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Comprometido Con La Nerd Gordita

Comprometido Con La Nerd Gordita

Status: Terminada
Genre:Romance / Grandes Curvas / Matrimonio arreglado / Amor-odio / Completas
Popularitas:119k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Maia_M

Keily siempre pensó que su vida sería tranquila: libros, estudios y pasar desapercibida. Lo último que esperaba era verse comprometida con Gastón Moretti, el capitán del equipo de básquetbol de la universidad… y también el chico que más la había molestado en el pasado.

Entre compromisos familiares, apariencias que mantener y la presión de una relación inesperada, ambos descubrirán que este acuerdo no será tan sencillo como parecía.

¿Podrán sobrevivir a la farsa sin que el corazón se les escape de las manos?

NovelToon tiene autorización de Maia_M para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: El reencuentro

Keily

Respiré hondo antes de entrar al comedor. Sabía que tenía que hacerlo, pero cada parte de mí quería escapar por la puerta trasera y desaparecer.

El comedor estaba impecable: la mesa larga cubierta con un mantel bordado, velas encendidas y copas que brillaban bajo la luz amarilla del candelabro. Mamá había hecho un esfuerzo especial, incluso pidió que trajeran flores frescas. Todo para impresionar a los Moretti.

Y ahí estaban ellos.

El señor Moretti, con su porte de empresario acostumbrado a mandar; la señora Moretti, con un vestido elegante que parecía sacado de una gala; y, por supuesto, Gastón, sentado con una sonrisa arrogante, como si estuviera en su propio reino.

—¡Keily, querida! —dijo la señora Moretti apenas me vio—. Estás preciosa.

Tuve que contenerme para no poner los ojos en blanco.

—Gracias —murmuré, tomando asiento al lado de mamá.

—Sí, preciosa —repitió el señor Moretti, como si dijera una verdad obvia.

Gastón soltó una risa baja.

—Bueno, al menos sí heredó los ojos de su madre.

Me giré hacia él con una ceja arqueada.

—Y tú heredaste el ego de tu padre.

La mesa quedó en silencio unos segundos. Mamá tosió discretamente, tratando de suavizar el momento, mientras papá fingía no escucharnos, ocupado sirviendo vino.

Gastón, lejos de ofenderse, sonrió con satisfacción.

—Me alegra que sigas teniendo esa lengua afilada. Supongo que al menos no me voy a aburrir.

—Lástima que yo no pueda decir lo mismo —repliqué, clavando el tenedor en la ensalada con tanta fuerza que casi rompí el plato.

Las miradas de nuestros padres eran un poema: mezcla de incomodidad y expectativa, como si estuvieran esperando que de un segundo a otro surgiera la chispa mágica que confirmara que éramos “el uno para el otro”.

Spoiler: no iba a pasar.

La cena avanzó entre charlas de negocios que yo no entendía ni quería entender. Cada tanto, alguien hacía un intento de incluirnos en la conversación.

—¿Y qué estudias, Keily? —preguntó la señora Moretti con voz melosa.

—Ingeniería informática —respondí, enderezando la espalda.

—¡Qué interesante! —exclamó ella, aunque su tono dejaba claro que no tenía la menor idea de qué hablaba—. ¿Y tú, Gastón?

—Administración de empresas, como papá. —Gastón levantó la copa y sonrió como si hubiera ganado un trofeo solo por decirlo.

El señor Moretti lo miró con orgullo.

—Mi hijo seguirá con el legado familiar.

Papá asintió, satisfecho.

—Eso es lo que uno espera de sus hijos.

Sentí cómo la rabia me subía por dentro. Nadie esperaba nada de mí, más allá de obedecer.

Gastón notó mi expresión y se inclinó un poco hacia mí.

—¿Qué pasa, nerd? ¿Celosa de que mi carrera suene más glamorosa que la tuya?

Lo miré fijo.

—Por lo menos yo sabré programar un sistema para que no me hackeen la cuenta bancaria. Tú seguro terminarás contratando a alguien como yo para salvarte.

Gastón se atragantó un poco con el vino y tuve que reprimir una sonrisa victoriosa.

Mamá intervino rápido:

—Bueno, bueno, basta de peleas. Estamos aquí para celebrar.

—Exactamente —dijo el señor Moretti, golpeando la copa suavemente con el tenedor—. Y qué mejor momento que este para anunciar la segunda parte del plan.

Se me heló la sangre.

—¿Segunda parte?

Papá carraspeó.

—Sí. Hemos decidido que lo mejor será que ustedes dos convivan durante un tiempo en el departamento de los Moretti.

Solté el tenedor. El ruido metálico contra el plato hizo eco en la mesa.

—¿Perdón?

Gastón, sorprendentemente, tampoco sonrió esta vez.

—¿Convivir… con ella?

—No veo el problema —respondió el señor Moretti con firmeza—. Ambos estudian en la misma ciudad. Es práctico y, además, la prensa podrá verlos como una pareja consolidada desde el inicio.

—¡¿La prensa?! —exclamé, abriendo los ojos como platos.

—Claro, cariño —dijo mamá, tratando de sonar calmada—. La gente debe ver que esta unión es auténtica. No queremos rumores desagradables.

—¿Y qué pasa con lo que yo quiero? —pregunté, con la voz temblando de furia.

Papá me fulminó con la mirada.

—Esto no se trata de caprichos, Keily. Es una decisión adulta.

Gastón se recostó en la silla, cruzando los brazos.

—Tranquilos, yo no pienso invadir demasiado tu espacio, gordita. Con que no ronques, podemos sobrevivir.

Sentí mis mejillas arder.

—Prefiero roncar que escuchar tus estupideces todo el día.

Mamá suspiró. La señora Moretti rio nerviosa. El señor Moretti y papá intercambiaron miradas de complicidad, como si ya hubieran ganado la partida.

Yo, en cambio, sentía que me estaban arrancando el aire.

La cena siguió en una mezcla de risas forzadas y tensión. Cada vez que alguien mencionaba la palabra “convivencia”, el estómago se me encogía más. Gastón, aunque parecía molesto, no protestaba demasiado. Seguro pensaba que esto era solo un juego más en el que él llevaba ventaja.

Al final, cuando los postres llegaron y la conversación empezó a relajarse, me armé de valor y le susurré:

—Si piensas que voy a dejarte ganar, estás muy equivocado.

Él se inclinó hacia mí, con esa sonrisa peligrosa que siempre odié.

—Perfecto, nerd. Entonces será más divertido.

Su mirada brillaba con desafío, como si hubiera aceptado un reto que lo entretenía. Yo, en cambio, solo sentía que estaba entrando a una guerra que no pedí.

Y lo peor es que no había salida.

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Anonymous
Hermosa novela felicitaciones
Diana Angélica Díaz
está historia estuvo muy bonita ligera sin enredos solo dos personas que descubren sus sentimientos que tiene cada uno su propia historia de vida y se esfuerzan por cambiar paradigmas y estereotipos que la sociedad impone aunque no te hagan feliz me gustó mucho el final felicidades
Adriana Sanchez
Me encantó la novela, y más que el no era del todo malo, se protegió y lo malo fue que hizo daño, pero que aún y en contra de su compromiso impuesto por sus padres, dejó de ser un patán con ella y eso fue grandioso y que si empezaron a gustarse y se dieron la oportunidad, como comenté en un capítulo los padres sabían que esto terminaría así, apostaron a ello y funcionó y fue grandioso, excelente autora👏👏🤔❤️🥰 sigue escribiendo novelas cortas y fabulosos.💯
Adriana Sanchez
Eso fue hermoso🥰
Adriana Sanchez
Autora te pasaste con ese horrendo vestido, ese es para un día X hasta para ir de compras o al parque, me imaginaba un vestido hermoso que le resaltará su cuerpo de gordibuena pero jamás imagine verla así para una cena importante y la vestirte X te fallo gachito 🤭 en fin que se vaya al gym si tiene tantas inseguridades, que piense tantito que se quiera tantito a ver si con eso le sube el autoestima digo es la forma de bajar un poco las curvas, si no puede con su cuerpo pues que haga algo, pero solo ella puede salir de ese pozo, porque si tan insegura es pues al gym para que se sienta bien, solo para que no se tonifique su cuerpo se me fue la palabra.
Adriana Sanchez
No pues los papás de Kaily nunca le pusieron atención, debió al me os la mamá enseñarla a vestir, de etiqueta casual de gala que se yo, pero no, la dejo hacer lo que ella quiso, comprar la ropa que a ella le resultaba bien, cuando es un mega error vestir con prendas 3 tallas más grandes y ropa x por dios creo que no recibió amor de sus padres o al menos no nos han contado cual era el trato de ellos para su hija 🤔🤔🤔
Adriana Sanchez
El karma de Gaston tanto la molestaba que ahora se está enamorando de la gordibuena 🤭🤭🤭 creo que los padres de ellos sabían que esto pasaría 🤔 por eso los mandaron a vivir juntos 🤔🤭
Adriana Sanchez
Para empezar, alguien tiene que meterle en la cabeza que no pasa nada si se viste bien, según entendí sus padres son millonarios y el hecho de que se vista bien no le quita, lo humilde que es, simplemente ella tu carácter, su firma de ser no se la van a quitar por vestir deacuerdo a su posición, tampoco es comonque se va a colgar todas las joyas y cosas así, deberían escribir de lar gorditas y nerds bien vestidas, siempre con el autoestima por los suelos y todavía se visten muchas veces con arapos teniendo el dinero para vestirse bien y saber que con eso se ven lindas y el autoestima debe subirles, no es como que se van a ofrecer a las barbas descerebradas 🤔🤔
Marina Simón
/Ok/
Vale. Diiaz
horrible el vestido, me quedo con el azul
Gloribel Torres
Me gustó, pero faltó más contenido al final.
Liz Leal
/Heart//Rose//Rose//Rose/
Izamar Mendoza
excelente novela 🌻❤️
Sofia López Z 🇲🇽
arrogante lo que tienes de guapo lo tienes de presumido
Vanesa Delgado
porque coño no se defiende,siempre callada
Ana Babina: Si, da coraje su timidez!!!
total 2 replies
Vanesa Delgado
mira que hay gorditas muy linda para poner en foto,lo dejo a mi imaginación a ka prota, incluso el vestido
Corina Galantti
muy bonitaaaa! sin sexo,sin secuestros, todo hermoso!!!! BENDICIONES ESCRITORA
Corina Galantti
muy bonitaaaa! sin sexo,sin secuestros, todo hermoso!!!! BENDICIONES ESCRITORA
Corina Galantti
asombrosa la novela! me encantó..
Helizahira Cohen
Muy bonita con un mensaje de amor fuerte y positivo
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