Después de su único novio a los 26 años, no ha tenido suerte en el amor, y aunque luego se enamoró de un compañero de trabajo, él solo se burló de sus sentimientos, por lo que decidió dejar al amor en el último puesto de su lista para ser feliz.
Actualmente, con cuarenta años, Aldana quiere sentir lo que jamás ha tenido; un sentimiento complejo y lleno de placer, pero no tiene con quién.
Para conseguir lo que desea, le pedirá ayuda a su mejor amigo; ahora bien, ¿qué será lo que necesita de él? ¿consejos, contención, ayuda, o algo más?
NovelToon tiene autorización de Tamara Gallo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
FLASHBACK II
Las presentaciones a Yura y Aarón se pasan como si nada y acordaron que podrán cenar otro día para conocerse con más tranquilidad e intimidad, queriendo también estar en su círculo amistoso, ya que solamente han sido ellos tres; los hermanos pelirrojos y la albina. Que alguien más se una no es mala idea.
Al principio, el bombero creyó que trataban de burlarse de él, pero con el transcurso de la charla se dio cuenta de que la pareja realmente se vio entusiasmada en conocerlo y saber aún más de su importante trabajo. Catalogándolo como un héroe de la ciudad. Además, la albina aprovechó su profesión para pedirle una revisión a sus alarmas, los regadores y demás, cuando él pueda.
Luego la pareja sigue su trayecto de saludos cordialmente educados, por compromiso u obligación, dejándolos solos. Aldana se da cuenta de lo tenso que está y busca una copa de vino para ofrecérsela como agradecimiento a su compañía.
Él la mira con una ceja alzada, pero la acepta para mantener las manos ocupadas en algo y no parecer un payaso con los puños cerrados o en sus bolsillos, transmitiendo enojo y/o mala educación, durante la celebración.
—Quita esa cara, no te he traído al matadero— bromea riendo.
—Puedo considerarlo bastante parecido— responde él viendo a los riquillos—Sabía que era mala idea acompañarte.
—Tampoco exageres— ella ladea la cabeza y hace un gesto muy infantil.
—Vamos, no seas así, colo— suspira.
"Colo" es el típico sobrenombre que le ha puesto él por el color de su pelo. Pelirroja, colorada, etc. Simples sinónimos y abreviaciones.
—Lalo, prometiste que me ayudarías —lo señala con delicadeza— Además, alguien dijo que no podías dejar a una princesa sola e indefensa ante una fea bestia que quiere lastimarla. — le recuerda— Eso no es de caballeros.
—Yo y mi gran bocota. No debí prometer eso. — voltea los ojos— Además, esa supuesta bestia no está y la princesa no corre peligro.— menciona sin saber que uno de los tantos hombres que criticó es el idiota del que ella estuvo enamorada.
—¡Oh, Lalito, él está en la fiesta y se acerca! — observa a Pedro y vuelve a ver a su amigo—Tal parece que sin querer, hemos manifestado su presencia.
—¡Dejaré de hablar!— promete.
—No, querido. Vas a defenderme de ese ogro. — ríe porque la cara de su amigo es casi un poema.
Cuando Gonzalo reconoce al idiota de traje feo quiere burlarse en su cara, pero no está para eso, sino todo lo contrario. Pone su cara más seria y lo observa con dureza, sabiendo que su humor cambiará en minutos y lo más seguro es que se enojará muchísimo.
—Buenas noches, señorita Suárez— saluda Pedro ignorando a Lalo.
— Señor Camejo—se limita a decir.
— Veo que los años le han asentado bien— se burla sabiendo que ella está casi en los 40 y su esposa no pasa los 32.
— A usted le han caído mal— ella le responde directamente y sonríe con maldad.
—Mi esposa agradece mi experiencia —expresa con doble sentido, no solo por su "inteligencia" o "sexualidad", sino también para recalcar y recordarle que la ha dejado por otra.
— ¿Cariño, no me presentas?— interrumpe Gonzalo, abrazando la cintura de la pelirroja para fingir ser su pareja.
— Lo siento...— se lamenta sinceramente —Él es un ex compañero de la empresa, Pedro Camejo. — el bombero lo estudia y no encuentra qué es lo que vió Aldana en él—Señor Camejo, él es Gonzalo Alcaraz, mi...
—¡Prometido!— Lalo termina la frase por ella, ofreciéndole la mano al idiota, quien la estrecha con un poco de fuerza, aunque no tanto como la del bombero cuando se da cuenta que quiere parecer superior en ese simple gesto.
— Un gusto— miente con repulsión.
El idiota, como lo llama Gonzalo; no puede creer que Aldana haya hecho su vida al lado de un hombre tan... insignificante, según él.
Sin embargo, a pesar de su estúpido pensamiento, reconoce que el grandote es atractivo, musculoso, con gran porte, serio y hasta amenazante. Nadie, en esa gala, parece desprender esa fría aura que a él lo rodea. Incluso, ha de admitir que parece ser de alta sociedad.
Nada más lejos de la realidad, aunque no tiene porqué saberlo.
Pedro se siente intimidado ante tal altura, sabiendo que él con su casi metro ochenta no llega a superarlo. Y cómo sabemos, casi no quiere decir que los tenga; en realidad, tal vez no supere los 1.77.
Además, no puede evitar compararse con tal hombre. El prometido de Aldana es peligro, de ojos marrones casi negros. Su piel no es clara, aunque tampoco podría decirse que canela, sino aparentemente, quemado por el sol. Sus labios gruesos, su mandibula cuadrada sin ser grotesca; sus pequeñas orejas, su pelo cortado perfectamente, corto. Y repitamos que es musculoso, de brazos grandes y torso ancho.
Mientras que, él, tiene el pelo castaño oscuro, ojos verdes, nariz normal, o lo que comúnmente ha visto en otros hombres. Su piel es blanca, su poca musculatura, ya que geneticamente no fue bendecido y no le gusta el gimnasio o deporte; sus orejas son un pocos más grandes, sus labios finos, su mandibula común y demás.
Como un bipolar, ahora piensa que no debe compararse con algo tan común, cuando él es un hombre con muchas virtudes, no solo físicas, sino intelectuales.
—Igualmente— contesta Lalo, limpiándose la mano con el pañuelo que tenia en el bolsillo superior de su saco, como decoración. Uno perfectamente doblado, que al mismo tiempo, combinaba con el vestido de Aldana.
—¿A qué te dedicas? — pregunta con disimulada ira al verlo hacer eso.
—Soy bombero— responde con sinceridad, volviendo a abrazar a la pelirroja. —¿usted?
— Actualmente, soy el vicepresidente de la empresa turística — alardea.
— Supongo que es muy bueno en su trabajo para que le hayan brindado tal puesto.
— Por supuesto. Mi suegro confía en mí y sabe que puedo llevar las riendas de su negocio. —asiente muy confiado— Obviamente, estoy cuidando el patrimonio que por años ha sacado adelante y es la herencia que mi esposa tendrá en un futuro. Al igual que mis hijos.— presume de la supuesta dicha cuando ha lastimado a la pelirroja, aunque el bombero todavía no lo sabe.
—¿Tienes hijos?— indaga Gonzalo— Supongo que ya son mayores— golpea su ego con delicadeza tratándolo de viejo.
—Por ahora uno solo, pero queremos algunos más. Y no, no es grande, apenas es un bebé de un año y medio. — mira hacia otro lado, buscando algo— Debo volver con mi esposa, no le gusta estas cosas y su padre nos ha pedido representarlo, ya que se siente mal.
— Que le vaya bien, señor Conejo— Lalo se burla disimuladamente, aunque para Aldana es obvio.
—Camejo— corrije Pedro, yéndose sin más.
— No sé que le has visto a ese idiota— reprocha Gonzalo a la pelirroja, aún teniéndola entre sus brazos.
— Era el único atractivo en la empresa— se defiende ella riendo.
—Le aconsejaré a tu jefe que contrate hombres más lindos porque sino más de una mujer la pasará mal con ese tipo de gustos.
— Cuando quise olvidarlo, empecé a ir al gimnasio y salir más, para ver otros prospectos.— bromea.
— Eso te hizo bien, superaste al feito ese y has intentado conocer a otros. — responde mirando a todos lados con precaución hasta encontrarlo.
El tal Pedro no los pierde de vista y él le dará lo que supone, está buscando. Una escena más íntima entre ellos para confirmar que son prometidos.
— Pero todos han sido unos tontos y por eso dejé las citas— le recuerda.
—El conejo nos está mirando y sé que no cree nuestra relación.
— ¿Qué podemos hacer para que lo crea? — cuestiona mirándolo a los ojos— Digo, en tu casa te pedí fingir un noviazgo y te negaste, pero cuando iba a presentarte como mi mejor amigo, te adelantaste con tal revelación.
—Hasta yo me sorprendí de lo que dije, pero la verdad es que me enojó demasiado que te ofendiera con tu edad.
—No tenías porqué— niega un poquito triste al recordar aquellas palabras.
El bombero se da cuenta en el cambio de su actitud y su mano libre va a la mejilla de la pelirroja, la cual se estremece con tanta cercanía.
— Te aseguro que él se ha sorprendido por tu cambio de look. Te ves mucho más hermosa que el día que te conocí— le confiesa— Incluso tu actitud es más fuerte y determinada.
—¡Gracias!— susurra tímida. —No me has dicho qué podemos hacer para que se crea nuestro compromiso.
—Supongo que debería besarte para que no le queden dudas, pero no sé si me darías el permiso de tal atrevimiento— sonríe tratando de hablar elegantemente, como todo un caballero.
—Acto concedido— asiente viendo como él se acerca.
El beso se da allí, a un costado de todo el tumulto de invitados, los cuales, algunos logran observar tal muestra de cariño. Aunque no le dan demasiada importancia porque es algo común.
Por otro lado, Pedro muere de rabia al ver a esa pelirroja siendo complemente feliz, sin él.
Porque sí, eso es lo único que le fastidia. Ella no lo busca, no lo extraña, no le ruega, nada. Aldana Suárez ha decidido quitarlo de su vida y no darle la misma importancia que antes le brindaba, haciéndolo menos por un bombero.
Parece ser que ya no recuerda el día en el que, emocionada, le confesó su embarazo, luego de meses en una relación a escondidas. Y tampoco parece importarle el dolor que sufrió con esa misma pérdida.
...----------------...
...----------------...
NOTA DE LA AUTORA:
Esto, simplemente, es para darles a conocer lo que pasó el día de la Inauguración del hotel de Yura en Francia, ya que, quienes leyeron la novela anterior (CONTIGO SOY OTRA) recuerdan que quedó inconclusa.
Además, he repetido en los últimos capítulos, que nuestros actuales protagonistas ya se habían besado y querían saber como sucedió. 🖤
En mis redes sociales (Facebook e instagram; BATICHICA TG AUTORA) también podrán ver la foto de Pedro Camejo.