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La Pasajera Del Asiento Trasero

La Pasajera Del Asiento Trasero

Status: En proceso
Genre:Terror / Amor prohibido / Venganza
Popularitas:186
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Esther

Victoria Adame García regresa del más allá para cobrar venganza. Polo Hernández no comprende que está pasando, pero siente una presencia extraña dentro de su coche.

NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Noelia fue a sentarse

Eres una maldita, dijo Catalina.

A ti te fían, dijo Victoria.

El tipo que estaba con Victoria las separó.

¡Basta!, si siguen peleando las van a encerrar en el cuarto oscuro, ahí están las peores almas de toda la eternidad.

Pues esta, que ni muerta me deja en paz.

El comal le dijo a la olla, fuste tú la que me robaste a mi esposo.

Tú tienes la culpa porque lo maltratabas demasiado. Y él, como todos los hombres se cansó de tanto grito. Así que no vengas ahora a hacerte la mártir, eres peor que yo.

Sí, pero él era mi esposo, tú no debiste haberte metido entre nosotros.

Pues ni modo, mi reina, lo hecho, hecho está. ¿Y de qué me sirvió? Mírame ahora. En este lugar maldito.

Lárgate, estoy ocupada con Dámaso.

Catalina se alejó.

Entonces, ¿me vas a ayudar?, dijo Victoria, con cara de mustia.

Por supuesto, pero serás mía cada que a mí se me pegue la gana.

Está bien, con tal de ver pagar a ese desgraciado.

Ajeno a lo que sucedía en ese lugar recóndito, Polo visitaba con frecuencia a Noelia.

El abogado logró sacarla un mes después del incidente. Alegando que fue en defensa propia.

Noelia había aceptado casarse con Polo. Después de todo, le daría un hijo.

Aunque, su memoria no la ayudaba para nada, porque por más que lo intentaba no se acordaba de nada. Sin embargo, Polo la iba conquistando de a poco.

Noelia y Séfora seguían trabajando en la florería, pero ya con más tranquilidad. Al parecer, el fantasma de Victoria ya no existía.

Séfora decidió no decirle nada a Noelia de lo que había pasado. "Así está mejor", pensó, "para que ahondar en cosas que ya no tienen remedio y que ya no existen".

.

.

Varios meses después. El embarazo de Noelia iba viento en popa. No había cosa que quisiera ella, que Polo no le cumpliera. Como era obvio, a él le gustaba más esa versión de Noelia que la pasada.

Ya estaba tranquilo, la boda había tenido lugar hace un mes, Noelia era muy buena haciendo el amor, pero ahora sí era ella.

La vida le sonreía a Polo. Tenía una esposa que no gritaba, que no lo atosigaba con preguntas necias, y una empresa muy exitosa.

Todo iba muy bien, cuando un día, alguien se presentó en la empresa, un hombre alto, de mirada severa.

Se paró frente a la asistente, buen día, vengo a ver a Polo, me dijeron que aquí está.

La chica lo vio y se estremeció, ¿de parte de quién?

Eso no importa, ¿está o no?, insistió el tipo.

Necesito anunciarlo, no puede entrar así como así.

El tipo ignoró a la chica y entró a rajatabla.

Polo estaba firmando unos documentos, levantó la vista al oír abrirse la puerta.

¿Quién es usted?, ¿y por qué entra sin tocar?, Polo sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal, aunque no sabía el porqué.

Vengo de parte de una amiga, ella te dejó una nota en tu casa, aunque la mujer que estaba ahí se resistió.

Así como entró se fue, Polo se sintió angustiado por su esposa. "Ella está en la florería", pensó, "además no conozco a este tipo". "Seguro son puras patrañas".

De inmediato salió y fue directo a su casa.

Noelia estaba tranquila viendo la televisión, tejiendo una chambrita para su bebé.

Hola, amor, ¿cómo estás?

¿Tú aquí?, es muy temprano, dijo ella.

¿Por qué no fuiste a trabajar?, ¿te sientes mal?

Tranquilo, estoy bien, solo que vino un tipo que me puso la piel de gallina.

Ah, ¿sí?, ¿y qué te dijo?

Trajo esta nota, no quise leerla porque me dan escalofríos.

Polo tomó el papel y lo leyó, al leer esas líneas, su piel se puso blanca como la nieve.

"No creas que te has librado de mí, pronto tendrás noticias mías". Atte., Victoria.

Y, como si la nota le quemara las manos la soltó.

¿Qué pasa, amor?, preguntó Noelia viendo el nerviosismo de Polo.

Ella, ha venido de vuelta.

¿Quién?

Ella, Victoria, quiere vengarse de mí.

¿Qué no está muerta?, preguntó Noelia.

Sí, pero ella sigue aquí, dijo Polo, el nerviosismo a flor de piel.

Tranquilo, amor, nadie regresa del más allá.

Ella sí regresó, Polo sentía un miedo exagerado, no quería volver al psiquiátrico.

Noelia vio cómo en un ratito cambiaba la actitud, Polo no era el mismo que empezaba a conocer.

Amor, no dejes que me lleve, por favor, Polo estaba completamente descompuesto.

Noelia lo abrazó, cálmate, nadie te hará daño.

Entonces, Noelia reparó en la nota que estaba en el suelo.

La tomó y leyó su contenido.

Esto no puede ser verdad, de seguro es alguien que no tiene nada que hacer y anda inventando bromas pesadas.

No, es alguien que me conoce, y conoció también a Victoria. Me quiere hacer daño.

A partir de ese momento, Polo fue recayendo, cada vez más.

O era muy cobarde, o los remordimientos no lo dejaban en paz. O tal vez esa era una manera de esconderse de los problemas.

El caso es que parecía que ya no estaba en sus cinco sentidos.

Noelia decidió llevarlo con el doctor que lo atendió la última vez.

¿Qué pasó, mi buen Polo?, ¿por qué volviste?, le dijo.

Él no está bien, doctor, dijo Noelia sin saber nada de nada.

Tú eres la causante de todo lo que le pasa a este hombre.

Es mi esposo, ¿qué mal podría causarle?

Si mal no recuerdo, él está así desde que tú entraste en su vida, susurró el doctor.

Pero yo qué tengo que ver, si él fue a buscarme a la cárcel, yo no lo conocía de antes.

Claro que lo conocías, has venido a verlo varias veces cuando estuvo internado.

Él se ponía muy mal cada que venías a verlo. No sé por qué se casó contigo, aunque puedo verlo, dijo señalando su vientre.

Sí, estoy embarazada, pero eso yo no lo provoqué, se necesitan dos para un embarazo, yo no lo hice sola.

Tienes razón, perdón, no debí decirte esas cosas.

No tiene importancia, dijo ella conservando la calma.

Espera aquí, voy a checar a Polo.

De acuerdo; Noelia fue a sentarse.

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