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¡FUERA CUCARACHO 5 LA MAMÁ GORDITA ES LA JEFA DEL CLAN MAFIOSO!

¡FUERA CUCARACHO 5 LA MAMÁ GORDITA ES LA JEFA DEL CLAN MAFIOSO!

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Autosuperación / Completas
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Eliana Casillas nunca soñó con gobernar un imperio criminal. Gordita, bondadosa y aparentemente inofensiva, siempre prefirió mantenerse al margen de las luchas de poder de su familia. Pero cuando las traiciones amenazan con destruir al clan Casillas y la vida de su pequeña hija Chloe corre peligro, descubre que su mayor fortaleza no está en las armas, sino en su inteligencia.
Entre enemigos disfrazados de aliados, secretos familiares y una conspiración que pretende arrebatarle todo, Eliana tendrá que demostrar que subestimarla fue el peor error de sus adversarios.
Con el destino de su hija en juego y la lealtad de los suyos puesta a prueba, la heredera inesperada deberá tomar el control del imperio.
Porque ser gordita no significa ser débil, y tocar a su familia tiene un precio.
¡Fuera cucarach@s! La nueva jefa ha llegado, y no piensa pedir permiso.

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Los códigos del clan

A la mañana siguiente, un vehículo oscuro esperaba puntual frente a la puerta de la casa. No era ostentoso, pero imponía respeto: negro, limpio, sin adornos innecesarios. Leonardo esperaba al volante. Al ver salir a Eliana, bajó y le abrió la puerta.

—Papá quiere hablar contigo —dijo con serenidad—. Solo tú. Nosotros esperaremos afuera, no te preocupes.

Eliana asintió y subió al auto. El camino fue corto pero silencioso. Cuando llegaron a la mansión familiar, las puertas altas de hierro forjado se abrieron lentamente, revelando un patio amplio con fuentes de piedra y jardines cuidados al detalle. Allí creció. Allí aprendió a caminar, a hablar, a entender que el apellido Casillas no era solo un nombre: era un compromiso.

Don Julián la esperaba en el despacho principal, una habitación con paredes de madera oscura, libros que llegaban hasta el techo y un gran escudo tallado en la pared trasera: un lobo con tres estrellas sobre el pecho. Se puso de pie al ver entrar a su hija y la abrazó con fuerza, como si quisiera asegurarse de que estaba completa, que nadie le había hecho daño de verdad.

—Me contaron lo que pasó —dijo, indicándole que tomara asiento—. No debiste pasar por eso. Nadie debería tener que soportar que le destruyan su trabajo y le intimiden en plena calle. Menos tú.

Eliana se sentó y miró a su padre a los ojos. Vio en ellos no solo enojo, sino también confusión. Como si algo que siempre había creído firme empezara a moverse bajo sus pies.

—¿Quién es ella, papá? —preguntó Eliana directamente—. Valeria dijo que venía de tu parte, que ese terreno era suyo ahora. ¿Es verdad?

Julián suspiró y se pasó una mano por el rostro cansado. Se sentó frente a ella y juntó las manos sobre el escritorio.

—La conocí hace unos meses. Me hizo sentir… que no estaba solo. Dijo entender este mundo, dijo respetar nuestras costumbres. Y yo quise creerle. La invité a la mansión, le presenté a algunos socios, le conté cosas que solo alguien de confianza debería saber. Pero ahora me doy cuenta de que no sé tanto sobre ella como creí. Hay preguntas que no sabe responder bien. Hay fechas que se confunde. Y ahora esto… que llegue a tu puesto y te amenace como si fuera la dueña de todo. No tiene mi autorización, Eliana. No tiene mi permiso para hacer nada de eso.

Eliana escuchó con atención. No quiso interrumpir. Sabía que su padre no era un hombre débil, pero la soledad tras diez años de viudez lo había hecho vulnerable. Entendía eso. No lo culpaba. Pero también sabía que el amor no podía cegarlo ante una amenaza tan clara.

—¿Me vas a decir los códigos del clan hoy? —preguntó suavemente—. Porque siento que los estamos olvidando.

Julián asintió y se levantó, caminó hacia el escudo tallado en la pared y acarició la madera con respeto.

—El clan Casillas no se construyó con dinero, ni con armas, ni con miedo —empezó a decir, con voz profunda y solemne—. Se construyó con tres reglas que cumplimos desde que mi abuelo fundó este grupo. Tres reglas que nadie, absolutamente nadie, puede romper mientras yo sea el jefe.

Se giró hacia su hija y levantó un dedo por cada regla:

—Primera: Lealtad. Quien está con nosotros, nunca se queda atrás. En la buena y en la mala. Quien nos necesita, sabe que venimos. Sin preguntar primero qué nos gana a nosotros.

—Segunda: Protección a los suyos. Ningún miembro de nuestra familia, ningún aliado, ningún inocente que busque refugio bajo nuestro nombre, puede ser lastimado sin respuesta. Si tocas a uno, te enfrentas a todos.

—Tercera: Respeto a la palabra dada. Lo que prometes, se cumple. Lo que dices, se convierte en verdad para los demás. Quien miente, rompe la confianza. Y sin confianza, no hay clan. Solo hay traidores y extraños.

Eliana escuchó cada palabra como si se las estuviera diciendo por primera vez. Comprendió entonces por qué Valeria la incomodaba tanto: esa mujer no conocía esos principios. No respetaba nada que no fuera su propia ambición.

—Ella no conoce estas reglas, papá —dijo Eliana con firmeza—. Y no las respeta. Si la mantienes cerca, no solo te pones en peligro a ti mismo. Pones en peligro a todo lo que este clan ha construido con años de honor.

Julián bajó la mirada por un instante. Luego la levantó y encontró los ojos de su hija.

—Tienes razón. Pero no puedo desterrarla sin pruebas claras, sin saber qué planea realmente. Si la enfrento demasiado pronto, puede dañar a gente inocente. Necesito saber qué hay detrás de ella. Quién la respalda. Qué busca de verdad. Y por eso… necesito que tengas cuidado. No la enfrentes sola. No le des motivos para acercarse a ti ni a Chloe. Déjame a mí descubrir la verdad, pero mantente alerta. Si notas algo, cualquier cosa que te parezca extraña, me llamas a mí primero. ¿Entendido?

—Entendido —respondió Eliana—. Pero también te pido algo: no te ciegues. Cuando las pruebas estén sobre la mesa, actúa con la misma firmeza que le pedirías a cualquiera de nosotros. No dejes que el sentimiento nuble tu juicio. Porque el clan te necesita entero. Y yo te necesito entero.

Julián sonrió con tristeza y asintió.

—Eres más fuerte de lo que creía, hija. Y más sabia que yo en esto. Gracias por recordarme quiénes somos. Ahora ve con cuidado. Y dile a los muchachos que te cuiden bien. Que si les fallan a ti, me las van a tener que ver conmigo.

Eliana salió del despacho y cruzó el amplio salón principal. Al llegar al vestíbulo, Valeria apareció de la nada, como si hubiera estado esperando justo detrás de la puerta. Vestía un conjunto elegante pero discreto, y llevaba una sonrisa que no llegó a sus ojos.

—Qué bueno que te veo, sobrina —dijo con tono meloso—. Tu padre y yo tenemos planes importantes. No me gustaría que ningún malentendido arruinara nuestra felicidad. ¿Tú qué dices? ¿Podemos ser amigas?

Eliana se detuvo y la miró de arriba abajo, sin levantar la voz, pero con una claridad que heló el aire entre ambas.

—El apellido Casillas pesa mucho, Valeria. Y no se lleva bien con los mentirosos. Le deseo lo mejor a mi padre, pero le advierto: quien intente usar su cariño para lastimar a esta familia, descubrirá que este clan también tiene dientes. Y muerde cuando lo provocan.

Valeria palideció un instante, pero recuperó su sonrisa rápidamente.

—Qué palabras tan fuertes. Seguro que no sabes lo que dices.

—Sé exactamente lo que digo —respondió Eliana—. Y recuerde esto: aquí nadie es dueño de nada. Todo se gana con respeto. Y se pierde cuando se abusa de la confianza. Que tenga buen día.

Eliana salió por la puerta principal sin mirar atrás. Sabía que Valeria la observaba desde el umbral, con los puños cerrados y la rabia contenida. Pero no le importó. Porque acababa de decirle la verdad a la cara. Y en ese momento, supo que la guerra no sería con gritos ni armas. Sería con la verdad como arma más poderosa de todas.

Mientras subía al auto donde la esperaban los tres primos, Eliana miró hacia la ventana del despacho. Su padre estaba allí, observando el escudo en la pared. Pensando. Y eso era suficiente por ahora.

—¿Todo bien? —preguntó Leonardo arrancando el auto.

—Sí —respondió Eliana—. Ahora sabemos qué defendemos. Y por qué. Que venga lo que tenga que venir. Estamos listos.

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Ivyta🇦🇷💙💛💙
amo tus novelas! te falta uno de amor entre mujeres 🙏🏾 porfis! ❤️
Ivyta🇦🇷💙💛💙: la que se te ocurra! tenés una escritura que me atrapa y varias veces me he ido a dormir tarde🤣
total 2 replies
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