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Aires De Libertad

Aires De Libertad

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Sofia Mercedes Romero

En la efervescente Buenos Aires colonial, donde el dominio de poder se pierde en las redes del amor, la obsesión y la lucha de clases. La posesión colisionan en una época de profundos cambios y un latente anhelo de libertad.

NovelToon tiene autorización de Sofia Mercedes Romero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Salvaje

Desde la penumbra de la arboleda, donde el sol moribundo apenas se filtraba, Leonardo observó la figura de Esperanza de rodillas, con la cabeza gacha. Aquella imagen de derrota, de la furia apagada, le causó un gusto amargo, una súbita desilusión que rozaba el aburrimiento.

"Que pérdida de tiempo", pensó.

Lentamente, comenzó a girar el caballo, sus movimientos deliberados y pausados. Ya nada lo ataba a ese vulgar altercado.

Pero algo, una vibración casi imperceptible en el aire, lo detuvo.

Leonardo volteó.

Esperanza había levantado la cabeza. Su labio ya comenzaba a hincharse, pero sus ojos verdes, aquellos pozos profundos bajo las cejas fruncidas, no reflejaban dolor, sino una rabia ardiente, indomable. Era el fuego puro de la injusticia.

Malen, triunfante y desesperada por el control, se acercó a la mujer de rodillas. Con un gesto de desprecio final, le escupió el rostro.

La reacción fue inevitable, instintiva.

Esperanza no dudó. Se lanzó como una pantera salvaje. No era una pelea; era una descarga de furia acumulada durante años de opresión. Manos firmes se aferraron al cabello oscuro de Malen, tirando con una fuerza desesperada. El barro ya cubría sus ropas viejas, y su largo cabello negro se pegaba a su piel sudorosa. Los golpes, certeros y ciegos, se unían a los arañazos. Eran dos mujeres revolcándose en la tierra húmeda, presas de una ferocidad primigenia.

Leonardo, oculto en las sombras densas de un árbol, se deleitó con la escena. Su expresión exterior permanecía como una máscara de calma impasible, jamás permitía que nada exterior alterara su calculado control, pero por dentro, sentía un éxtasis exquisito. Aquella mujer, de piel morena, con ojos de esmeralda salvaje, que luchaba con tal fiereza para liberarse de la humillación, le recordaba a aquel felino cautivo que se negaba a doblegarse. Era la única chispa de adrenalina que había sentido desde que llegó a esa hacienda muerta.

Esperanza logró sujetar a Malen por la espalda, retorciendo su brazo en un agarre doloroso y empujando su rostro contra el fango.

—¡No volverás a meterte con los niños! —siseó con el aliento agitado, su voz era un gruñido bajo. —¡¿Oíste?!

Tenía la batalla ganada. Malen se debatía inútilmente. Pero antes de que el resto pudiera reaccionar, la otra joven, la que había comenzado el conflicto, tomó un grueso palo de madera que usaban para apilar la cosecha. Se abalanzó y golpeó a Esperanza en el rostro.

El sonido fue un crujido amortiguado.

En ese instante, la exquisita emoción de Leonardo se disipó, cortada de tajo. Esa mujer, con su insolencia burda, había arruinado su diversión. La paz que había buscado al cabalgar se vio interrumpida por una vulgaridad que le resultaba inaceptable.

Suspiró, lento y tranquilo, asumiendo los hechos.

Malen se levantó, el rostro cubierto de barro y resentimiento. Le arrebató el palo a su amiga y lo levantó por encima de su cabeza. El madero vibró con su furia.

Esperanza yacía en el suelo. Sus labios estaban partidos, el gusto metálico de la sangre se mezclaba con la tierra mojada en su boca. El dolor pulsaba en su sien, pero sabía que el siguiente golpe no la dejaría levantarse.

Justo cuando el palo iniciaba su descenso fatal, un relincho poderoso y grave congeló la escena.

Un hombre emergió de las sombras de la arboleda, rompiendo la línea invisible entre la luz del atardecer y la oscuridad. Su caballo era una sombra imponente.

Los tres cuerpos se paralizaron, el palo detenido a centímetros del rostro de Esperanza. Pero no fue solo la interrupción lo que las petrificó. Al reconocer la rica vestimenta de montar y la silueta del jinete, la sangre se les heló.

El amo estaba allí. Y su presencia, en medio de tal escándalo y violencia, era una señal de muerte segura bajo aquel cielo en llamas.

1
Margarita García
más capítulos
Gladys Velazquez
todavía faltan más capítulos
🦋Akiro🦋
👏
Marta Gutierrez
me parece un poco cruel la vida de esta inocente 😭
Rocio Raymundo
que pasara que habrá sentido esperanza com ese beso quedó muy bueno el capítulo más más mi querida autora ❤️
Rocio Raymundo
hasta a hora cruel con ella no ha sido Pero si grosero veremos que pasa
Rocio Raymundo
pobre se callo y el otro piensa que es descarada si supiera que sueña con el comerciante ella
Rocio Raymundo
ojalá esperan,a viva el amor que se merece
Rocio Raymundo
si te recuerda esperanza veremos que pasa
Rocio Raymundo
lo bueno que esperanza no está sola llegaron sus amigos ojalá llegue la libertad para ellos
Rocio Raymundo
soñar no cuesta nada ojalá se vuelva a encontrar con ese joven y se enamoren
Rocio Raymundo
quien será ese joven su liberador
Rocio Raymundo
disfruta tu salida pequeña ☺️
Rocio Raymundo
la miro con deseo el amo hay mi niña veremos que pasa
Rocio Raymundo
que pasará
Rocio Raymundo
este hombre es realmente muy extraño veremos que pasa con esperanza
Rocio Raymundo
que pasará a hora quedo muy bueno el capítulo
Rocio Raymundo
que pasará si regresa el
Rocio Raymundo
que tristezas que en esa época la esclavitud existiera con fuerza
Rocio Raymundo
uh que pasará matarán a los dueños
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