PoV Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion ¿Como saber cual escoger? ¿Como saber cual era el camino correcto? ¿A que destino me llevaría cada decision que tomara?
Ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y mi salvacion, mi silencio y mis gritos, mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger ¿A quien escogería?
Segunda parte de mi novela: La luna sagrada del rey Alfa.
NovelToon tiene autorización de Yabl para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 18: Monstruo
Despues del momento con el patetico humano nos quedamos en silencio solo bebiendo, ya nos habíamos bebido mas de 10 botellas solo los cuatro, despues de todo la bebida alcoholica humana era dificil que nos hiciera algun efecto a alguno de nosotros, habia pasado de beber Whisky, a vodka, a una cantidad industrial de chupitos de tequila y comenzaba a sentirme bastante relajada.
Me tome los ultimos chupitos que habian en la mesa y Eliam pidio mas, observe hacia la pista de baile en donde Safira y Alexa estaban definitivamente dandolo todo, solte una risa al observarlas intentar imitar una coreografía, las dos reían felices y senti paz en mi corazon, me permiti sentir felicidad por su felicidad, estuve rato observándolas y bebiendo chupitos hasta que me senti con la suficientes ganas de ir hacia ellas, voltee hacia Eliam sonriente, su mirada siempre seria me miro sorprendido y tome su brazo.
— Vamos a bailar hermano — lo jale del brazo llevándolo a la pista de baile y llegamos a donde estaban las chicas.
— Hermana, estas aqui —Alexa me abrazo riendo y comenzamos a bailar.
La música entraba por mis oídos y parecía viajar por mi torrente sanguíneo hasta apoderarse de mi cuerpo y ponerme a bailar, cerré mis ojos disfrutando de lo increíble que se sentía la libertad de no ser nadie, solo otra desconocida más bailando en un bar de Washington, moví mis caderas agitada al compás de la música.
Mientras bailaba comprendí por qué a los humanos le gustaba tanto venir a estos lugares, talvez debería poner uno en la manada, el solo pensamiento de eso me hizo reír, si pusiera un bar como estos en la manada terminaría siendo un burdel, solo que las mujeres se entregarían gratis y yo no sería su proxeneta.
Solté una risa divertida imaginándolo todo, nunca había follado con nadie, pero había visto suficientes cosas como para saber el instinto primario y enloquecedor que tenía un lobo y la manera en la que las lobas enloquecían al ver un poco de musculatura y un buen estatus
Los tiempos estaban cambiando y la mayoria les importaba poco esperar a su compañero, todos querian sexo y desenfreno, las emociones humanas se apoderaban cada vez mas del mundo sobrenatural y no habia nada que los detuviera, talvez si no me causara tanta repulsion el toque de otra persona en mi cuerpo, entonces hubiera podido disfrutar del placer de lo que vulgarmente le llamaban follar, talvez debi seguir el mismo camino que Rhys, Azuma y Eliam y haber comenzado a follar antes de los 18, pensar en eso me hizo reir aun mas, en ese tiempo jamas hubiera hecho nada de eso, la pequeña y dulce dea deseaba un amor de cuentos, no sabia la realidad de la maldad que habitaba en cada persona, ni de toda la maldad que habitaría en ella con el pasar del tiempo.
Un calor se extendió por mi espalda como un incendio, su aroma se metió por mis fosas nasales haciéndome jadear en busca de aire, su cuerpo se pegó al mío haciéndome sentir pequeña, su respiración en mi cuello, su mano en mi estómago quemando mi piel, estaba en el infierno sintiendo el castigo del maldito demonio torturador que me apretaba contra él haciéndome sentir lo que había debajo de esa carísima ropa de diseñador que llevaba hoy, seguí bailando intentando ignorar su cercanía o talvez solo disfrutando de ella, con mis ojos cerrados solo disfrutando las sensaciones, calor, sudor, dos pares de manos que se posaron en mi piel y entonces estaba ahí, en el medio de una pista de baile, acorralada por dos muros de piedra, lisa, perfecta, caliente, sofocante, estimulante, movió mi cabello hacia un lado y su aliento caliente se paseó por mi cuello, haciéndome jadear en busca de aire, mis manos se posaron en el pecho fuerte y duro que estaba delante de mí, mi boca se abrió desesperada por respirar el aire puro que no estuviera contaminado con sus aromas enloquecedores, cuando su boca se estrelló con la mía, callando el jadeo que estaba a punto de soltar, caliente, suave, húmedo, delicioso, habían demasiadas palabras para describir ese beso, Excitante, estimulante, Electrizante ¿Por que carajos muchas de ellas terminaban en ante? No lo sé, y no me importaba saberlo, porque ahí en medio de la pista de un maldito bar de humanos pijos, pude comprender porqué la gente hacia estas cosas, besos, caricias, susurros, si así sentía simplemente un beso, no quería ni imaginar como se sentiría todo lo demás.
Sus labios se despegaron de los míos y ni siquiera pude salir de mi aturdimiento cuando me movió de las caderas hacia el otro lado y otros labios chocaron con los míos. Fríos, demandantes, furiosos, posesivos, salvajes, dejándome aturdida, el gruñido que se escucho en mi cabeza me trajo a la realidad, empuje su pecho despegandome de sus labios y observe sus ojos azules brillando entre la oscuridad del lugar, pase por su lado abriéndome paso entre toda la gente hasta salir fuera del bar.
El frio de la noche me golpeo y al fin pude respirar, quise golpearme en ese momento hasta sangrar, probar un pedazo del fruto prohibido habia sido de lejos lo mas estúpido que había hecho a lo largo de mi vida.
Los gruñidos en mi cabeza y la furia que crecía dentro de mi me recordó quien era, en donde estaba, porque estaba, no había un descanso, yo no merecía un descanso, no quería un descanso, no necesitaba un descanso, porque cuando descansaba, esa maldita flama que necesitaba apagar se encendía con fuerza y volverla a apagar necesitaba unas cuantas muertes y sufrimiento.
Camine hacia al auto sacando las llaves, abri la puerta y subi sentándome adentró, talvez podria calmar mis ansias por un momento, aqui y ahora sin más espera. Cerre los ojos sintiéndolo todos, escuchándolo todo, sentimientos, sensaciones, un moviendo por allá, otro por aquí, gente que estaba maldita, yo estaba maldita, pero eso no significaba que empatizaba con ellos.
Una sonrisa de satisfacción se dibujo en mi rostro y trone mis dedos, observando con fascinación como aquellas pequeñas flamitas se apagaban, volviéndose solo humo en el silencio de la noche.
Al final todos tenian razon, yo no era más que un monstruo.