Kiliam descubre la gran traición de su esposa de la peor manera posible, apoyada por toda su familia decide alejarse definitivamente de todos ellos e iniciar una nueva vida. ¿Pero qué sucede cuando su ex esposa regresa arrepentida buscando su ayuda? Un sin fin de secretos del pasado comienzan a salir a la luz junto con la llegada de una mujer misteriosa que posee el mismo rostro de alguien que ya no volvería. La venganza comienza y solo uno ganará.
NovelToon tiene autorización de yanina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Un paso más cerca.
POV KILIÁM
Mariana estaba a punto de desencadenar un berrinche tan infantil como el de una niña pequeña al ver que no cedía ante su chantaje emocional, y esto ya me provocaba un dolor de cabeza insoportable, como si un taladro se clavara en mi sien con cada uno de sus gestos desesperados.
Caminé hasta la cocina con la copa entre mis dedos, la vacié y guardé los restos de esa bebida que parecía haber estado cargada de más de solo alcohol. Cuando volví a su lado, mi expresión era más fría que el hielo de un invierno ártico, sin un solo rastro de la ternura que alguna vez le había dedicado.
—¿Comenzarás por fin a hablar? —le pregunté con voz rasposa—. Mañana tengo una reunión a primera hora y no deseo perder ni un minuto más de mi tiempo contigo.
—Kiliám, por favor, no hagas esto… —sus palabras salían entre jadeos, sus ojos ya inundados de lágrimas.
—Si no vas a decirme la verdad, lárgate de mi casa ahora mismo. —La tomé del brazo con fuerza, haciendo que ella emitiera un gemido de dolor; en seguida, sus llantos se hicieron más fuertes, resonando en cada rincón de mi hogar como un eco de nuestro pasado roto.
—¡Todo fue por ti! —exclamó de golpe, soltando la verdad como si se ahogara en ella—. No queríamos abrumarte cuando por fin estabas construyendo algo para ti mismo, cuando por fin ibas a salir adelante. Si no dije nada fue porque necesitabas ese espacio… necesitábamos salir adelante.
Si no supiera la verdad, habría caído otra vez en su red, habría sido ese imbécil que creía cada una de sus palabras. Pero ya no era ese hombre.
—No te creo nada, Mariana —le respondí, sintiendo cómo mi voz temblaba de ira contenida—. Aunque sea cierto que gracias a esa mentira cambié mi vida, sé que hay más… mucho más de lo que cuentas. Te juro por lo que más amo en este mundo que si no hablas ahora mismo, te arrepentirás de cada palabra que callaste.
Sus manos se abalanzaron sobre mi rostro con una violencia desgarradora, tratando de besarme a la fuerza, como si un roce pudiera borrar todos los daños que había causado.
—Por favor, mi amor… tienes que creerme, no miento… —sus labios rozaban los míos, pero yo no sentía nada más que rechazo.
—¡LÁRGATE AHORA MISMO! —grité con toda la potencia de mis pulmones, haciendo que ella retrocediera unos pasos, asustada por la furia que despedía mi voz.
La arrastré hasta la puerta, pero ella se aferró al marco con desesperación, como si allí encontrara el último hilo que la mantuviera unida a mí.
—Le tengo miedo a Kaiser… tú no tienes idea de lo que ese hombre es en realidad… —susurrió, y en su voz se escuchaba un temor tan real que por un instante me conmovió.
De repente, Mariana se quitó la blusa de su traje en un movimiento brusco, dejándome ver su piel marcada por moretones morados y violáceos, extendiéndose por su pecho y hombros como manchas de un pasado oscuro.
—¿Él te golpea? —pregunté, aunque ya sabía la respuesta—. ¿Fue Kaiser quien te hizo esto, Mariana?
—Así es… —lloró, cubriéndose parcialmente con las manos—. Él siempre ha sido así, y es por eso que me quedo al lado de Tiana. Temo por ella… por su seguridad al lado de alguien tan violento.
Ya no sabía qué pensar. En sus ojos reflejaba algo de verdad, un brillo que no podía fingir, pero después de todas sus mentiras, creerla se sentía como intentar agarrar agua con los dedos.
—Esta fue la vida que elegiste —le dije, sintiendo cómo una ráfaga de piedad me atravesaba el pecho, aunque la mantuviera a raya—. Yo no soy tu salvavidas emocional. Vete, por favor, de mi casa.
Abroché la puerta con determinación, pero Mariana no estaba dispuesta a retirarse. Intentó caminar hacia mí con paso torpe y se cayó al suelo, tropezando con sus propios pies. Se veía tan lamentable, tan derrotada, que por un instante tuve que cerrar los ojos para no sentir lástima de más.
—Puedo ayudar a Tiana —le dije, inclinándome un poco hacia ella—. Solo a ella, y a nadie más. Pero si quieres que te extienda mi mano, tienes que decirme algo de valor sobre Kaiser. Si no… te quedarás en la calle: sola, sin dinero, sin amigos, sin nada.
Mis palabras la hicieron temblar en el frío suelo. Entre murmuraciones casi ininteligibles, logré escuchar algo que valía más que todo el oro del mundo.
—Él… él está metido en cosas feas… —dijo en un hilo de voz, como si temiera que alguien la escuchara.
—¿Qué clase de cosas? —le exigí, agachándome para escucharla mejor—. Habla fuerte, Mariana.
—No lo sé con exactitud… pero hay algo en su caja fuerte. Algo que cuida con sumo cuidado, algo relacionado con la empresa… con todo lo que construimos juntos.
—Gracias —susurré, sintiendo cómo un peso se quitaba de mi pecho al fin tener una pista concreta.
—¿Te quedarás conmigo? —preguntó de golpe, con un descaro que me dejó helado— ¿Volveremos a ser una familia?… ¿Me permitirás mudarme aquí con Tiana?
La incredulidad se mezcló con mi ira. El descaro de esa mujer era realmente aterrador.
—No —respondí con firmeza—. Esta es mi casa, mi espacio, mi vida. No te quiero aquí, Mariana. Nunca más.
—Pero dijiste que me ayudarías… —replicó, secándose las lágrimas con la manga de su traje.
—Dije que te ayudaría a no terminar en la calle. Nada más.
Justo en ese momento, mi celular comenzó a sonar. Era Sahara. No lo pensé dos veces, me di la vuelta y caminé hacia la cocina para responderla, dejándola sola en el pasillo.
"¿Pasa algo?" —mi voz salió nerviosa, torpe.
"Nada, querido" —su voz sonó cálida por el teléfono, y sentí cómo mi pecho se llenaba de una calma que no había sentido en horas—. "Solo quería saber si ya habías terminado con ella".
"Todavía no, pero he logrado un avance grandioso" —contesté, sintiendo cómo se iluminaba mi tono de voz—. "¿Quieres que nos veamos?"
"Sí, Kiliám… te espero en mi casa" —dijo, y joder cómo me encantaba escuchar mi nombre pronunciado por sus labios, cómo le daba vida a cada sílaba.
"Pronto estaré ahí, Sahara"
—¿Quién es Sahara? —escuché detrás de mí, y me quedé helado.
—Pensé que te habías ido ya —dije, volviéndome con la mirada cargada de molestia, cambiando de inmediato mi tono de voz como si cerrara una puerta entre dos mundos.
—¿Quién es Sahara? —insistió, con los ojos entrecerrados en señal de desafío—. ¿Acaso tienes a otra mujer, Kiliám?
Sabía que debía callarme, que no le debía ninguna explicación a esa arpía que había destrozado mi vida. Pero el orgullo me ganó por completo.
—Estoy enamorado de ella —confesé, sintiendo cómo cada palabra salía como un alivio y un castigo a la vez—. Enamorado como nunca imaginé que se pudiera estar.
—Mientes… ¡mientes! —gritó, lanzándose hacia mí—. Yo fui tu esposa, tu todo en la vida… no puedes amar a nadie más que no sea yo.
—Mariana, yo te quería —le dije, sintiendo cómo el pasado volvía a golpear mi pecho—. Quizás alguna vez fuiste mi todo, pero tú lo arruinaste. Tú quisiste que lo nuestro acabara de la peor forma posible. No podía seguir amándote después de lo que me hiciste… después de lo que hiciste con todos nosotros.
—Kiliám, por favor… deja el pasado atrás… —suplicó entre lágrimas, tendiendo la mano hacia mí como si pudiera tocarme una vez más.
—Ya lo dejé atrás —respondí con firmeza—. Es por eso que sigo avanzando, por eso estoy listo para enamorarme de otra persona. Es hora de que tú también hagas lo mismo. Al menos eso me debes…
Mariana tomó su abrigo con manos temblorosas y salió de la casa, azotando la puerta con un estrépito que hizo temblar los cristales. Al fin había logrado desaserme de ella, aunque sabía que mi confesión podría traer problemas en el futuro. Pero no me arrepentía, era la primera vez que admitía abiertamente que Sahara me había robado el corazón, que necesitaba estar con ella aunque el mundo se viniera abajo.
Ya le han cambiado el género en varios capitulos 🤔🤔🤔
Super recomendable ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️