¡PARA AMAR SOLO SE NECESITA CONOCER A LA PERSONA CORRECTA!
Tras divorciarse, intenta buscar la forma de estar con la mujer que siempre amó. Para eso, propondrá casarse con ella a cambio de salvar de la quiebra a la empresa de su familia. ¿Podrá conquistar su corazón ante tales circunstancias?
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CAPÍTULO XXI JUNTOS
Las estrellas arropaban a la hermosa pareja que se amaban a la luz de la luna. Esos cuerpos desnudos que se entregaban el uno al otro para alcanzar la satisfacción que se exigía, amándose apasionadamente, acariciándose, besándose, y deleitándose de las sensaciones de estar piel con piel.
Armando tomó con amor todo lo que Victoria le entregó con pasión. Y ella recibió con anhelo todo lo que él le dio con amor, y aunque existía confusión en sus sentimientos, ella se sintió completamente conectada él en cuerpo, alma y mente.
. – ¡Oh Armando, Por Dios! - Gemía mientras él se dedicaba a adorarla de pies a cabeza - ¡Oh, por favor, no puedo más!
Entonces él hizo lo que le correspondía. La tomó hundiéndose en ella, y suspirando de placer ante la sensación de estar por fin, dentro del cuerpo de la mujer que tanto ama y desea, esperando estar pronto dentro de su corazón. Victoria al sentirlo también suspiró y lo recibió gustosa atrayéndolo con firmeza dentro de ella.
. – ¡Ahhh, quédate así! – lo abrazó y besó mientras él cumplía su pedido, y ella clamaba que la intensidad en su interior se aplacara un poco. Armando le agradeció en silencio, porque también sentía que, si se movía de una vez, iba a estallar dentro de ella y no era lo que pretendía, ¡sino disfrutar al máximo el momento juntos!
Cuando ella se comenzó a mover debajo de él, supo que ya estaba lista y comenzó con su danza, intensa y certera, provocándole las sensaciones más maravillosas y placenteras que ella jamás haya experimentado. Ciertamente, esta no era su primera vez, ya había gozado del sexo, pero esto que estaba sintiendo con él, era en cierto grado diferente, era intenso e inigualable.
Él la llevó a la cima del placer, todas las veces que su cuerpo le permitió resistir, hasta que ya no pudo controlarse más y se dejó llevar por el placentero movimiento de caderas y la convulsión interior de su amada.
. – ¡Oh Victoria, te amo mujer! – Ella sonrió ante sus palabras y lo abrazo fuerte, sintiendo maravillada los temblores apasionados de su cuerpo grande y fuerte contra ella. Cuando ambos se calmaron, se miraron sin ningún tipo de vergüenza o arrepentimiento, al contrario, se besaron aceptándose y diciéndose sin palabras lo satisfechos que estaban con esa memorable y fenomenal compenetración y cada una de las sensaciones vividas.
. – ¡Gracias! – le dijo besando toda su cara, hasta llegar a sus labios y saborearlos nuevamente, una manera de retribuir el amor que él le profesaba – ¡Eres extraordinario!
. – ¡Ummh hago lo que se puede! – respondió él con recato.
. – ¡Jajaja! ¿Lo que se puede? – le preguntó con burla – ¡Pero que modestia!
Ella acariciaba su cara y él estaba deslumbrado y admirado de la manera tan apasionada que se entregó a él, y pensaba para sí mismo; “Sé que me puedes llegar a amar como yo te amo a ti. Lo sé, lo siento en mi corazón, mejor dicho, en todo mi ser, me lo dice tu cuerpo, tus besos, tus caricias, y la ternura y dulzura con la que me hablas, y me voy a ganar tu corazón amor”
. – ¡Si me sigues mirando así me vas a sonrojar! – manifestó ella ante la intensidad de su mirada enamorada.
. – ¡Y si tú me sigues besando así…! - le devolvió él inclinándose nuevamente sobre su cuerpo - ¡Vas a despertar a la bestia y tendrás que amansarlo y enjaularlo nuevamente!
. – Jajaja, bueno, no sería ningún sacrificio para mí tener que hacer esa labor, pero… - Le dijo empujándolo, y colocándose encima de él - Más que enjaularla, ¡quisiera domar a esa bestia! - continúo mientras mordía su labio y lo veía con ojos seductores y pícaros.
. – ¡Uju! Eso me encantaría y puedes empezar desde ya, porque la bestia ya se alteró – le sugirió señalando con sus dedos, Victoria miró hacia donde él indicaba y en efecto comprobó, lo que él decía y quedó fascinada con esa visión que tenía frente a ella.
Entonces se arrastró provocativamente hasta acercarse a quien le robó la atención, y tomarlo en sus manos con delicadeza al principio, luego aumentando el contacto haciendo mayor fricción, sacándole unos cuántos gruñidos excitantes a su dueño. Lo que la animó en ese momento, a ser más firme y atrevida en sus caricias, bajando su cabeza y dedicándole mayor atención a la labor que gustosamente había aceptado, de someter a semejante bestia.
De vez en cuando miraba Armando y disfrutaba del deleite que su cara le mostraba, y siguió poniéndole énfasis a su tarea, hasta que el dueño no resistió más y la retiró de él, la besó apasionadamente, y obligó a sentarse encima de él.
. – La bestia anhela estar seguro en su jaula - Le susurro bajándola, y enjaulándose en su Celda favorita.
. – ¡Ahhh, oh por Dios! – Ambos volvieron a dejarse llevar por el deseo y la necesidad de su satisfacer sus cuerpos.
Después de un rato en el que incluso Victoria cerró adormecida sus ojos, se levantaron y comenzaron a vestirse. Armando la ayudaba pasándole cada una de sus prendas, incluso antes de él vestirse completamente, gesto que le encantó a Victoria.
. – ¿Crees que te puedas quedar conmigo esta noche? - le preguntó besando su cuello mientras ella recogía su cabello.
. – ¡No! ¡Vas a matarme por Dios! - Le respondió mirándolo y poniendo cara de terror - Y mañana debo trabajar, ¡es más ya debería estar durmiendo! – Miró su reloj y cuando vio la hora se sorprendió – ¡Jesús bendito es más de medianoche, Armando mi papá debe estar preocupado!
. – ¡Tranquila, él sabe que estás conmigo! – la calmo ante su angustia.
. - ¿Cómo? – preguntó extrañada.
. – ¡Le escribí cuando te dormiste en mis brazos! – contestó con dulzura.
. – Mmm, vaya, ¡me agotaste! ¿Pero tanto dormí?
. - Realmente no, fueron solo minutos. ¡Pero te relajaste!
. – ¡Gracias, entonces! - Se acercó dándole un beso y pellizcándole con cariño la mejilla.
. – Sabiendo ya eso, ¿te quedarás conmigo? – Pidió haciéndole ojitos de ruego.
. – ¡Jajaja, eres un tonto, un tonto guapo y provocador! - se acercó nuevamente y lo volvió a besar, esta vez profundamente – Ves, si me quedo contigo, estoy segura que no vamos a poder dormir y mañana realmente me toca un día fuerte, ¡ay, ya deja de hacer eso! - lo reprendió por los pucheros que él le andaba haciendo - Te prometo que el jueves me quedo contigo hasta el fin de semana, recuerda que vamos a viajar ¿está bien?
. - ¡Me gusta! Pero, ¿estaré cuatro días sin ti? – le preguntó asombrado, señalando sus cuatro dedos.
. – ¡Claro que no estarás sin mí, nos vamos a ver, no olvides que debemos seguir actuando! – le explicó guiñándole el ojo.
. - Cierto, amor, pero debes saber ¡que yo nunca he actuado! – la ternura y sinceridad en su voz era enternecedora.
. - Ahora lo sé, yo antes sí, aunque debo confesarte, que me encantaban tus besos robados y obligados – le sonrió sacando la punta de la lengua – Pero ahora no lo haré, ¡Te besaré cuando y donde yo quiera!
. – Umh eso me crea muchas ansias, ¡no sabes cómo te amo!
. – ¡Bien! Ahora Llévame a casa, que estoy de pie por simple inercia, ¡lo juro! – pidió tocando su nuca y echando el cuello hacia atrás - ¡Eres un hombre grande, pesado, e incansable!
Ambos rieron y subieron al auto para iniciar el camino a casa de Victoria. Armando realmente quería que ella se quedara con él y seguir disfrutando no solo de su cuerpo sino de su magnífica compañía, pero tampoco era que quería forzar la situación, ya bastante terreno había ganado y todo esto que estaba viviendo por momento, aunque le parecía irreal, podía palparlo y se convencía así mismo, que no era una ilusión, sino que era uno de sus sueños con ella hecho realidad.
Cuando llegaron frente a la casa de Victoria, Armando ya se sentía afligido y ella se reía de cada gesto que hacía…
. – ¡Estoy pensando seriamente no dejarte salir…!
. – ¡Y yo estoy pensando seriamente dejarte entrar…!
Él se sorprendió ante sus palabras, y pensaba que estaba bromeando, pero su cara no tenía ni una pizca de estar burlándose. Ambos se miraron…
. – ¿Te quedarías?
. - ¿Y tu papá no se enojará?
. – ¡No, él entenderá, primero somos adultos, segundo serás mi esposo, y tercero él te adora, y estoy segura, que esto último tiene más peso!
. – ¡Si tú lo dices! ¿Quién soy yo para decir que no?
. – Jajaja vamos pues, cualquier cosa te lanzas por la ventana… - Armando se detuvo en seco.
. - ¿Qué? – ¡No puede ser! ¡No se imaginaba a esta edad huyendo del padre de su novia y menos por la ventada, mínimo se podía a tronchar un pie!
. – ¡Jajaja ayy, claro que eso no pasará, vamos mi amor! – le dijo estirando su mano para que él la tomara y seguir, pero él estaba estupefacto por las últimas palabras que ella le dijo, que no sabía cómo interpretar – ¡Armando vamos aquí está haciendo mucho frío!
. – ¿Qué fue lo que dijiste?
. – ¡Que está haciendo mucho frío, que debemos entrar… que me estoy congelando!
. – No, antes de eso…
. – Ah… que nada pasará, no lo sé, ya tengo el cerebro congelado, así que no tengo idea, ¡por favor muévete!
Desde donde seguía clavado, la miraba sobar sus brazos por el frío, y se hablaba mentalmente; ¡Ahora menos que nunca voy a perder las esperanzas, porque estoy seguro de lo que escuché!
. – Armando – le susurró con los dientes casi titilando, entonces él se acercó y la abrazó para darle calor – ¡Entremos por favor, y ya no te preocupes, no habrá ventana, ni papá enojado, solo yo mi amor vamos!
Ahí estaban esas palabras otra vez, miles de fuegos artificiales comenzaron a explotar en la cabeza de Armando, parecía que lo decía de forma inconsciente o que realmente se le congeló el cerebro y está desvariando, pero él quería pensar y creer que sus palabras eran reales y sobre todo sentidas, para él significaba mucho.
Victoria abrió la puerta con sumo cuidado y entraron a la casa…
. – Shhh mi papá es de sueño liviano…
. – Victoria me estás preocupando, espero tu papá no tenga una escopeta escondida debajo de la almohada.
. – ¡No... tiene un revolver…! - dijo volteando a mirarlo y él tenía sus ojos estaban abiertos de par en par – Jajaja!
. – ¡Victoria ni cuando joven hice algo así, y ya estoy bastante viejo, así que como médico debes cuidar mi corazón, ya estoy bastante asustado, así que para con tus bromas!
Victoria se reía de la cara de angustia de Armando.
. – ¡Falso, mi papá duerme como un tronco! Ya deja de preocuparte, que seguramente al vernos mañana juntos, ¡va a lanzar fuegos artificiales!
. – Espero que sea eso lo único que lance…
Llegamos a la habitación de Victoria y solté el aire retenido mientras subía esa escalera, definitivamente, ya estoy viejo para esto, pero la amo, ¡así que el susto lo vale!
. – Ven, vamos a asearnos un poco…
. – ¿Juntitos?
. – ¡Si! ¿No quieres?
. – ¡Ja! ¡Por supuesto que sí!
. – ¡Pero solo a bañarnos!
. – Solo a bañarnos…
. – humm… - ambos comenzaron a quitarse la ropa sin apartar la mirada del otro.
. – ¡Dios mío Armando eres demasiado hermoso! – le soltó mordiéndose el labio… ¡Ya de ante mano sabia que esa era una tentación a la que le era difícil resistirse!
. – ¡Hermosa tu mi reina, eres una diosa Victoria! – se acercó a ella y la abrazó, tal vez era una locura y sabía que también una tentación, porque ambos estaban desnudos y quería cumplirle con eso de dejarla dormir, pero era difícil porque inevitablemente la deseaba. Entonces comenzó a tararearle una canción donde quería decirle lo que sentía en ese momento;
Hay muchas cosas que me gustan de ti, muchas cosas que yo adoro de ti.
Tu belleza incalculable, y esos ojos adorables, del color del primer grito de la aurora.
Hay muchas cosas que me gustan de ti. Muchas cosas que yo adoro de ti…
Y es acariciar tu vientre, y bajar al mismo centro y subir hasta la cima de tus senos, y besarlo suavemente, y tiernamente hasta oírte entre suspiros ya no puedo más, ya no puedo más, ya no puedo más.
Hay muchas cosas que me gustan de ti, muchas cosas que yo adoro de ti.
Esos labios que humedecen con malicia tantas veces y ese gesto de tu boca que enamora.
Hay muchas cosas que me gustan de ti, muchas cosas que yo adoro de ti.
Tu respuesta a la caricia, justamente cuando te amo, y tu piel que es puro fuego entre mis manos.
Y es que tú estás hecha justo a mi medida, y tu cuerpo moldeado para amarlo yo, para Amarlo, yo.
El contacto de ambos cuerpos, y la letra de la canción caló en cada uno, logrando lo que bien sugiere, e irremediablemente así terminaron, ¡moldeándose para amarse!
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¡DISFRUTEN!