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HIELO NEGRO

HIELO NEGRO

Status: Terminada
Genre:Villana / Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Yasmin Safi (19) no nació para ser invisible.

En Kabul no hay hielo, solo polvo. Pero ella creció obsesionada con ser campeona de patinaje sobre hielo. Cuando consigue una beca para irse a Toronto, Canadá, deja todo atrás.

Bonita, muy sensual, inteligente, astuta y peligrosa, Yasmin sabe que nadie le va a regalar nada. Si tiene que seducir, mentir o destruir para llegar al oro, lo hará.

En el Toronto Ice Club, entre princesas millonarias que la odian, dos hombres caerán por ella:
Daniel Leblanc (22), el príncipe bueno que puede darle un futuro.
Alexei Volkov (31), el coreógrafo ruso que le enseñará a usar su cuerpo y su maldad como arma en el hielo.

Ella no quiere ser querida. Quiere ser reina. Aunque tenga que patinar sobre hielo negro.

#patinaje #afgana #villana

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: La caída grande

Faltaban diez días para nacionales y yo entrenaba como si tuviera que recuperar a Alexei con cada salto.

Isabelle, mi entrenadora nueva, es distinta. No grita. Habla bajito y con acento de Quebec. Me dice Yasmin, respira. Alexei nunca me decía que respirara. Me decía no respires, salta.

Con Isabelle patino más bonito, pero más lento. Ella quiere que haga todo limpio, con los brazos bien puestos. Yo quiero hacerlo rápido, como antes.

Ese miércoles me levanté a las cuatro aunque no tenía que ir a las cinco porque Isabelle entra a las seis. Fui igual. Quería practicar el lutz sola, sin que nadie me dijera que no lo hiciera.

El hielo a las cinco estaba recién hecho, brillaba como vidrio. No había nadie. Solo yo y José que me hizo seña de que podía pasar.

Me puse los patines nuevos que ya no sonaban a nuevos. Ya estaban amansados y ya no me hacían ampollas. Me vendé el tobillo que todavía me dolía un poco del esguince y también la rodilla izquierda que me había empezado a doler después de que Alexei se fue.

Puse mi música con el celular en el parlante chico que llevo siempre. La del violín.

Empecé a patinar. Primero círculos, después cruzados. Todo bien. El tobillo aguantaba.

Intenté el lutz. El primero me salió sucio, caí con la mano en el hielo. El segundo me salió mejor. El tercero me salió limpio y me emocioné.

Isabelle me había dicho que no hiciera más de tres lutz seguidos porque me canso y cuando me canso caigo mal. No le hice caso.

Hice el cuarto. Entré muy rápido, con mucha fuerza. Cuando salté sentí que la pierna izquierda se me iba para un lado. Caí de costado, con la rodilla doblada debajo de mi propio peso.

Escuché un ruido seco. No fue fuerte, pero lo sentí adentro de la rodilla, como un chasquido.

Me quedé en el hielo sin poder moverme. No por dolor al principio, por susto. El dolor vino después, como una ola caliente que me subió desde la rodilla hasta la espalda.

Grité. No fuerte, porque no había nadie, pero grité.

José vino corriendo desde la puerta.

"¿Qué pasó?", me preguntó.

"La rodilla", le dije.

Me ayudó a salir del hielo cargándome casi, porque no podía apoyar el pie. Me sentó en la grada y me quitó el patín con cuidado. La rodilla ya se me estaba hinchando.

Isabelle llegó a las seis y me encontró ahí, con hielo que me había puesto José con una bolsa de arvejas congeladas.

"Yasmin, ¿qué hiciste?", me preguntó. No sonó enojada, sonó preocupada.

"El lutz. Me caí."

"¿Cuántas veces te dije que no lo hicieras sola?"

No le contesté. Me dolía mucho y tenía vergüenza.

Thompson me vio y llamó a la ambulancia aunque le dije que no hacía falta. Llegó una ambulancia chiquita y me llevaron al St. Michael's.

En el hospital esperé cuatro horas. 【entity-Maya¦canonical_name\=Maya】 llegó con mi mochila y con cara de que quería matarme.

"¿Otra vez?", me dijo cuando me vio en la camilla con la rodilla morada.

"Otra vez."

El doctor me tocó la rodilla, me movió la pierna para todos lados y me preguntó si había escuchado un pop. Le dije que sí.

Me mandó a hacer rayos X y me dijo que no era hueso roto, que era ligamento. Que podía ser esguince de ligamento lateral. Que tenía que hacer reposo dos semanas, sin hielo, sin saltos, solo caminar.

Le dije que tenía nacionales en diez días.

Me miró como si le hubiera dicho que tenía que ir a la luna.

"Si patinas en diez días con esa rodilla, te puedes romper el ligamento completo y ahí no son dos semanas, son seis meses sin caminar bien", me dijo.

Le dije que sí con la cabeza pero no le creí. O no quise creerle.

Me vendaron la rodilla con un vendaje grande y me dieron muletas que no sabía usar y una receta de antiinflamatorios que costaban veinte dólares.

Maya me llevó a la casa en taxi porque no podía caminar hasta el bus.

En la casa me acosté en el colchón con la rodilla en alto y con hielo.

"Yasmin, tienes que parar", me dijo Maya. "Si no paras ahora, no vas a patinar nunca más."

"Si paro ahora, no voy a nacionales. Y si no voy a nacionales, pierdo la beca y pierdo todo."

"No pierdes todo. Pierdes una competencia. Pero si te rompes de verdad, pierdes el patinaje."

No le contesté porque sabía que tenía razón y porque me dolía tanto que no quería hablar.

Esa noche Daniel vino. No lo dejé entrar porque tenía la pierna hinchada y fea y no quería que me viera así. Me dejó en la puerta una rodillera que había comprado en la farmacia y una bolsa con pastillas.

Le escribí gracias por el chat y le dije que no viniera mañana tampoco.

Al otro día no fui al club. Fue la primera vez que no iba a las cinco desde que llegué a Toronto. Me quedé en la cama mirando el techo.

Isabelle me escribió: Descansa. Vamos a cambiar el programa para que no tengas que hacer lutz en nacionales. Podemos hacer un flip en vez de lutz, vale menos puntos pero no te rompes.

Le contesté que no. Que quería hacer el lutz.

Me contestó: Entonces no te entreno si vas a romperte a propósito.

Me asusté. Sin Alexei y sin Isabelle me quedaba sin nadie.

Le dije que sí, que cambiara el programa.

Al tercer día ya no aguanté. Me levanté a las cuatro, me vendé la rodilla con la rodillera que me trajo Daniel y con cinta que compré en el Dollarama y me fui al club igual.

Isabelle me vio entrar y me dijo: "Te dije que no vinieras."

"Ya puedo caminar sin muletas", le dije. Era mentira, todavía cojeaba.

"¿Puedes saltar?"

"No."

"Entonces patina sin saltar. Solo deslizar."

Patiné una hora sin saltar, con la rodilla que me latía a cada paso. Cada vez que doblaba la rodilla sentía como si algo me pinchara por dentro.

A la mitad del entreno llegó Chloe. Me vio con la rodillera y se me acercó.

"¿Qué te pasó?", me preguntó.

"La rodilla. En el lutz."

"¿Vas a ir a nacionales así?"

"Sí."

Me miró la rodilla y después me miró la cara.

"Yo una vez fui a provinciales con esguince. Quedé quinta porque no podía saltar. Pero fui. Si no iba, mi mamá no me hablaba en una semana."

No me dijo que no fuera. No me dijo que fuera. Solo me contó eso y se fue a patinar.

Esa noche, cuando todos se fueron, me quedé sola otra vez. Puse la música del violín bajita y patiné el programa nuevo que me había hecho Isabelle, sin lutz, con flip.

Me salió limpio, sin dolor grande. Pero me sentí vacía, como si me faltara algo.

Probé el lutz una vez, sola, sin que nadie me viera. Entré despacio, con miedo. Salté y caí de pie. Me dolió mucho al caer, sentí el chasquido otra vez pero más suave. Me aguanté para no gritar.

Me quedé parada en el hielo, con la rodilla temblando y con ganas de llorar.

Entendí que no podía hacer el lutz en nacionales. No porque no quisiera, porque si lo hacía me rompía de verdad y no patinaba más.

Me quité los patines y me senté en el hielo, con la rodillera puesta y con la música todavía sonando.

Tenía diecinueve años, una rodilla morada, un programa sin mi salto favorito y nacionales en siete días.

Y por primera vez desde que empecé a patinar, tuve que elegir entre ganar puntos y poder seguir patinando el año que viene.

Elegí seguir patinando.

Aunque doliera no ganar.

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Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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