Mi Amado Gama
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–No puedo creer que seas egoísta. Es solo un matrimonio; tu pareja ya no llegará.–
Mi segundo hermano, Pedro Welf, había sido un gran compañero, pero todo cambió cuando el afán de poder de mi padre envenenó su mente.
–¿Es una maldita broma?! ¡¡ME DICES A MÍ EGOÍSTA!!–
Un golpe seco resonó a nuestro alrededor; la mesa se partió en dos con el impacto. Mis hermanos apretaban las mandíbulas y mi padre me miraba fijo.
La primera mujer alfa en la manada, mi fuerza superaba incluso la de mi propio padre. Mi sangre era caliente y sumamente poderosa, tan valiosa que mi padre me lo hizo saber desde el día de mi nacimiento.
–Será mejor que cierres la boca, Pedro… Porque no te gustará que cuente todo lo que te he tapado.–
Mis ojos estaban encendidos en rojo. Él dio un paso atrás: me conocía bien, y sabía que no era bueno enojarme –no podría conmigo.
–Solo elige a un hombre y será suficiente. Eres la sucesora de la manada; este compromiso será crucial para todos.–
La voz de mi padre era tan seca y cruda como una piedra. Me miraba como si sus palabras fueran de sentido obvio, solo me veía como alguien que debía ser más que perfecta: su oportunidad de ascender a un estatus de rey.
–No pienso elegir a nadie… Y menos si no es mi pareja destinada.– Señalé a mis hermanos.– Ellos tienen parejas y yo no. ¿Por qué debería arriesgar mi vida y mis sentimientos con alguien a quien ni siquiera le importaré?–
Ahora mi mirada se centraba en mi padre, quien se mantuvo firme ante mí. Mi autoridad se extendía por todo el espacio, y podía ver que se contenían como hombres incapaces de rendirse delante de una mujer.
–Tienes 25 años… Ya no encontrarás a nadie.–
Directo. Como una bala atravesándome la cabeza. No le importaba verme como una idiota esperanzada capaz de encontrar el amor.
–Padre… Por favor, no puedes obligarla.–
Mi quinto hermano, Mario, el menor de todos, era el único que parecía ver la realidad de esta familia. Había nacido con una dosis de sensatez que también compartía Esteban, mi cuarto hermano, quien se colocó entre nosotros para evitar que la discusión escalara más.
–Es tu deber, Rice. Como alfa debes tener una pareja y dejar un heredero. Tu linaje podría ser un gran beneficio para esta familia; hasta podrías aliarte al Rey Licántropo… Quién también está enterado y más que dispuesto a tomarte como esposa.–
–Me niego.–
Siete palabras. Las últimas que repetiría durante mi vida junto a ellos, desde que mi loba Atla había emergido por primera vez cuando tenía 14 años.
–Entonces no mereces estar en esta familia.–
Mi tercer hermano, Guillermo. Su odio hacia mí no era oculto desde que se unió a la escoria de los Refwud, la manada vecina –llena de dinero, pero con una sed de poder aún mayor. Su influencia provenía de su amigo Luck, quien me quería solo para agregarme a su colección en el harén que mantenía.
–Sabes qué… Por una vez en tu estúpida vida tienes razón.–
Escupí directamente sobre su ego. Él gruñó, pero solo sonreí: su gruñido parecía el de un cachorro comparado con el mío.
–Ahora entiendo por qué mi madre se fue… Y me alegro. Le daría asco ver a su esposo y a sus dos hijos mayores convertidos en simples escorias.–
Lancé una daga con cada palabra, clavándola en su orgullo. Se quedaron tan rígidos que parecían estatuas. Nuestra madre siempre nos había llenado de amor, pero esas palabras seguro les calaron hondo –y así lo deseaba.
–Felicidades, Pedro: ahora eres el nuevo sucesor. Me voy de esta estúpida familia.– Miré a mi padre directamente.– Mi madre tuvo más valor que tú… Ahora veo que solo fuiste un maldito cobarde que la usó para sus propios juegos.–
Mi padre no dijo nada, y tampoco pudo hacerlo. Mi madre se había ido lejos con mi tía; nunca más la volvimos a ver. Su sangre era la de una híbrida: una bruja poderosa con dones de loba, cuya sangre era capaz de curar –un poder hermoso y letal a la vez. Pero cayó en las garras de mi padre creyendo que era amor… Su pareja destinada nunca la miró con ese sentimiento, o solo al principio; pero al descubrir su naturaleza, todo cambió. Mi madre tenía un corazón bondadoso, nunca miraba a nadie con maldad, pero era sabia y vio cómo el corazón de mi padre se cerraba cada vez más, decidiéndose a irse cuando apenas teníamos diez años y Mario apenas cinco.
–Rice…–
Mario me siguió junto a Esteban, los únicos que realmente me entendían. Pero sabía que mi padre no los dejaría en paz; aún no podía llevarlos conmigo, ya que no tenía pareja y a ellos les faltaba un año para que sus lobos emergieran.
Los envolví en un abrazo. “Nunca olviden que merecen algo mejor que esto… Cuando estén listos, los esperaré. Nunca los abandonaré: recuerden bien, solo un mensaje y los llevaré conmigo.” Susurré en sus oídos, absorbiendo su aroma único y el fuerte apretón de sus brazos –eso fue lo que grabé en mi memoria en ese instante.
Cogí una mochila con algunas ropas. Mi padre no se movió de la sala; no creía en mis palabras, pero mi partida había estado planeada desde hacía mucho tiempo. Con esta última discusión, ya no volvería a verlos.
Oculté mi olor, salté por la ventana y me fui. “Llegaré en cinco minutos”, envié desde mi celular descartable. “Todo listo”, respondió. Rompí el dispositivo en mil pedazos y corrí por el bosque, siguiendo una ruta que solo mi madre conocía –un secreto entre ambas.
Di una última mirada a mis dos hermanos, tragué mi dolor y desaparecí de su vista.
Al llegar al límite de la manada, los guardias me dejaron pasar al reconocerme; no podrían negarme sin perder un brazo primero.
Un último suspiro y me alejé, transformándome en mi hermosa Atla: una loba de pelaje negro azabache con ojos rojos como el carmesí, tan intensos que parecía llevar la sangre y el infierno en ellos.
Llegué al punto de encuentro, a 700 kilómetros de distancia –una separación suficiente para que mi olor no fuera rastreado por las fuertes ráfagas de viento. Entré en el auto negro polarizado y me senté en el asiento trasero.
–¡Cuánto tiempo, bombón!–
Mi gran aliado, Carter, un lobo exiliado. Volví a mi forma humana y me vestí mientras él miraba hacia la carretera. Era un buen mozo que me deseaba, pero su amor era tan profundo que sabía no podría corresponderlo.
–Me alegra volver a verte, Carter. Esta vez no pienso volver más… ¡Que se jodan a todos!–
Carter sonrió ladino y aceleró hacia nuestro nuevo destino: un lugar frío, desconocido para muchos lobos, tranquilo, con gente mayor y muchos jóvenes dispuestos a construir algo nuevo.
–¿Ya tienen nuevo jefe en la manada?–
Me cambié al asiento del copiloto y dejé escapar un suspiro. Sentía un ligero dolor en el pecho, no por perder a la manada, sino por recordar a mis dos hermanos, quienes quedarían sin mi apoyo y sin el cariño de un padre. Solo esperaría a que ellos quisieran unirse a mí y que el poder no invadiera sus corazones como a los demás.
–Sí… Es alguien muy justo, te caerá bien. Cuando te fuiste antes, todos esperaban tu regreso; seguro te darán la bienvenida con los brazos abiertos.–
Durante el viaje hacia mi nuevo hogar, solo sonreí mientras pensaba en quién tendría que enfrentar en el ritual de bienvenida –uno de los más animados y desafiantes para nosotros los lobos.
–Mi nombre es Rice Welf. Soy la primera mujer alfa con sangre poderosa, capaz de generar un linaje tan fuerte como el de un rey. Tengo 25 años, y esta historia será más que interesante. No prometo ser respetuosa, porque mi paciencia solo alcanza hasta un 0,1% y mi vocabulario –acostumbrada a ambientes varoniles– no es el más pulcro… Así que es mejor que te acomodes ese culo, porque será una aventura de lo más entretenida.–
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Rice
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Updated 25 Episodes
Comments
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Estos capítulos se ponen cada vez más interesante 😂😂😂😂😂😂 ya
2025-12-11
1
Olga L. Rozo
Cada vez me sorprendes más esta novela está muy chévere Y es de un tema diferente es una mujer empoderada
2025-09-12
1
Francisca Miranda Garcia
es una roja muy hermosa y poderosa, ojalá así sea su destinado
2025-10-18
1