Aitana es mujer joven orgullosa de sus logros, ya que logro por mérito propio convertirse en la vicepresidente de Marketing de la empresa familiar, eso le permite vivir cómodamente fuera de la casa familiar.
todo esto cambia cuando comienzan a acosarla, cuando la situación escala un poco su padre la obliga a tener un guardaespaldas, para no perder parte de su libertad ella acepta, y ahí su dinámica de trabajo y su vida cambian por completo.
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capitulo 21
Horas antes…
-¿estás seguro de querer renunciar? – le pregunto su jefe a Estéfano
-estoy seguro, creo ya es el momento, se lo dije desde un principio, no quería que fuera algo permanente –
-si ya estás decidido, entonces déjame despedirte, para que puedas tener una indemnización, voy a lamentar mucho perder a un elemento como tú, pero no puedo obligarte –
Cuando termino de ver ese asunto, fue a buscar a su cuñado, lo encontró pelando cebollas en el restaurante de sus padres, en la parte de atrás.
-oficialmente, ya no tengo trabajo – le dijo sentándose en el otro banco libre, tomo un cuchillo y le ayudo a pelar las cebollas
-entonces… ¿proseguimos con el plan? – a Estefano le estaba comenzando a doler la cabeza, aun no le había dicho a Aitana que ya no trabajaría con ella
-claro, ya no tenemos opción, ¿encontraste un lugar? – le pregunto
-sí, sé que a mis padres no les hará gracia que deje de trabajar con ellos, pero si sigo aquí no tendré lo suficiente para poder salirme de su casa –
Estéfano estuvo ahí un rato más ayudando a su cuñado a pelar cebollas, mientras seguían conversando, ambos se habían certificado ya como instructores para trabajar con niños dando clases de taekwondo y karate, así que el siguiente paso, era conseguir el lugar.
-se hace tarde, tengo otras cosas que hacer, te veo mañana para ir a ver el lugar – Estéfano se fue caminando hasta su casa, y llego directo a bañarse luego de que su madre le dijera que apestaba a cebolla.
Aun tenía que ir a ver a Aitana, quería que se enterara por el que ya había dejado el trabajo, cuando salió de bañarse, se vistió con algo cómodo, y salió a verle.
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Aitana quería retomar el gimnasio, así que casi venía llegando a su casa, se sentía algo adolorida, como no le gustaban las duchas del gimnasio, que no daban tanta privacidad, prefería llegar a casa a ducharse.
Mientras estaba en la regadera, seguía pensando en donde estaría Estéfano, no tuvo contacto con él en todo el día, solo le dijo por la mañana que estaría ocupado, pero que iría a verla por la noche, así que cuando salió de la ducha se sentó en la cama y lo primero que hizo fue revisar el celular, tenía otros mensajes y correos, del trabajo, pero de él nada.
Comenzó a ponerse crema en todo el cuerpo, las cosas seguían raras entre ellos, pero Aitana se negaba a llamarlo, menos ahora que le había dicho que no eran nada.
Se levantó de la cama, fue hacia su closet, saco un camisón y se lo puso.
Regreso al baño y comenzó a secarse el cabello, se sentía muy apática, el día de hoy, solo estaba actuando mecánicamente, haciendo lo que hacía siempre.
Una vez que termino de secarse el cabello, bajo a buscar agua a la cocina.
Mientras estaba ahí, tocaron la puerta, le extraño que no era el timbre de la reja de la calle, era la puerta de la casa, dejo la botella de agua en la encimera de la cocina, y fue a abrir, cuando abrió la puerta se sorprendió al ver a Estéfano ahí parado, estaba usando un atuendo deportivo, de color negro.
-¿puedo pasar? – pregunto un tanto tímido, cosa que a Aitana le extraño, él no solía preguntar nunca
-¿de cuándo acá pides permiso para entrar? – dijo ella, haciéndose a un lado, para dejarlo pasar
Él traía las manos en los bolsillos del pantalón -¿cenaste ya? – le pregunto
-parece ser que tú sí, hueles un poco a cebolla – dijo Aitana, cuando se acercó a él
-¿aún? Me acabo de bañar, y me lavé varias veces las manos, no vuelvo a pelar cebolla –
Aitana se comenzó a reír -¿Qué hacías tú pelando cebollas?, ¿eso era la cosa importante por la cual no me llamaste en todo el día? –
-le ayudé a mi cuñado a pelar cebollas un rato, pero no fue eso lo que tenía que hacer – Estéfano seguía con las manos en los bolsillos, como si evitara tocarla
-¿sucede algo?, estás un poco extraño, te estás portando como un adolescente que está a solas con su novia –
-¿podemos hablar? – le dijo él
- vamos arriba, mejor – Aitana lo tomo de la manga de la sudadera, y lo comenzó a llevar al piso de arriba, él solo se dejó llevar
Cuando llegaron a la habitación de Aitana, ella empujó a Estéfano para que este quedara sentado en la cama, él solo obedeció – quítate la sudadera – le ordeno, y él lo hizo, debajo solo traía una camiseta blanca sin mangas.
Aitana se sentó a horcajadas sobre él, y comenzó a besarlo, él le correspondió, mientras las tomaba con fuerza de la cintura.
Aitana le metió la mano debajo de la camiseta, y le paso las uñas por el abdomen, mientras Estefano comenzaba a bajarle los tirantes del camisón, para darle besos en los hombros.
La camiseta de Estéfano termino en el piso, y el camisón de Aitana termino en la cintura de esta, él se levantó, llevándola con él, y Aitana se aferró a él con las piernas, pero en lugar de dejarla en la cama, la llevo al sofá.
-aún no lo hemos hecho aquí – le dijo al oído
Casi se caen del sofá mientras lo hacían, pues este no era muy grande, tuvieron que usar un poco la imaginación para poder acomodarse, pero en ningún momento se pasaron a la cama, hasta el final, Estéfano le cargo, le dejo en la cama, y después se metió al baño.
Mientras estaba ahí, comenzó a sonar su teléfono, Aitana se acercó a ver la pantalla por curiosidad, era la madre de este.
-te llamo tu mamá – le dijo cuando él salió
Estéfano, tomo el celular, y se salió al balcón a hablar por teléfono con ella, cuando volvió a la habitación Aitana ya se había puesto la bata, solamente la bata.
-¿podemos hablar, ahora si? – pregunto Estefano
-¿podemos hablar después? Tengo hambre, ¿me cocinas algo? –
Estéfano solo asintió, mientras se ponía el pantalón, ambos bajaron a la cocina, al parecer eran consientes de que había una conversación pendiente, pero estaban evitando tenerla.
Aitana se sentó en uno de los bancos a ver Estéfano a cocinar para ella, por un momento a Aitana se le pasó por la mente que si ellos fueran pareja, esta podía ser una situación común entre ellos, Estéfano podía ser un buen novio, cocinaba bien, y era bastante cariñoso con ella cuando estaban solos, pero ella temía lo que sea que él fuera a decirle.
-¿Quién te enseño a cocinar? – le pregunto Aitana
-mi mamá, es una excelente cocinera – respondió Estéfano poniéndole un plato de pasta enfrente
-huele delicioso –
-pruébalo – Aitana agarro un tenedor, y comió un bocado
-sabe delicioso, pero come tú también, ¿o no tienes hambre? –
Estéfano se sirvió un plato y se fue a sentar a su lado, ambos estuvieron en silencio un momento, pero no era un silencio incómodo, mientras comían, Estéfano estaba acariciando la pierna de Aitana con su mano libre, ella se le recostó en el hombro, tenía una sensación de que era la última vez que estaban así.
-¿vas a quedarte esta noche? –
-¿Quiere que me quede? –
-claro, además, falta el postre – respondió Aitana
Estéfano le dio la vuelta al banco de Aitana – el postre lo tengo aquí enfrente – Estéfano se puso de pie, tomo los platos, y los llevo al fregadero, después limpio la barra con una toalla de papel, y sentó a Aitana en la barra de la cocina, mientras el la besaba, ella se encontró de nuevo fantaseando con como sería ser pareja.
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Por la mañana, Aitana despertó porque un celular estaba sonando, creyendo que era el suyo estiro la mano, lo tomo y respondió la llamada.
-por favor Estéfano habla con nuestra hija, ella ya no quiere verme, sé que si tú le dices algo ella te va a escuchar, quiero verla una vez más al menos, me voy en unos días –
A Aitana se le quitó el sueño, al escuchar esas palabras, se sentó de golpe, sin saber qué estaba pasando colgó, la llamada era de una tal “Micaela”. Otra notificación llegó, era de una abogada, ella supo de qué abogada se trataba.
“Te envié la información que te comente por correo, cualquier duda llámame”
Aitana no entendía que estaba pasando, y para terminar el teléfono comenzó a sonar de nuevo “mi princesa” eso decía el identificador de llamadas, ahí no se atrevió a responder, solo lo dejo sonar, en sus manos, sin dejar de ver la pantalla, hasta que fue llamada perdida.
Cuando Estéfano salió del baño ella se bajó de la cama furiosa – ¿tienes una hija? – le soltó sin más, y retrocedió al ver que él no parecía sorprendido –la mamá de tu hija llamo –
-¿respondiste mi teléfono? –
-creí que era el mío, suenan igual, además no me has respondido la pregunta, ¿tienes una hija?– Él solo asintió - ¿eres casado? – él negó con la cabeza - ¿divorciado? – él volvió a negar –entonces explícame –
-nunca he estado casado, la mamá de mi hija y yo la tuvimos muy jóvenes, sus padres no lo querían conservar, pero los míos si, así que nos la entregaron al nacer, ella volvió recientemente queriendo verla, pero mi hija no quiere, por eso no deja de llamarme –
-¿Cuántos años tiene tu hija? –
-está en preparatoria –
-tienes treinta años, eres incluso menor que yo, eso no tiene sentido para mí –
-eso nunca tiene sentido para las mujeres que me conocen, por eso es difícil para mí estar en una relación -
-esto es demasiado para mí, espera… ¿Tu “princesa” es tu hija? – él nuevamente asintió – ya no puedo con esto –
Estéfano no respondió, solo comenzó a vestirse
-lo siento, iba a decírtelo, no sabía cómo hacerlo, pero no se preocupe señora, ya no voy a molestarla, fue un placer conocerla – Estéfano tomo sus zapatos, y se salió de la habitación.
Aitana se dejó caer en el piso sobre la alfombra, solo envuelta en la sabana, ahí fue donde la encontró Lucy, horas más tarde.