Alina se encuentra en una situación desesperada.
No solo perdió a su esposo debido a algún malentendido que incluso si ella lo quiere aclarar solo lo oscurece más, sino que sus amigos y madre le dan la espalda.
Con un niño en brazos y otro en el vientre, Alina debe enfrentar un sinnúmero de situaciones que harán su vida difícil.
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¡Papi, papi!
Dios, mi barriga pesaba demasiado. Realmente, si no me hubiera hecho una ecografía hacía un par de semanas, habría pensado que estaba esperando gemelos y no una niña que parecía jugadora de fútbol por las terribles patadas que me daba.
—El estado de Andresito ha sido estable en los últimos meses. No ha presentado ningún otro síntoma aparte del sangrado nasal, la sudoración excesiva y algo de fiebre —explicó el nuevo doctor a cargo del caso de mi hijo.
—La última vez que intentó reducir sus medicamentos casi sufrió otro colapso, doctor. Eso significa que Andresito tendrá que vivir toda su vida tomando estos medicamentos. ¿Su enfermedad no tiene cura?
—No puedo estar seguro de eso, señora. Como ya le expliqué, la enfermedad de su hijo es desconocida. Su estado y sus síntomas son algo que nunca antes se había visto. Por lo que todo lo que podemos hacer por él es administrarle medicamentos experimentales que lo ayuden a controlar sus síntomas, mas no a curarlo.
Asentí cabizbaja mientras le daba un beso en la cabeza a Andresito.
—Espero que mi hijo pueda tener una vida normal —susurré.
—Él es un niño fuerte.
Torcí los labios mientras intentaba levantarme del asiento con la intención de salir del consultorio.
Pero, debido a que mi estómago pesaba demasiado, no pude hacerlo. Además, justo en ese momento, mi pequeña y revoltosa hija me dio una patada que hizo que mi estómago se sintiera extraño.
—Necesita ayuda, señora —comentó el doctor con preocupación al verme luchar por levantarme del sillón.
No pude evitar sentirme avergonzada ante sus palabras.
Esto era demasiado vergonzoso.
—Por favor —le dije.
El doctor Darío, un hombre de mediana edad, de ojos cafés y cabello oscuro, me extendió la mano mientras me ayudaba a levantarme.
—La próxima vez, deje que su esposo venga al chequeo de su hijo. No importa cuán ocupado esté, no debería dejar que una mujer en su estado ande sola —comentó con cierto tono de preocupación.
Sus palabras se sintieron como una puñalada.
—Él salió por cigarrillos —dije mientras le dedicaba una sonrisa.
El doctor me miró confundido por un momento ante mis palabras, hasta que comprendió el significado de estas.
—Lo siento.
—No tiene por qué lamentarse. Ya pasó algún tiempo y ya lo superé —respondí, a pesar de que solo yo sabía que mis palabras eran mentiras. Las acciones de Alejandro habían dejado una herida muy profunda dentro de mi corazón que parecía no sanar nunca. No sabía qué emoción era más fuerte en mi corazón y, sinceramente, tampoco quería pensar en él—. Bueno, gracias, doctor. La próxima vez que lo vea, quizás una pequeña princesa estará en mis brazos.
—Eso sería grandioso. Ante cualquier anomalía con el niño, no dude en comunicármelo. Y mucho ánimo.
Sonreí mientras salía del consultorio.
Mientras me dirigía al estacionamiento, no pude evitar mirar, con emociones encontradas, el anuncio en 3D que se reproducía en uno de los edificios más altos de la ciudad.
El anuncio trataba sobre el próximo desfile de moda que iba a realizar el taller de Scarlett, que ahora también era mi taller.
Me sentí orgullosa al ver al famoso actor Jeremy Cash junto con su esposa, Karla Ayers, siendo los portavoces de nuestra marca.
Conseguir que ese par aceptara patrocinar el desfile casi había sido una tarea imposible. Sin embargo, cuando descubrieron que los fondos recaudados serían utilizados para realizar donaciones a fundaciones y otras organizaciones benéficas, aceptaron.
Lancé un suspiro mientras pensaba en cómo todo el trabajo que habíamos realizado en los últimos meses, las horas sin dormir y el sacrificio estaban dando sus frutos.
Incluso recibimos ayuda de Dalilah para expandir el taller de costura y transformarlo en una casa de moda. La influencia de esa mujer no era ninguna broma.
—Mami, ma, bah, run —balbuceaba mi bebé mientras señalaba el auto.
—Sí, ya vamos a casa, cielito —dije mientras subía a Andresito al auto y abrochaba su cinturón para que estuviera seguro.
***
Cuando llegué a casa, lo único que deseaba era ir al baño y vaciar mi vejiga.
Por lo que rápidamente entré al departamento en el que me había quedado durante los últimos meses. Después de todo, a pesar de que tenía el dinero suficiente para vivir en un lugar con mejores condiciones, aún no lo había hecho debido a que buscar una casa o un departamento tomaba tiempo. Además, con todo el asunto del taller, el desfile y la salud de mi hijo, no había tenido suficiente tiempo para buscar un lugar.
Cuando salí del baño, saqué algunos cuadernos de dibujo para que Andresito se pusiera a pintar.
De un momento a otro, mientras intentaba evitar que Andresito destruyera el cuaderno, recibí una llamada. Era Scarlett.
—Hola.
—Hola, Alina. Te acabo de enviar el enlace de una revista que habla sobre el desfile que vamos a realizar este fin de semana. Nunca pensé que estaríamos en este tipo de revista, en donde solo hablan de marcas reconocidas como Paradise, F&H, Chanel y Givenchy. Nuestra marca, Audace, parece estar captando la atención de muchos grupos aun sin haber salido al mercado. Por lo que no puedo evitar sentir temor. Esto parece algo grande.
Sonreí ante sus palabras.
—Esto se debe a la influencia de Dalilah, además de nuestros portavoces, ya que ellos son muy queridos no solo en nuestro país, sino también a nivel internacional, y sus fans son de los más feroces. Sin embargo, no debes sentirte ansiosa. Yo creo en todo tu trabajo y esfuerzo, Scarlett. Vas a ver que este desfile será un éxito.
—Eso espero. Bueno, no te olvides de revisar el enlace.
—Está bien.
Luego de finalizar la llamada, verifiqué el enlace que me había enviado Scarlett.
Justo a la mitad estaba impreso un anuncio que hablaba sobre nuestra casa de moda, junto con la hora y el lugar en donde se llevaría a cabo el desfile.
«Curiosamente, aún no han lanzado su línea de ropa, pero han despertado la curiosidad en millones de personas debido a la influencia de estos tres grandes personajes: la hermosa pianista Karla Ayers, nuestro querido actor y futuro ganador de un Óscar, Jeremy Cash, y la polémica fotógrafa Dalilah Carson. Además, cabe destacar que el esfuerzo y la dedicación que hay detrás de esta casa de moda, que empezó como un taller de costura que ayudaba a mujeres en situaciones precarias a encontrar una forma de subsistencia, también ha sido fruto de críticas positivas».
Sonreí mientras leía aquellas palabras.
Justo cuando iba a llamar a Scarlett, sin querer, deslicé el dedo hasta otra página de la revista, en donde vi a Alejandro.
—¡Papi, papi! —balbuceó Andresito mientras me quitaba el celular y le daba besos al rostro de Alejandro.
Una vez escuché que los bebés olvidan rápido y que, si no ven a una persona durante mucho tiempo, al final terminan tratándola como a un extraño.
Sin embargo, me daba cuenta de que eso no era cierto. Andresito parecía no haber olvidado a su papá. Es más, parecía que realmente lo extrañaba.
Verlo sonriendo mientras depositaba una lluvia de besos sobre mi celular hizo que mi corazón doliera.
Doliera demasiado.