Una loba Nacida de la raza más fuerte, un Alfa la primera de cuatro hermanos, capas de heredar los más fuertes linajes toma una decisión... – Dejaré esta manada, No soy una máquina de carga –
El Un Gama, último hermano de un Alfa cruel quien lo desprecio por ser un hijo no deseado, en un arranque de guerra quedo solo y sus piernas mal heridas dejándolo en silla de ruedas con solo un aliado su cuidador – Un lobo invalido, es un lobo muerto, Es mejor que termines con tu vida, solo eres un estorbo para este reino–
Ambos de un padre de linaje real un licantropo, pero el no saco nada de eso
El destino los une un día.. ¿ Qué podría pasar ?
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Quiero todo contigo
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La mañana era serena; Rice se despertó con el sonido de su alarma y sintió que la cama estaba vacía. Se incorporó despacio y encontró una nota:
‘Salí a correr, hermosa. Volveré cuando despiertes’
Rice sonrió, se bañó y se preparó mientras Asher abría la puerta.
–Buen día, hermosa.–
–Buen día, cariño. ¿Cómo te sientes?–
Asher sonreía como nunca; le dio besos rápidos entre sonrisas.
–Como nuevo… Cada vez más fuerte. ¿Es normal? Noté que soy más veloz.–
–Sí… También tendrás mayor fuerza. Podremos entrenar cuando termine mi trabajo.–
–Me bañaré rápido y te llevaré.– la besó.
Rice reía al verlo tan entusiasta. Bajó a desayunar –contaba con algo de tiempo– y saludó a Nicol y los demás.
–Buen día, hermanito.– besó su cabeza. –Buen día, Silvy…– hizo lo mismo.
–Mi señor se levantó con mucho ánimo.–
–Sí, está feliz.– sonrieron todos. –¿Y los demás?–
–Esteban duerme igual que mi hermana; Pedro y Valentina salieron a desayunar. Quieren conocer el lugar, ya sabes cómo es.–
–Claro, yo hice lo mismo apenas llegué. ¿Y Carter?–
Nicol le pasó el celular; Rice lo llamaría porque ese día esparcirían su aroma hasta las afueras.
📲 Llamarme tan temprano no es nada agradable, ¿sabías, bombón?
📲 Aguántate… ¿A qué hora nos reunimos?
📲 Quedo libre a las siete. Los chicos ya están avisados. ¿Puedo seguir durmiendo, mamá?
📲 Está bien… Viejo dormilón.
Asher bajó listo; desayunaron juntos y ella se fue en su auto. Mientras conducían, ella le habló de Víctor y los otros pacientes, hasta que llegaron a su trabajo.
–Vendré a buscarte.–
–Está bien, amor. ¿Irás conmigo al gimnasio?–
–Por supuesto.–
Se despidieron con un beso tierno. Rice saludó como de costumbre en su trabajo y habló con Víctor, quien le mostró la ecografía de su nieta y algunos nombres que estaban considerando.
..
–¿Segura que le gustará? No es muy común.–
–Sí, cuñado, es hermoso. ¿Por qué tan nervioso? ¡Ja, ja, ja!–
–Es que así debió ser la primera vez que la conocí, pero después sucedió todo… Ahora sí puedo hacerlo y estoy más que agitado.–
Los hermanos reían; sus cuñadas lo encontraban lo más tierno. Asher había comprado un anillo para Rice: quería pedirle que fuera su novia oficial. Aunque ya estaban juntos, deseaba hacerlo de la manera correcta.
El día transcurrió rápido y fue a buscarla. Rice sonrió al verlo y saludó de lejos a Víctor, quien lo miró en un principio con seriedad, pero luego sonrió astutamente al verla tan contenta.
Se dirigieron al gimnasio, donde Carter ya estaba ocupado como todos los días.
–Hoy entreno en el salón superior. ¿Quieres ver? Quizás me llegues a superar… o tal vez no.–
–Mírate, toda una fanfarrona.– sonrió.
Rice contaba con una sección de gimnasio en la planta alta, más avanzada, donde podía practicar secuencias de pelea, manejar lanzas, cuchillas y arcos especiales.
Se quitó la campera y subió a la lona. Asher la observaba con atención, admirando su figura tonificada.
–Tranquilo, guapo.– sonrió pícara al percibir su mirada intensa.
Activó el mando de voz en nivel de pelea alto; las luces se apagaron y un silencio inquietante se apoderó del lugar hasta que aparecieron las imágenes proyectadas. Ella disparaba dagas, esquivaba ataques, golpeaba con precisión –todo en secuencia rápida, sin descanso. Asher sonría más que emocionado, ansioso por probarlo.
Al finalizar, quedó sin aliento en el suelo.
–Mi turno.–
–Elige el nivel de dificultad.–
–Probaré este.–
Rice asintió. Después de todo, él era un excelente gamma, y con su poder y el vínculo que los unía, podría incluso aumentar su fuerza y agilidad. Asher comenzó con el primer nivel; recibió señales rojas y alertas de peligro mortal en varias ocasiones.
–Vamos, amor… Es solo una pantalla.–
–Es increíblemente rápido. Tú ni siquiera “moriste” en ese ataque de tres enemigos.–
–Quizás necesites motivación.– sonrió pícara al subir su remera. –Si ganas una pelea en los primeros minutos… jugamos juntos.–
Asher sonrió. –Eres cruel, amorcito.–
Rice bajó su remera y se sentó para verlo pelear de nuevo. Él se levantó, tomó una gran respiración y continuó. Al terminar, también estaba sin aire; aunque perdió todas las rondas, solo evitó una vez la “muerte”.
–Me falta mucho para alcanzarte.–
–Lo lograrás.–
Rice aprovechó para subir sobre sus piernas y darle besos. Él apretó sus músculos con fuerza.
–Perdí… ¿Aun así recibo premio?–
–Es tu premio de novato.–
No tardaron en prolongar ese momento en el cuarto mientras la temperatura subía. Lo bueno era que solo ella podía acceder allí, así que no serían molestados por un rato.
Carter subió el volumen de la música; su oído agudo le permitía escuchar a los amantes, y reía un poco avergonzado.
–Tenemos que irnos.– besó su cuello.
–Está bien, continuaremos más tarde.–
Ambos se vistieron y salieron. Abajo, sus hermanos y Carter ya los esperaban.
–Pero mira… La belleza muda apareció.–
–Ay, no…– resopló Carter, refiriéndose al “galán del barrio” que acababa de llegar.
Asher tomó la mano de Rice y comenzaron a comunicarse mentalmente. Sus hermanos ya habían notado a unos muchachos prepotentes que se habían levantado al verlos.
–Es mejor que no empieces, Matías.– advirtió Carter.
–Tranquilo, viejo, no te hablo a ti. Oye, belleza… ¿ese es tu novio? Cariño, seguro que no le funciona como a su amigo, aunque ahora camine…–
La trompada de Rice en su rostro fue inmediata. Los hermanos rieron bajo sus bocas; Asher permanecía detrás de ella, con mirada filosa.
–¿Eso crees? ¿Qué tienes tú, niño llorón, que él no posea?– Le dio otra trompada.
–Loca, enf…–
Esta vez fue Asher quien golpeó al amigo que intentaba atacarla, y sus hermanos se sumaron. Carter movía la cabeza de lado a lado al presenciar el lío.
Matías estaba con la cara ensangrentada, al igual que sus amigos.
–Es mejor que se vayan.–
–Esto no quedará así… Mi padre se enterará.–
–¡Ay, sí, ve a buscar a papito! Lo esperamos sentados, niño.– Rice amenazó con otro golpe y él se encogió, huyendo del lugar con susto.
–¿Quién era ese idiota?– preguntó Mario.
–El hijo del sheriff. Un estúpido que cree tener a todo el mundo bajo su control.–
Todos se subieron a la camioneta y partieron mientras conversaban.
–¿No tendrás problemas?– preguntó Esteban.
–No, el sheriff tampoco lo soporta. Seguro le dirá que hará algo, pero luego vendrá a preguntarme para aparentar acción. Así sucedió con su otro hijo.–
–Ah, entonces son dos idiotas los que tiene.–
Carter asintió; los demás reían. Asher acarició sus nudillos –ya estaban bien– pero verla así le encantó.
“Eres ardiente cuando estás enojada, cachorra.”
“Eso no es nada comparado con cuando estoy estresada.”
Ambos reían con su charla mental. Llegaron a la entrada del bosque, bajaron y se adentraron por los senderos, liberando su aroma poco a poco. Rice jugó con los caminos para desviarlo, hasta llegar al galpón donde Pedro y sus hermanos también esparcían su olor.
Los demás ya los esperaban; subieron a la camioneta y se alejaron un poco para olfatear mejor y asegurarse de que no hubiera variaciones.
–Bien… Ahora esperaremos hasta la noche. Mis hombres avisarán si detectan movimientos.–
Prepararon la cena como siempre y comieron tranquilamente. Después, cada uno se acomodó donde pudo; ya tenían listos colchones y ropa por si tuvieran que partir de prisa. Todo dependía de si quienes vinieran lo hacían con buenas intenciones.
...
–Quiero… pedirte algo.–
Asher y Rice estaban afuera, en el jardín, acostados mirando la luna. Él se levantó y unas pequeñas luces se encendieron alrededor. Rice sonrió al verlo pararse frente a ella y sacar algo de su bolsillo.
–Aún es pronto para casarnos, y aunque ya estamos juntos y me encanta lo que tenemos… quiero hacerlo oficial como se debe.– Sacó un par de anillos de pareja frente a ella. Rice sonrió radiante. –¿Quieres…–
–¡Claro que sí!–
Rice se lanzó sobre él antes de que terminara de hablar, cubriéndolo de besos. Los demás miraban desde adentro, sonriendo. Asher sonrió al ponerle el anillo, y ella le colocó el suyo.
–Oye… No me dejaste ni terminar.–
–Lo que sea que quieras decirme, la respuesta es sí. Todo es sí contigo, mi hermoso hombre.–
Lo agarró del cuello entre sus brazos y lo besó. Permanecieron acostados juntos un rato más, hasta que sonó el teléfono avisando algo.
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