Quien diría que una beca en Alemania solo para estudiar tomaría un rumbo distinto al imaginado..
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EP 19: -La Primer Advertencia
Con el paso del tiempo Maeve, mientras trabajaba en la cafetería con Sasha, comenzó a conocer más a Isaac y Tyler. Maeve tenía el pensamiento de que los había juzgado mal y que, como ahora le hablaban bien o la invitaban a salir de manera "normal", no eran malas personas, pero Sasha siempre le advertía que no se confiara, porque todo Hamburgo conocía perfectamente a los Bennett y no se habían hecho famosos por ser amables con la gente.
—No creo que sean malas personas —dijo Maeve—.
Sasha la miró preocupada.
—No debes confiar tampoco, que te hablen bien o que no estén siguiéndote no significa que sean buenas personas.
Maeve dejó la taza que estaba limpiando.
—¿Por qué eres tan desconfiada? —preguntó Maeve—.
—Porque te quiero, ¡Maeve! Y los Bennett no se hicieron ricos por ayudar a gente.
—Eso no tiene nada que ver.
Maeve, por alguna extraña razón, siempre trató de justificar los comportamientos obsesivos de Isaac y Tyler, como que ¿cómo consiguieron su número? ¿De dónde sacaron su dirección? ¿Cómo sabían su nombre? Y otras cosas...
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Una noche de sábado por la tarde Isaac le envió un mensaje a Maeve.
_ISAAC_
"¿Estás en tu casa? ¿Puedo ir a visitarte?"
Maeve leyó el mensaje, tardó en responder porque los consejos que le daba Sasha aún estaban en su mente. Maeve tenía claro que estaba mal invitar a tu casa o hablar con dos hombres que ni siquiera conoces completamente, pero Maeve le dio el voto de confianza a Isaac y le respondió:
Maeve:
"Sí, estoy en mi casa, ¿por qué quieres venir?"
Isaac:
"Hablar"
Maeve:
"¿Sobre?"
Isaac:
"Tyler"
Maeve:
"¿Qué hizo?"
Isaac:
"Prefiero hablarlo personalmente"
Maeve comenzó a tener una sensación rara en el pecho, siempre ha sido una persona con ansiedad, así que finalmente cedió.
Maeve:
"Está bien, ven"
Le envió el mensaje a Isaac, el cual lo leyó a los pocos segundos, pero no respondió.
A los 30 minutos sonó el timbre de la puerta principal, Maeve, quien estaba a punto de hacer la cena, se secó las manos y abrió la puerta.
—Creí que no vendrías —dijo Maeve haciéndose a un lado para dejarlo pasar—.
Isaac entró y miraba todo el departamento como juzgando dónde vivía ella.
—Tráfico —dijo simplemente—.
—Estaba por hacer la cena, pero no sé si te va a gustar, solo tengo comida instantánea y... —dijo antes de ser interrumpida por Isaac—.
—Pide comida, no me gusta la comida instantánea —dijo sentándose—.
Maeve se quedó incómoda ya que no tenía dinero para pagar algo por delivery.
—Yo pago, tú solo pide —dijo Isaac—.
—No lo sé, porque no solo...
—Tú pide la comida y ya —dijo fríamente—.
Maeve tomó su celular para pedir comida.
—¿Qué quieres? —preguntó—.
—Lo que sea, pide lo que quieras —dijo Isaac—.
Maeve pidió pollo agridulce y frito en un restaurante.
—Llega en 15 minutos... —dijo dejando el celular en la mesa—.
—Bien, mientras hablemos
—dijo Isaac—.
—¿Quieres algo para beber?
Isaac negó y cuando Maeve volvió a sentarse comenzó a hablar.
—Mira, mi padre y yo tenemos asuntos que atender en Rusia, negocios básicamente.
Maeve lo miraba confundida.
—¿Y qué tiene que ver conmigo y con Tyler?
—Tyler es muy impulsivo, tal vez no lo notes porque delante de ti finge y yo no dejo que haga estupideces contigo como lo hace con otras chicas.
Maeve aún estaba confundida y Isaac, al notar la confusión, suspiró y trató de explicarse mejor.
—Tyler suele jugar con las mujeres que cree inalcanzables, y como yo fui quien te conoció primero le va a motivar más la idea de invitarte a salir y va a aprovechar que no estoy...
En ese momento Maeve entendió.
—No creo que sea así, siempre ha sido amable.
—Tyler siempre es así al principio cuando quiere enamorar a una mujer, solo trata de no caer en sus juegos, porque no estaré para controlar sus acciones esta vez.
Maeve asintió.
—¿Tyler ha tratado de involucrarme en algo?
Isaac asintió.
—Hay cosas que no sabes que pasaron detrás de las intervenciones mías, de mi padre y de la madre de Tyler.
Maeve se tensó, por un momento, por alguna razón, al saber que Isaac no estaría en el país volvió a sentirse a la defensiva, como la primera vez que había llegado a Hamburgo.
—¿Cuándo vas a volver?
—Estaré en Rusia 2 meses.
Dijo Isaac levantándose para irse, pero Maeve lo tomó del brazo.
—Espera, ni siquiera ha llegado la comida.
—Come tú, yo estoy bien.
Dijo Isaac dejándole dinero en la mesada para que Maeve pagara.
—Cuídate —dijo Isaac y se fue—.
Maeve permaneció unos segundos junto a la puerta después de que Isaac se marchara.
El pasillo volvió a quedar en silencio.
Miró hacia la mesada y vio el dinero que Isaac había dejado allí. Después observó el celular, esperando casi de manera inconsciente que apareciera algún mensaje.
Nada.
La sensación extraña que había tenido durante toda la conversación seguía presente.
No sabía exactamente qué pensar.
Hasta ese momento había intentado convencerse de que todo lo relacionado con los Bennett podía explicarse de una manera sencilla. Isaac había sido amable con ella en varias ocasiones. Tyler también. Incluso las veces en las que habían aparecido de manera inesperada o sabían cosas que Maeve nunca recordaba haberles contado, siempre encontraba alguna explicación.
Quizás alguien les había hablado de ella.
Quizás habían preguntado.
Quizás simplemente tenían demasiados contactos.
Ahora, sin embargo, esas explicaciones comenzaban a parecerle menos convincentes.
El timbre del departamento volvió a sonar.
Maeve se sobresaltó ligeramente.
—¿La comida? —murmuró.
Caminó hasta la puerta y recibió el pedido unos minutos después. Agradeció al repartidor, cerró y llevó la bolsa hasta la pequeña mesa del comedor.
Durante un rato intentó comer, pero apenas tenía apetito.
Tomó el celular y abrió la conversación con Tyler.
El último mensaje que él le había enviado seguía allí.
Maeve deslizó el dedo por la pantalla y leyó algunos de los mensajes anteriores.
No había nada particularmente extraño.
Tyler había preguntado cómo estaba.
Le había enviado alguna broma.
En otras ocasiones había insistido en invitarla a salir.
Todo parecía normal.
Demasiado normal.
Maeve dejó el celular boca abajo.
Quizás Isaac simplemente estaba exagerando.
Quizás había querido advertirle porque conocía mejor a su hermano.
Y, después de todo, ¿qué podía haber hecho Tyler?
Maeve intentó recordar cada uno de sus encuentros.
Las conversaciones en la cafetería.
Las veces que habían coincidido.
Las invitaciones.
Aquella forma tan particular que Tyler tenía de observarla cuando pensaba que ella no estaba mirando.
No encontró una respuesta.
Terminó de comer lentamente y recogió los envases.
Más tarde, mientras lavaba los platos, volvió a pensar en las palabras de Sasha.
"No significa que sean buenas personas."
Maeve suspiró.
—Quizás Sasha tenía razón —dijo para sí misma.
No quería admitirlo.
Durante las últimas semanas había empezado a sentirse cómoda con ellos. Había dejado de verlos como completos desconocidos y, poco a poco, había comenzado a aceptar su presencia en su vida.
Ahora todo parecía haberse complicado otra vez.
El celular vibró sobre la mesa.
Maeve se secó las manos y caminó hasta él.
Era un mensaje de Tyler.
Tyler:
"¿Estás ocupada?"
Maeve se quedó mirando la pantalla.
Por primera vez desde que lo conocía, tardó varios segundos antes de decidir si quería responderle.
Finalmente escribió:
Maeve:
"Un poco. ¿Por qué?"
La respuesta llegó poco después.
Tyler:
"Quería hablar contigo."
Maeve sintió nuevamente aquella presión en el pecho.
Miró hacia la puerta del departamento.
Isaac acababa de decirle que estaría fuera durante dos meses.
Y Tyler quería hablar con ella justo ahora.
Maeve no sabía si aquello era una coincidencia o si había algo más detrás.
Por primera vez, decidió no responder inmediatamente.