Después de caminar durante días moribunda, atormentada y al borde de la muerte, Christine es rescatada por un extraño hombre que la acoge en su tétrica y solitaria casa, ofreciéndole su ayuda desinteresadamente.
Pero pronto se dará cuenta de que todo lo que acontece en ese lugar es de lo más tenebroso y sobrenatural, y de que ese hombre no es quién aparenta ser.
¿Qué insólitos huéspedes habitan aquella morada?
¿Quién se esconde tras ese oscuro hombre?
Y la pregunta más importante:
¿Lograra ella sobrevivir a tantos hechos ocultos?
NovelToon tiene autorización de Nelmary Esteba para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cuéntame tu historia...
Más allá de la Eternidad...
Cap. 18
Hay un momento concreto en el que ambos deberemos pronunciar esas palabras, pero ese momento todavía no ha llegado. Por el momento todavía tenemos que descubrirnos mucho más el uno al otro.
Y tras pronunciar estas últimas palabras posó sus labios sobre los de ella moviéndolos suavemente, dejando que el calor de esta se introdujese en todo su cuerpo muerto. Fue besándola lentamente, dando pequeños mordisqueaos en sus labios, pero con firmeza mientras le acariciaba el pelo y todo su rostro y esta sintió como su pecho se henchía de pasión
Transcurrieron pocos minutos
Ya. Se encontraban dentro...
William llevaba varios minutos tocando el piano y yo le observaba ensimismada a pocos metros, era tan bello y parecía tan inofensivo apoyando sus pálidos dedos sobre aquel instrumento que incluso los ojos se me cerraban por la tranquilidad que sentía...
No se cuanto tiempo transcurrió, creo que me quedé hasta dormida, cuando de pronto dijo algo en voz muy baja.
- Cuéntame tu historia.
- ¿Cómo?
Le pregunté volviendo en sí.
- ¿Qué te ocurrió? ¿Qué terrible experiencia sufriste hasta llegar aquí?
Le observé dubitativa y me encogí de hombros sin saber bien que contestar.
- Algo que tenía que ocurrir en algún momento.
Me miró paciente y en aquel momento decidí que era la hora de sacar a la luz aquella historia, era el momento de dejarla atrás de una vez por todas.
Sollozaba… Sentada formando una bola minúscula con mi cuerpo. Sabía perfectamente que no tenía que estar allí, era demasiado peligroso, no era seguro, pero era mi casa, mi vieja casa.
Y aquel era mi viejo lecho y si no podía estar allí ya no me quedaba ningún lugar donde poder cobijarme.
Había pasado días y días pensando en un buen lugar para mi futuro, e incluso había ahorrado una cantidad bastante seductora de dinero y bienes que podría utilizar para proseguir por donde fuera. No era nada grato, pero por desgracia no había otra solución.
Quizás esta situación habría sido desencadenada por mis revolucionarios y agitadores actos, pero aún así no me arrepentía de todo lo que había hecho.
Nunca fui una persona demasiado orgullosa, pero los límites de la justicia fijados habían sido traspasados con demasiado hincapié., y lamentablemente ya no había vuelta atrás.
El destino ya había labrado mi futuro hacía mucho tiempo.
El sonido vino del piso inferior. No me hizo falta reflexionar mucho para darme cuenta de que la puerta de entrada había caído rígida al suelo, provocando un fuerte estruendo. Aquella casa era bastante pequeña y la conocía a la perfección.
Salí de la cama de un salto, colocándome en uno de los rincones de la habitación más cercanos a la puerta, esperando en cualquier momento que esta se abriera.
Varios pasos recorrieron todo el piso de abajo. Sonaban descompasados, así que probablemente se trataría de más de una persona, pero no lograba distinguir de cuantas se trataría aproximadamente. Nadie hablaba, tan solo se escuchaban los sonidos de algunos objetos al chocar contra el suelo, y de los pasos ejecutados cada vez con más ímpetu.
Mi corazón comenzó a latir desmesuradamente, tanto que estaba segura de que su sonido se podría escuchar por toda la habitación, como una especie de eco.
No podía tiritar, ni moverme tan siquiera, el pánico me lo impedía.
Sabía sin ninguna duda quien había entrado en mi casa y me estaba buscando tan desesperadamente que estaba destruyéndola entera.
La pared donde estaba apoyada se agitó y se tambaleó fuertemente, mi espalda rebotó contra ella. Alguien le había propinado un buen golpe con algo grande y firme, seguramente intentando atravesarla.
Un agudo grito quiso escapar de lo más profundo de mi garganta, pero lo detuve a tiempo tapando mi boca con una mano. Otro golpe más potente golpeó la pared, agrietando la gastada madera y resquebrajándola por varias partes. Me resguardé en otro de los rincones más lejanos de la habitación.
Pero de poco me sirvió. La puerta se dividió en dos mitades que cayeron al suelo de un gesto.
Ahí estaba él. Había invadido mi casa, que era lo último que me quedaba. Me había quitado todo y ahora había asaltado mi casa intentando conquistarla.
Me vio rápidamente, escondida y enseguida se acercó a mí, colocándose de pie justo enfrente. Apenas me dio tiempo a mirarle a la cara, en tan solo unas centésimas de segundo me tenía agarrada por el cuello y apretada junto a su cuerpo. Me arrastró por todo el diminuto pasillo, apretando mi cuello cada vez más. Sentía que el aire entraba escasamente en mis pulmones y mi cabeza daba vueltas y más vueltas.
No supe como llegué hasta el piso inferior, no había conseguido dar un solo paso desde que me había sacado arrastras de la habitación, así que me habría hecho bajar las escaleras golpeándolas con los pies.
En el piso inferior me aguardaban otros dos hombres a los que no conseguía identificar. Sus rostros estaban tensos, se podía apreciar la ira y la furia en ellos, los dos llevaban palos gruesos y largos agarrados con apremio y con los cuales me amenazaban. Pero tan solo llegué a oír unas susurrantes palabras muy cerca de mi oído.
- Ahora pagarás por no haber permanecido en silencio.
Mis ojos se abrieron como platos y grité con todas mis fuerzas hasta que no tuve energías para seguir.
Desde ese momento mi instinto dirigió mi cuerpo.
Hundí mi codo profundamente en el estómago de mi atacante y presioné con fuerza hasta que noté como sus brazos se suavizaban alrededor de mi cuello. Emitió un gemido de dolor y me separé de él al instante. Los otros dos hombres se acercaron a él y eso me otorgó el suficiente tiempo para salir corriendo.
Salí de la casa, apremiante, miré hacia atrás y allí estaban siguiéndome a toda prisa, cargando con los palos con los que si me llegaban a alcanzar acabarían por matarme.
Continuará...
hayyy súper mega grandiosa historia.