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Entre La Lealtad Y El Deseo: El Millonario Prohibido

Entre La Lealtad Y El Deseo: El Millonario Prohibido

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / CEO / Completas
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Traicionada por quienes más amaba y reducida a la nada, Angie huye de su vida anterior con el corazón roto y sin un centavo. La única mano extendida es la de Roberta, su amiga de toda la vida, que la acoge en su hogar sin hacer preguntas. Allí, Angie conoce al padre de su amiga: Lucian, un hombre imponente, millonario, de mirada profunda y carácter inquebrantable.

Entre ellos surge algo imposible de callar: un deseo abrasador, una conexión que quema cada encuentro, aunque el secreto los condene. Cuando la verdad sale a la luz, la culpa y el miedo la empujan a huir. Pero Lucian no está dispuesto a dejarla ir: la retiene, no como prisionera, sino como la mujer que posee su alma. Ahora Angie deberá elegir: ¿la lealtad que le debe a su amiga, o el deseo que la consume junto al hombre prohibido?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Días de refugio

Los días siguientes transcurrieron entre la calma y la tormenta que llevaba dentro. Me instalé en la casa con la ligereza de quien no quiere ser una carga, pero Roberta se encargó de hacerme sentir que pertenecía allí. Me acompañaba por las mañanas, me enseñaba cada rincón, me hablaba de sus sueños y me escuchaba cuando yo lograba encontrar las palabras para contar lo que me habían hecho. Llorábamos juntas, reíamos por las cosas pequeñas, y su amistad era mi ancla: firme, cálida, la única certeza que no se había roto.

—No tienes prisa por nada —me repetía, apretándome la mano—. Aquí el tiempo es tuyo. Cúrate despacio.

Le creía. Y sin embargo, cada vez que Lucian aparecía, el aire se volvía denso, difícil de respirar. Entraba en la habitación y yo sentía su presencia antes de verlo: un cambio sutil en la luz, un silencio que se hacía más profundo, un cosquilleo que me recorría la espalda de arriba abajo. No hacía nada fuera de lugar: saludaba, preguntaba si me sentía bien, se interesaba por cómo me iban las horas… pero sus ojos se quedaban en mí demasiado tiempo, con una intensidad que me desarmaba. Me hablaba más de lo necesario, buscaba cualquier excusa para acercarse, y yo me decía a mí misma que solo era gratitud, que solo era amabilidad de un hombre generoso… aunque mi cuerpo supiera la verdad.

Una tarde, mientras Roberta descansaba, bajé al salón principal buscando un libro para pasar el rato. La luz entraba tenue por las cortinas, tiñendo todo de tonos dorados y suaves. Y allí estaba él, de pie junto a la chimenea, con una taza en la mano y la mirada perdida en el jardín.

Me detuve en seco. No se había percatado de mi llegada, y durante unos instantes me permití observarlo sin que él lo supiera. Su perfil era fuerte, definido, con esa madurez que imponía respeto y a la vez despertaba una curiosidad que me avergonzaba. Sus labios, firmes y bien dibujados, se entreabrían apenas al respirar; sus manos, grandes y seguras, reposaban relajadas a su lado. Me pregunté cómo sería sentirlas sobre mi piel, cómo sería que me mirara así, de cerca, sin ocultar nada. Me perdí en esos pensamientos prohibidos, sin darme cuenta de que había dejado de respirar.

—¿Te gusto tanto?

La voz grave me hizo dar un salto, el corazón golpeándome con fuerza contra las costillas. Él se había girado y me miraba con una media sonrisa, segura, penetrante. Sabía que lo estaba observando.

—Yo… no —tartamudeé, sintiendo cómo el calor subía a mis mejillas—. Quería solo… no quería interrumpir.

—No me interrumpes —dijo, dando un paso hacia mí—. Me gusta saber que me miras.

—No lo hacía —mentí, sin lograr sostenerle la mirada.

Lucian se acercó un poco más, reduciendo la distancia entre nosotros. Su aroma —madera sutil, vainilla y algo masculino que se me quedó grabado— me envolvió por completo.

—Mientes, Angie —susurró, suave pero firme—. Y lo haces mal. Tus ojos no saben ocultar lo que sienten. Me miras y algo cambia en ti. Lo noto cada vez que entro en una habitación y estás tú. Lo siento igual que tú.

—No debería… —alcancé a decir, con la garganta seca—. Usted es… es el padre de Roberta. Soy su amiga. Esto no está bien.

—Lo sé —respondió, bajando la voz hasta que fue solo un susurro entre nosotros—. Y eso lo hace más peligroso. Pero no puedo dejar de mirarte. No puedo dejar de pensar en ti.

Estaba tan cerca que podía ver el brillo oscuro de sus pupilas, el rastro de arrugas finas alrededor de sus ojos que solo aparecían cuando me miraba a mí. Quise retroceder, pero mis pies no obedecieron. Quise decirle que se alejara… pero mi corazón me pedía todo lo contrario.

—Nadie lo sabría —añadió, bajando la mano hasta rozarme apenas la muñeca—. Solo nosotros.

Ese roce ligero envió una descarga eléctrica por todo mi cuerpo. Respiré entrecortada, confundida, luchando entre huir y quedarme.

—No… —susurré, aunque no me aparté—. No puedo traicionarla así.

—No la traicionas —dijo, acercándose un milímetro más—. No eliges esto. Nos pasa.

Iba a decir algo más, pero en ese instante escuchamos pasos en el pasillo. Lucian se apartó de inmediato, con la misma naturalidad con la que alguien respira, y yo me quedé allí, temblando, con la mano donde él me había tocado, sintiendo que me ardía la piel. La puerta se abrió y apareció Roberta, sonriente, ajena a todo.

—¡Ah, aquí están! —dijo alegremente—. Pensé que los dos estarían juntos.

Lucian le sonrió con calma, como si nada hubiera pasado, y yo me obligué a devolverle la sonrisa, aunque por dentro sentía que me desmoronaba.

—Sí… —alcancé a murmurar—. Solo… hablábamos.

Pero sabía que no era verdad. No hablábamos. Nos estábamos quemando en silencio, y nadie más que nosotros lo sabía. Y lo peor era que, aunque intentara convencerme de lo contrario, no quería que dejara de mirarme así.

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Rocio Garcia
mmmm diferente 🤭👏
karencitha
si fuera Roberta no los perdono a los dos tomo mis cosas y me voy haga de cuenta que están muertos para mi 😡
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo gracias
Tere Jimenez
gracias por compartir tus capitulos
Tere Jimenez
muy interesante la novela ojalá y nos regales más capitulos felicidades
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