La joven Caramel tiene una nueva oportunidad de vida, y está decidida a no cometer los errores del pasado, tomar sus propias decisiones, si puede, desquitarse un poco de aquellos que la hicieron sufrir y ¿por qué no? Encontrar un verdadero amor.
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Pruebas
La segunda prueba que nos puso la tía fue, literalmente, atrapar un rayo. Mientras Acedo lo hizo perfecto, yo quedé chamuscada por este ejercicio, al final todo salió regular, pero me sorprendió mucho la capacidad mágica de mi amigo.
La tercera prueba se relacionaba con nuestro poder, así que a Acedo se le pidió crear nieve, irónicamente no lo logró. A mí me pidió invocar y crear varios objetos cada vez de mayor tamaño, aunque lo más grande que pude hacer antes de desmayarme fue una bella taza, cuyo exterior tenía grabada la flor del destino que Lucio me dio.
La cuarta prueba fue mover objetos, podíamos hacerlo sin que se viera o que fuera visible, pero nosotros no podíamos movernos de nuestro lugar, el resultado: fallé estrepitosamente, mientras que Acedo creo una especie de río y lo logró a la primera.
La última prueba fue transmutar algo o cambiar su apariencia. Yo creí que Acedo la tenía fácil, pues podía controlar el agua y pasarla por sus diferentes estados, pero sorprendentemente se bloqueó y falló.
Apoyándome en lo que estudié con ayuda de Stefan, utilicé una semilla de naranja, que puse en una maceta y con gran esfuerzo logré que germinara… claro, como un naranjo tipo bonsai.
De cualquier forma, me sentía muy orgullosa de que el arbolito pasó no sólo por el estado de crecimiento de hojas sino una mini-floración y mini frutas, lo que sorprendió a todos, lo malo es que al terminar utilicé tanta energía que me desmayé y dormí por tres días enteros.
Finalmente, la tía nos corroboró que Acedo es un mago de agua y yo soy maga de tierra, es decir, puedo crear todo tipo de cosas relacionadas con materiales existentes en la tierra; además, ambos estábamos más que capacitados para aprender magia, pero como siempre pasa en estos casos, primero debemos empezar con la teoría y no nos va a enseñar nada práctico hasta que tengamos un compañero espiritual, peeero, para eso debemos primero cumplir al menos 15 años –él está a dos años de llegar, pero a mí me faltan cuatro.
En lo que ese tiempo se cumple nos puso, además de teorías y aprendizaje de conjuros de memoria, hacer ejercicios para calmar la mente (yoga) para enfocar los pensamientos.
Cada que podía, visitaba a Lucio y le llevaba postres que, en este mundo, son muy sencillos, galletas y mermeladas, pero recordando mi experiencia en la vida pasada, comencé a caramelizar diferentes frutas y llevárselas.
No tardó mucho tiempo en lo que Lucio me presentó a Mario, se trataba de un chico muy joven y delgado, tenía grandes ojeras, estaba literalmente en los huesos y lucía tan desanimado y triste que quería abrazarlo, pero me daba miedo de que se hiciera pedacitos; así que le di la canasta llena de frutas caramelizadas y frescas, que inmediatamente comenzó a devorar.
Lucio (regañón) ¡Al menos da las gracias!
Mario (apenado): Dis-dis-disculpa… (mirando a Caramel) Gra-gra-gracias se-se-señorita
Caramel (enternecida): No hay de qué, Mario, ¿verdad?
Mario (más apenado): S-s-sí, se-se-señorita…
Caramel (apenada): Si te cuesta trabajo decir mi nombre, sólo llámame, C o c-c ¿te gustaría venir conmigo?
Aunque asustado, el pequeño Mario movió la cabeza en asentimiento, así que esperé a que se sintiera más cómodo conmigo, y cuando el pequeño de cabello oscuro y ojos marrones se sintió lo suficientemente a gusto para tomar mi mano, salimos del bosque y lo llevé a casa.
Aunque la tía Beatrice lo revisó con mucha curiosidad, no se mostró interesada en adoptarlo, por lo que mi papá sugirió que se quede como sirviente en el marquesado, pero el chico sólo me miraba como diciendo, tu me trajiste, tu me cuidas… así que decidí que el pequeño se quedará a mi servicio, me encargaré de cuidarlo, enseñarle a leer y escribir, además de que podrá ayudarme cuando se haga cargo del marquesado, digamos que lo convertiré en mi Stefan particular.
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Actualidad
Luego de la respuesta de la tía Beatrice, Stefan envió un mensaje urgente al Palacio para avisar a Gavin que la maga no estará disponible para viajar sino hasta seis meses después.
Si algo frustra a Stefan es que el Príncipe Gavin no escucha nada y tampoco le da una buena razón para llevarla, ¿qué podría ser tan urgente como para que quiera su presencia? Así que decidió enviarle también una misiva a su padre, le contó sobre la petición del heredero y que no quiere decirle el por qué, así que pidió su consejo sobre cómo actuar.
Mientras espera la respuesta, el chico se dio cuenta de que Caramel suele hacer múltiples variedades de dulces que lleva al bosque pero Lucio no lo dejó pasar y ver a quién se los da, pero finalmente pudo resolver algunas dudas que tenía desde niño, lo del chocolate ahora lo sabe porque la chica ha puesto de moda el uso de la sustancia en sus postres, pero finalmente conoció los bombones, merengues y otros dulces.
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