"Porque no hay suficientes historias de reencarnaciones y traslados a nuevos mundos..." Fátima pensó tan pronto se percató de que un infortunado incidente la llevó a reencarnar como un trágico personaje secundario de su novela Web favorita.
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Capítulo 17
La visita al Emperador dejó una sensació de tranquilidad tanto en Lexi como en Hendrik, a ambos se les veía extrañamente felices en los días posteriores, tanto que incluso Lexi envió una carta a sus hermanas contando, sin detallar las disculpas de ambos, o el pasado del Emperador, su paseo por el jardín de narcisos, Isa y Ana leyeron la carta con detenimiento en la sala de música junto a su madre dejando nuevamente a Sir Fravian y el Conde Anton en su incómoda charla, algo en la carta se sentía diferente a la primera, la forma en la que Lexi describía el jardín, la noche y en especial al Emperador era completamente distinta a la carta de un inicio, esta se sentía pacífica, amable, con cierta dulzura que hizo que Ana e Isa se miraran con gesto de complicidad.
Isabel fue quien se dedicó a redactar la respuesta a su hermana, dando pie a que Ana entablara una breve conversación con Sir Fravian, había logrado que sus padres pospusieran su cortejo hasta después de la Gala de Aniversario, al igual que Isabel pospuso su boda con el joven Claves ambas con la excusa de querer tener a su hermana junto a ellas en ambas ocasiones por lo que Ana podía charlar con Fravian sin la tensión de su padre o la visita de pretendientes.
- Mi hermana indica que usted ha sido un magnífico guardian- dijo Ana sentándose cerca de Fravian con su taza de té y una sonrisa dulce.
- Me resulta muy halagador- respondió Fravian.
- Gracias, Sir Indhigo, por cuidar de ella, sé que Alexandra puede parecer una mujer muy fuerte, y no me malinterprete, en verdad que lo es, pero incluso las personas fuertes deben sentirse protegidas en algún momento.- mencionó Ana con una mirada cálida, Sir Fravian sintió como su cuerpo se estremecía ante la melodiosa voz de Ana que le hablaba casi de manera íntima.
- Eso es muy cierto Señorita Veritas- respondió.
- Y amadas también- acompletó Ana mirando fijamente a los oscuros ojos de Fravian, el chico enmudeció por un momento, la indirecta había resultado tan directa que incluso el Conde frunció el ceño hacia su hija, Isabel detuvo su escritura momentáneamente y Margaret casi pinchaba su dedo con la aguja de su bordado.
Fravian entreabrió los labios con la intención de responder pero oportunamente Isa interrumpió.
- He terminado la respuesta- se apresuró a decir.
El Conde se puso rápidamente de pie y Sir Fravian lo siguió, Ana permaneció en su asiento.
- Entregaré su carta a Su Majestad y estaré de vuelta tan pronto tenga alguna otra noticia- se despidió Fravian haciendo una reverencia y saliendo de la casa rápidamente, la familia se quedó en silencio hasta que se aseguraron de que el Emisario del Palacio se había marchado.
- Ana ¿qué fue eso?- preguntó Margaret alarmada, Ana enrojeció de la vergüenza, nunca antes había sido tan directa o coqueta, mucho menos frente a sus padres.
- Lo lamento mamá, no me di cuenta- dijo en un chillido cubriendo su rostro con sus manos.
- Digo, es un Archiduque y un hombre de confianza del Emperador, no es mal partido- analizó Margaret con su habitual indiferencia, el Conde se puso rojo y miró a su esposa con notable desaprobación.
- ¡Margaret!- exclamó.
- Anton, es la verdad, a menos que planees casarla con los Darvin, no hay mejor posición para Ana-
- ¡Es un Conquistador!- exclamó el Conde como si su punto fuera evidente.
- Al menos de tierras y no de señoritas como Castor y Polux Darvin- dijo Margaret, Isabel reía de la discusión, a decir verdad, no se oponía al gusto de su hermana por Sir Fravian, "al menos una se casaría por amor" pensó Isa.
- Si ese hombre entra por esa puerta pidiendo la mano de mi Ana, que me condenen a la horca porque ¡juro que lo mato en ese momento!- condenó Anton rabioso, Ana se levantó de su asiento y tomó el brazo de su padre.
- Oh papá, no jures eso, no quisiera vivir la desdicha de perderte- dijo Ana abrazando a su padre.
- O a Sir Indhigo- dijo Margaret con toda intención de molestar a su esposo, Ana e Isa rieron, pero Anton se sentía molesto y aterrado con solo pensar que la más pequeña de sus hijas buscara que ese extranjero la cortejara.
- Piénsalo papá, conoce a Sir Indhigo, al menos hasta la Gala, después retomaremos el cortejo de Ana y decidirás si es o no una buena opción.- sugirió Isabel.
- Sí Anton, concedele al muchacho las visitas por las cartas de Lexi y un baile con Ana en la Gala si lo propone- negoció Margaret.
- ¡¿ Un baile?!- se escandalizó Anton.
- Por favor papá- suplicó Ana con su voz angelical que hacía que lograra todo lo que se propusiera, Anton chasqueó los dientes.
- Está bien, pero no más insinuaciones, no quiero que caigas en la vulgaridad- concluyó Anton, Ana chilló de emoción, era una victoria, tendría su oportunidad con Fravian y el permiso para un baile, Margaret e Isabel suspiraron aliviadas, pero un tema más quedaba pendiente.
- ¿Entonces ya podemos hablar de como Lexi escribió tan románticamente del Emperador?- preguntó Isabel, las tres mujeres cambiaron su actitud drasticamente, eran como animales sedientos de cotilleo, Anton las miro con temor, pero igual quería saber a qué se referían con que su querida Lexi escribía románticamente sobre el Emperador.
- Crei que sólo habia sido mi imaginación- dijo Margaret.
- Por su puesto que no, Ana y yo también lo notamos-
-¿Qué no el Emperador es conocido por ser...de apariencia no...muy agraciada?- dijo Ana tratando de encontrar las palabras correctas.
- Deforme Ana, el Emperador está presuntamente deforme, dilo como es- dijo Isabel.
- No siempre el afecto surge de la apariencia niñas...- dijo Margaret con extraña voz dulce. -... si no miren a su padre, y aún así aquí estan ustedes- soltó Margaret antes de una risa estruendosa y maliciosa, el Conde puso los ojos en blanco, ciertamente el Conde no era guapo, pero era decente, tal vez, si fuera más alto y sus ojos no fueran tan redondos tal vez hubiese sido considerado un caballero deseable en su época, Anton y Margaret no tuvieron una historia de amor de fantasía, pero habían aprendido a amarse apesar de las diferencias y por ello ahí tenían, tres hermosas hijas, las tres hechas por amor.
La familia continuó disfrutando de la tarde de bocadillos, música y conjeturas sobre el matrimonio de Lexi.
*No les puedo asegurar maratón pero si un ocasional segundo capítulo al día 😋*
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