Una corona es hurtada por el Capitán Adam, un Fey Pirata. Con la ayuda de Jena, una joven arcángel, encarnación de la oscuridad.
Ese mismo robo regresa años más tarde con las consecuencias, para empujar a Eva, una Reina Elfo, a buscar una de las coronas del fin del mundo con ayuda de Jena, Len, uno de los cinco héroes elementales; Vin Ryder, una diosa de la Guerra; y Adam, el caótico Capitán de Pandora.
¿Eva podrá conseguir la corona? ¿La tripulación del barco Pandora podrá sobrevivir al viaje al fin del mundo?
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Capitulo interludio 1: ARACNE
...⚠️ESTE EPISODIO ES NARRADO POR VIN RYDER⚠️...
Era una sangrienta batalla con los basiliscos del pueblo Grim que habían viajado al reino de los humanos. Mi maestro, su esposa y mis compañeros estaban peleando sin descanso contra ellos para proteger a los civiles.
En una de esas batallas terminé por cortar a la marioneta de la bruja que estaba detrás de todo. Esa mujer vestido de negro estuvo a nada de atravesar mi pecho. Alcancé a esquivar su ataque de manera instintiva con un salto y aterricé frente a ella, viendo sus ojos hinchados y llorosos.
—Tú… ¡¡¿Por qué?!! ¡¡Maldita monstruo!! ¡¡¿Por qué lo mataste?!! —sollozó corriendo hacia mí para atacarme con sus puños y sus uñas—.
“¿Qué? ¿Por…? —en ese preciso momento recordé que ese hombre, el Rey basilisco, era su esposo—. No… ¿Qué hice? Yo…” pensé esquivando sus puñetazos sin ningún esfuerzo
—¡¡Era mi esposo!! ¡Era mi maldito esposo! ¡Y lo mataste!
Aracne tropezó con sus propios pies, cayendo encima del cuerpo de su difunto esposo y cerca de la espalda del mismo. Esa bruja cegada desenfundó su espada para seguir desbordando toda su ira contra mí.
—¡L-Lo siento! ¡De verdad! ¡Lo siento! Solo queria detener esto… salvar las vidas de…
—¡Las vidas de estos malditos mortales no me importan! ¡¿Crees que me importa la vida de esta basura?! —me interrumpió con arrogancia y furia—. Todos debían morir… todos deberían estar muertos… ¡¡Nosotros debíamos matarlos!!
—¿Qué?
—¡¡Mi esposo era un dios!! ¡¡Y yo su mujer!! ¡¡Una hermosa mujer!! ¡¡La mejor tejedora de todo Infernus!! ¡¡Incluso siendo superior a ustedes los dioses!! —siguió gritando sin ninguna pizca de raciocinio—. ¡¡Soy supe…!!
Detuve la hoja de la espada de marco con mi palma desnuda y seguido de eso, le metí una cachetada que la derribo contra el suelo, con la cabeza llena de sangre. Pues una cortada en su frente se había abierto con esa simple cachetada cargada con la rabia que sentía.
—No… —jadeé intentando contener el ardor en mis venas—. ¡¡No eres superior!! —grité agrietando el suelo con un pisotón—. Solo eres un maldito insecto…
Aracne aún con su herida se puso de pie tambaleando y salto hacia mí una vez más para intentar devolver la cachetada, solo que detuve su brazo antes de que su mano me tocara. La luz pura y divina que emanaba de mi cuerpo empezó a entrar por la cortada en la frente de Aracne, cerrando su herida en el proceso.
—Solo un puto insecto arrogante que solo sabe tejer —continué rompiendole el brazo para luego lanzarla al suelo como si no fuera nada—.
Aracne al presenciar mi fuerza corrió horrorizada hacia el bosque, a pesar de todas las atrocidades que esa mujer y su esposo hicieron yo no quería que muriera. No lo quería, es por eso que usando a mis perros de caza, pude encontrarla y cuando lo hice, la encontré en un árbol intentando colgarse, pero no iba a dejarla irse sin pagar, así que la envolví en mi poder divino para impedírselo.
No obstante, para mi sorpresa mi poder divino no parecía sanarla, sino convertirla en un ser incapaz de morir. Era un castigo nacido e impuesto por la rabia que ardía en mis venas por la arrogancia de esa mujer.
Ahora Aracne era una bestia inmortal con una apariencia arácnida…
—Lo siento… Insecto… —me disculpé viendo como Aracne huía en su nueva forma arácnida—.