⚠️LEER BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD ⚠️
Crecer con la idea de ser como tú padre, no siempre es la mejor opción.
Sasha trabajo duro para ser el orgullo de su familia, sin embargo cuando creció tuvo que enfrentar la cruda verdad.
Para una mujer jamás habría posibilidad de liderar ningún tipo de fuerza militar, por eso fue mejor eliminarla de raíz.
Mataron a cada integrante de su familia y al final se llevó a cabo su ejecución. En su último segundo de vida, Sasha pidió a los espíritus con todo su corazón, que le dieran la oportunidad de salvar a su familia, la gente que más había amado.
Fue escuchada y volvió en el tiempo, cuando aún era una niña. Regreso con toda la intención de cambiar las cosas en aquel lugar, para eso se ganará la confianza de las personas más poderosas del imperio, destronando a quien antes le quitó la vida y peor aún, los hará pagar por haberla hecho sufrir la perdida de su familia.
O al menos esos eran sus planes, ¿podrá una persona cambiar su futuro?
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Llegada a la capital
Cómo todo fue apresurado, la familia del marqués no pudo preparar las cosas para el manejo de sus tierras durante su ausencia, por esa razón, Sasha dejó un hechizo que protegía todo el territorio norte de cualquier tipo de amenaza, solo podían entrar personas que ya hayan visitado el lugar o en su caso que llevaran un permiso firmado por el general.
—Papá, serán tres días de viaje ¿cierto?— mirando hacia arriba, Sasha preguntó.
—Exactamente, serán tres días de viaje. Por cierto, ¿cómo sabes eso?— sorprendido e Intrigado, el general cuestionó.
—Bueno, es que cuando su alteza enfermó, el soldado que enviaste a la capital, tardó un día menos de lo normal y solo tardó dos días— tapando su boca con su pequeña mano, Sasha se dio cuenta que cometió una indiscreción.
De no haber sido por su gran habilidad para reaccionar a situaciones de sorpresa, ella habría sido descubierta.
Entonces el viaje de los Brucks, comenzó. El primer día todo transcurrió de manera normal, sin ningún contratiempo, pero todo cambió al día siguiente. Fueron atacados por algunos bandidos, pero fácilmente, los soldados acabaron con ellos.
Sasha quería ayudar, pero sus padres le prohibieron rotundamente que utilizara su don o que hiciera cualquier hechizo. Nadie fuera de las tierras del norte, debería de saber que alguien de la familia poseía ese tipo de poder.
El tercer día fue pacifico igual que el primero y por fin llegaron a la capital. El hecho de que los hubieran invitado por ser parte de la nobleza, no significaba que serían bien recibidos en el palacio, por eso el general, pidió a su amigo el duque Field , que los hospedara mientras estuvieran en la capital, a través de una carta.
Se dirigieron a la mansión del duque Field, cuando llegaron los dejaron pasar de inmediato, pues los carruajes llevaban el escudo del general del norte, eso hizo más fácil que los reconocieran.
—Vaya, creí que no llegarían jamás— el duque Field había salido a saludar al general Brucks
—Siempre es un placer volver a verte, querido amigo— el general saluda y le da un abrazo al duque.
En ellos era común saludar de una manera tan informal, ya que estaban en confianza, pero está vez, al general se le olvidó decirle al duque que con ellos iba el segundo príncipe. Eso fue algo que lo dejó sorprendido cuando se dio cuenta, pues el pequeño solo se les quedó mirando con sorpresa, ya que siempre había visto a los adultos actuar de manera fría y firme; el ver a dos hombres saludándose tan informal era raro para él.
—Alteza, sea bienvenido— dejando a un lado al general, el duque se separó de él y saludó al príncipe haciendo una reverencia.
—Despreocúpese duque Field. La verdad es que agradezco que reciba a la familia del general Brucks, aquí en su casa, ya que en el palacio no serían bien recibidos por ninguno de mis padres y menos por el príncipe heredero—
El príncipe hace una reverencia y muestra un rostro lleno de tristeza.
Claramente nadie le daba la importancia que se merecía, al final era parte de la familia imperial y solo lo mandaron como prometido de Sasha por el poder que ha demostrado tener la familia Brucks, pero actualmente no tenía ningún poder en el palacio.
—Me presento duque Field, mi nombre es Sasha Brucks, soy la hija menor del general Brucks, es un gusto conocerlo— interrumpiendo de una forma elegante, Sasha habló haciendo una reverencia, pues quiso levantar los ánimos en el lugar, lo que ella menos quería era hacer sentir mal al príncipe.
—Señorita, veo que es usted muy educada, es un gusto conocerla igualmente— el duque respondió el saludo de la pequeña con una sonrisa amigable.
Así cada uno de los Brucks fue presentado y los mismo pasó con la familia Field. Dentro de la familia de duque, estaban su esposa la duquesa Solia, su hijo mayor el joven Frederick y su hija Lana. Sus dos hijos tenían veintiún y dieciséis años.
—Hemos preparado una pequeña comida de bienvenida, ya que hacia mucho tiempo que no los veíamos en persona— continúo hablando el duque.
—Brian, sabes que no es necesario, además aún debemos llevar al príncipe al palacio— contestó algo apenado el general.
—General Brucks, por favor permita que consintamos a su familia, el duque se sentiría muy culpable si las cosas no salen como las planeó— haciendo una leve reverencia, la duquesa le decía al general.
—Mi madre tiene razón general Brucks. Mi padre no paraba de presumir que por fin vería a su gran amigo, el mejor de todos los generales y muchas cosas más— riendo un poco a manera de burla por su padre, el joven Frederick, agregó
—Aceptamos, ya que mi esposo es muy querido aquí, ¿no es cierto cariño?— Miran era ahora la que se burlaba de su esposo.
Entonces todos los presentes pasaron a instalar a los Brucks a las zona este de la mansión donde habían preparado sus habitaciones y después comerían.
—Adelante, por favor siéntanse como en casa— amablemente decía el duque.
Era un hombre inteligente y muy astuto, motivo por el cual tenía un rango superior, pero aún así, era humilde, amable y muy respetuoso con la gente a su alrededor.
—De verdad agradezco todo lo que han hecho por mi familia, por la bienvenida y por esta comida— poniéndose de pie, el general se reverenciaba frente a la familia Field mientras que estos le devolvían el gesto.
—Aunque sea poco tiempo el que estarán en la capital, me agrada la idea de tener a alguien de mi edad con quién poder hablar— dijo Frederick, mirando al joven Ossian, que prácticamente eran de la misma edad.
—Claro, me gustaría saber algunas cosas sobre la capital y además, si no es mucho pedir, me gustaría poder entrenar con usted, Frederick. No me gustaría perder la práctica, cuando apenas le estoy tomando el ritmo a la espada— un poco apenado, habló Ossian, pues es bien sabido que incluso en casa le daba pena hablar frente a su familia.
—Chicos vayan con calma. Ossian si tanto te interesa la capital, podrías quedarte un tiempo aquí y ver cómo te desenvuelves, ¿qué te parece?— el duque, mencionó lo primero que se le vino a la mente, pero no midió el alcance de sus palabras.
—Por supuesto que no, eso no está a discusión— los marqueses habían intervenido de inmediato y se les veía muy molestos.
Pero tu historia me atrapo muchisimo. Y tambien es valido tu final, muchas veces la vida es injusta.
Por supuesto seguire leyendo tus atrapantes historia.
saludos.