no empujaba.

La oscuridad…

ya no luchaba.

Por un segundo…

todo dentro de mí…

estuvo en silencio.

Respiré hondo.

Y ella lo notó.

—¿Qué pasa?

La miré.

Y por primera vez…

no tuve que ocultarlo.

—Contigo…

Pausa.

Una verdad demasiado simple.

Demasiado peligrosa.

—todo se calla.

Los ojos de Nyra se suavizaron.

—Entonces deja de pelear solo.

Eso…

me alcanzó más profundo de lo que esperaba.

Y por un instante…

realmente pensé…

que tal vez…

podíamos ganar.

Pero el mundo…

nunca deja que la calma dure demasiado.

Porque entonces—

lo sentí.

Otra vez.

Pero diferente.

Más lejos.

Más frío.

Más… satisfecho.

Mi cuerpo se tensó al instante.

—¿Gabriel?

No respondí.

Porque ya sabía.

Y eso…

era peor.

—Está aquí.

Nyra miró alrededor.

—No siento nada.

—Ese es el problema.

El aire…

se volvió más pesado.

Más inmóvil.

Más antinatural.

Como si incluso el mundo…

estuviera escuchando.

Y entonces—

la voz.

Lejana.

Casi un susurro.

Pero imposible de ignorar.

—Ahora lo entiendo…

Mi sangre…

se congeló.

Federico.

No lo veíamos.

Pero estaba ahí.

Observando.

Calculando.

Aprendiendo.

—No es ella…

Silencio.

Mi mano apretó la de Nyra con fuerza.

Demasiada.

—Gabriel…

No podía responder.

Porque ya sabía lo que venía.

—Ni su presencia…

Pausa.

Su voz bajó.

Más fría.

Más peligrosa.

—Ni su valentía.

El mundo…

pareció contener la respiración.

—Entonces ¿qué quiere decir?

Preguntó Nyra.

Pero él…

no le respondió a ella.

Me respondió a mí.

—Lo que cambia todo…

Silencio.

Largo.

Pesado.

Mortal.

—es lo que ella despierta en ti.

El aire…

se rompió.

Mi energía reaccionó.

Violenta.

Inestable.

Viva.

—Cállate.

La risa de Federico recorrió el bosque.

—No.

Pausa.

—Porque ahora…

Su voz sonó más cerca.

Demasiado cerca.

—ya sé dónde atacar.

El mundo…

se congeló.

—No.

Mi voz salió más oscura.

Más peligrosa.

Más… inhumana.

—No la vas a tocar.

Silencio.

Y entonces…

su última risa.

Baja.

Segura.

Convencida.

—No necesito hacerlo.

Pausa.

Una última verdad.

Una última amenaza.

—Solo necesito que ella…

Pausa.

Más baja.

Más cruel.

—empiece a dudar de ti.

El mundo…

dejó de moverse.

Y antes de desaparecer…

susurró una última vez:

—Y ya empecé.

Silencio.

Pesado.

Irrompible.

Mi respiración…

se cortó.

Lentamente…

volteé hacia Nyra.

Y por primera vez…

no vi miedo.

No exactamente.

Vi algo peor.

Una pequeña duda.

Casi invisible.

Pero real.

Y eso…

me aterró más que cualquier enemigo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play