Una joven enfermera huérfana que trabaja 48 horas para poder subsistir,despiertan en el cuerpo de una joven en el tiempo antiguo siendo esta la hija de un Duque el más importante del reino Luna,prometida del príncipe heredero de dicho reino,sentenciada a muerte tras atentar contra la vida de la joven amante del príncipe heredero.Renace para cambiar el rumbo de la vida de Patricia ahora su nueva vida.
*Esta es mi primera obra, espero que me den ideas para seguir escribiendo muchas gracias*
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Dejar el pasado atrás...
El tiempo sigue pasando y solo faltan seis meses para la boda, en ese tiempo Sebastian y Patricia ven como el vínculo de almas gemelas de la princesa Valentina y el Duque se estaba debilitando, al Duque no aceptar los sentimientos que tiene por Valentina la estaba exponiendo a que su corazón se cerrara a tener algún sentimiento en el futuro y eso era peligroso para ella, por eso estaban creando un plan para acercarlos, el plan consistía en mandarlos a los dos a los límites del imperio para inspeccionar el territorio, ya que se han visto irregularidades allí, era una escusa para que fueran juntos y se conocieran mejor. Sebastian mandó llamar a su tía y al Duque al despacho para darles la noticia del viaje, Valentina al llegar ve al Duque parado allí también y se pone nerviosa, al entrar ambos ven a Patricia al lado de Sebastian en un sillón tomando el té.
-Pasen y siéntense, tengo una noticia que darles a ambos y necesito que me escuchen sin protestar-, aquello último lo dijo mirando fijamente al Duque, ya que sabía que no iba a estar de acuerdo.- Tía sabes que en ti es en quien único confío en este imperio, y necesito que me ayudes en algo-, Valentina lo miraba acusadoramente, ya que tenía una idea de lo que quería hacer su sobrino, ella tenía más de mil años de vida y podía ver sus intenciones a leguas.
-Está bien, pero por qué el Duque se encuentra aquí también-, ella mira de reojo al Duque y ve como este la mira.
-Al Duque lo necesito para que te escolte hasta allá, es quien único confío en esta tarea-, el Duque se quedó mirando a su hija y yerno, pero al ver como su adorable hija le sonríe le dice que irá.
-El viaje será para dentro de tres días, empiecen a preparar todo desde ahora para el viaje-, así da por terminada la reunión, cuando salen del despacho Patricia le pregunta a él.
-Estás seguro de que funcione el plan-, ella tenía sus dudas, pero al ver como Sebastian levantaba los hombros en señal de no saber, se preocupó de que todo fuera un desastre y en vez de unirlos se rompa el vínculo completamente.
Los tres días pasaron volando y ya estaban en la entrada para partir, Sebastian y Patricia estaban en la entrada despidiéndose de ellos y rezando para que resultara ese viaje, así partieron el Duque y la princesa hacia los límites del territorio.
En el transcurso del viaje todo estaba bien entre ellos, el Duque iba al frente con sus capitanes y ella iba en el medio resguardado por soldados. Al caer la noche montaron un campamento a un lado del camino, ya que no había ningún pueblo cerca. Al encender la fogata el Duque se sienta cerca del fuego y saca algo del bolsillo de su traje, era un hermoso relicario con la imagen de una mujer muy hermosa, era la difunta Duquesa madre de los gemelos y Patricia, aquello era observado por un par de ojos rojos,
la princesa miraba el rostro triste que tenía el Duque y decidió acercarse a él para hablar.
-Me puedo sentar-, al ver que el Duque le dice que si ella se sienta a su lado y lo observa en silencio, al bajar su mirada al relicario ve que era el retrato de una mujer muy hermosa y tenía un enorme parecido a Patricia, así se da cuenta de que esa imagen es la difunta esposa del Duque. Él al mirar a Valentina ve que ella estaba observado el retrato y él decide mostrárselo, ella le pregunta que le había pasado a la Duquesa y él le responde.
-Cuando Patricia tenía tres años ella enfermó con una enfermedad incurable hasta hoy, eso me devastó, ya que la amaba, ella y yo nos conocimos de niños, ella era la única hija de unos marqueses y necesitaban casarla con alguien de honor, así se pactó nuestro compromiso desde pequeños. Fuimos creciendo juntos y lo que empezó como una amistad terminó en un amor puro y perfecto. Cuando se enteró de su primer embarazo se alegró tanto que no durmió esa noche y tampoco me dejó dormir a mí ja, ja, ja, con el pasar de los meses se puso hermosa con su enorme panza-, Valentina lo escuchaba atentamente,- el día del parto yo estaba aterrado, ya que en vez de ser un bebé eran dos, ella amaba a los gemelos, pero siempre había soñado con tener una princesa, a los dos años de los gemelos nos llegó la noticia de otro embarazo y ella no se lo creía, tenía la esperanza de que fuera niña y empezó a preparar todo, el día del parto se cumplió su sueño y nació Patricia, pero poco después de un año enfermó con una extraña enfermedad, infinitos médicos la revisaron y todos dieron el mismo diagnóstico, era una enfermedad que no se le conocía cura alguna, ya que era rara, aquello me destrozó el corazón, pero ella solo me sonreía y me decía que viviría el tiempo que le quedaba como si fuera el último, pasaba más tiempo con nuestros hijos y cada noche la amaba como si fuera la última vez hasta que empezó a marchitarse como si fuera una flor, al cabo de dos años no resistió más y falleció-, mientras el Duque contaba su historia las lágrimas caían en cantidad de sus ojos, Valentina al ver lo vulnerable que estaba le seca las lágrimas y le dice.
-Fuiste un esposo ejemplar la amaste y respetaste en vida, incluso en la muerte la sigues respetando-, aquellas palabras le dolían decirlas, pero en este momento el Duque necesitaba consuelo,- ha sido un padre ejemplar, pero debes dejarla ir, ella hubiera querido que fueras feliz-, aquellas palabras le dieron paz al corazón del Duque, sentía que su esposa al haber muerto joven él debía seguir estando viudo y conservar su memoria. Con una sonrisa la princesa se despide y se retira, el Duque se queda observándola y se levanta para retirarse también, al estar solo en la tienda mira nuevamente el retrato y dice.
-Te amé como a nadie, pero debo dejarte ir y seguir con mi vida, encontré un nuevo amor y es una mujer maravillosa, la hubieras aceptado-, mientras hablaba sintió una brisa que pasó por su rostro con una calidez y en su interior sentía que era su amada esposa despidiéndose de él.
A la mañana siguiente siguieron el viaje y por la tarde iban llegando a los límites del reino, allí se encontraba un pequeño castillo perteneciente a la familia imperial, allí se quedaban cuando iban de expedición. Al llegar al castillo ya todo estaba preparado para su llegada, a ambos le habían asignado sus habitaciones, una a continuación de la otra, al ya estar cada uno instalado se preparan para cenar, después de la cena cada uno se retira, pero al cerrar la puerta de su habitación, la princesa siente que tocan y al abrir se queda quieta en la puerta, ya que quien había tocado era el Duque.
-Puedo pasar, quisiera hablar contigo-, una nerviosa Valentina se aparta y le dice que entre, al pasar lo invita a sentarse en un pequeño sillón que hay en la habitación y espera a que hable, el Duque estaba nervioso, ya que pensaba que ella se molestaría con él por la petición que le quería hacer.
-Sabes que desde mi llegada hubo una conexión entre los dos pero por mi pasado no quería dar el paso, te conté mi pasado con mi esposa y de como la amaba pero-, la princesa solo lo escuchaba sin decir nada,- quiero que sepas que ya dejé el pasado atrás y quisiera que me des una oportunidad de conocerte y conquistar tu corazón, que me des la oportunidad de demostrarte como me e enamorado de ti desde la primera vez que te vi-, aquellas palabras alegraron el corazón de Valentina y con sus lágrimas rodando por su rostro le dijo que si, el Duque al ver que ella aceptó el que él la conquistara se levantó del sillón y la tomó del brazo y la acercó a él y le dio un apasionado beso, la besaba como hacía tiempo soñaba con hacerlo y ella no se quedaba atrás,
poco a poco fue bajando la intensidad hasta que se separaron y juntaron sus frentes, el Duque le agadece por la oportunidad y le dice que tiene que irse o sino puede que no se contenga, Valentina sonrió y se despidieron, ella quería seguir pero prefirió conocerse mejor para dar ese paso.