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Entre Las Garras De La Villana

Entre Las Garras De La Villana

Status: Terminada
Genre:Dominación / Reencarnación / Mundo de fantasía / Romance oscuro / Completas
Popularitas:375k
Nilai: 5
nombre de autor: Amilkar

Cheryl solía ser una chica común, adicta a las novelas románticas y a una vida sin sobresaltos… hasta que murió. Ahora ha despertado en el cuerpo de la mujer más odiada de su historia favorita. Pero ella no piensa repetir el final.
Entre seducción, traición y poder, Cheryl jugará con las reglas del imperio para cambiar su destino. Porque esta vez, la villana no está dispuesta a caer.

NovelToon tiene autorización de Amilkar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Regreso a casa

El sol comenzaba a descender cuando el cuerpo maltrecho de Rhazir cruzó la última duna. Su respiración era pesada, sus piernas temblaban y sus labios estaban secos. A cada paso, el calor del desierto parecía querer devorarlo vivo. Pero allí estaba… tras semanas de huida, dolor y silencio, la silueta del Imperio del Desierto emergía frente a sus ojos. Y no era una ilusión. Una ráfaga de viento levantó la arena, dejando entrever lo imposible: más allá de las grandes murallas de piedra rojiza, se extendía un basto imperio que brillaba bajo el sol como un oasis de ensueño. Cúpulas doradas, torres altas, vegetación, cascadas cayendo entre estructuras talladas en roca y mármol... el corazón del desierto latía con fuerza. Rhazir cayó de rodillas. Estaba tan cerca… tan cerca de casa. Los guardianes de las murallas lo avistaron desde las torres. En cuestión de segundos, un escuadrón descendió por los portones con lanzas alzadas, listos para detener a lo que parecía ser un forastero moribundo.

—¡Detente! ¡No des un paso más! —gritó uno de los capitanes.

El joven alzó el rostro, y por un momento, sus ojos se cruzaron con los del general que lideraba la patrulla. El hombre abrió los ojos con asombro.

—Por los dioses... —murmuró, retrocediendo un paso—. ¡Es… es el príncipe heredero Rhazir!

Sin esperar confirmación, el general se arrodilló de inmediato, y los demás lo imitaron con torpeza y reverencia.

—¡Perdónanos, alteza! ¡No sabíamos…!

Rhazir cayó en los brazos del general, que se apresuró a levantarlo y darle la orden a sus hombres de escoltarlo hasta la ciudad. Las puertas se abrieron como si el mismísimo sol las hubiese hecho ceder. Y dentro... era otro mundo. El Imperio del Desierto, Saevia, estaba más vivo que nunca. El sonido de fuentes cristalinas, risas infantiles y el aroma de las especias flotaban en el aire. Las calles de piedra blanca reflejaban la luz como si fueran hechas de perlas, y entre los jardines crecían árboles frutales imposibles de encontrar en tierras áridas. Un paraíso oculto a ojos del mundo. El general llevó al príncipe directamente al Templo de Sanación, donde los mejores curanderos ya se preparaban.

Mientras tanto, en el Gran Palacio, un soldado ingresó con premura en el salón principal. La sala del trono resplandecía bajo los cristales carmesíes del techo, y en el trono, con postura imponente, la reina Zareen escuchaba los reportes de la corte. Su cabello ya mostraba algunas canas, pero sus ojos tenían la misma fuerza de los años en que lideró campañas para defender su imperio. Su porte, digno y majestuoso, no admitía duda: era una reina temida y amada. El soldado se arrodilló.

—Su majestad… el príncipe heredero ha regresado.

Zareen se puso de pie con una sacudida. La corona de rubíes brilló al moverse. Bajó los escalones con prisa poco digna, tomó al soldado por los hombros y lo miró directo a los ojos.

—¿Dónde está mi hijo?

El soldado sonrió.

—Está bien, majestad. Llegó deshidratado, pero está con los sanadores. Se salvó por muy poco.

La reina soltó un suspiro entrecortado, y sin más palabras, se giró y partió al templo a toda prisa. Allí, entre incienso y cánticos suaves, el cuerpo de Rhazir descansaba sobre una cama de mármol rodeada de seda. Un hombre mayor, de túnica verde y mirada serena, se acercó para recibirla.

—Majestad —inclinó la cabeza con respeto.

—¿Qué le pasó? —preguntó Zareen, apenas controlando las lágrimas—. ¿Cómo pudo llegar tan lejos sin morir en el intento?

El sanador tomó aire.

—El camino fue cruel… pero alguien con un maná de sanación extremadamente poderoso lo tocó. Esa energía aún lo protege. Sin ella, su hijo no habría llegado vivo a casa.

La reina llevó las manos a la boca. Lágrimas silenciosas rodaban por sus mejillas.

—Que los dioses bendigan las manos de esa persona... —susurró, con devoción.

Se acercó a la camilla, acarició el rostro de su hijo con ternura y besó su frente.

—Mi pequeño sol… has regresado a casa.

El sanador sonrió.

—Déjelo descansar. Su cuerpo necesita unas horas más para estabilizarse. Luego podrá hablar con él.

Zareen asintió, se incorporó y secó su rostro.

—Cuando despierte, llévenlo al salón de jade. Quiero agradecer personalmente a quien le salvó la vida. Que preparen la recepción. Hoy… el imperio celebra el regreso de su príncipe.

Y con el corazón aún tembloroso, la reina abandonó el templo para anunciarle al palacio la noticia que haría vibrar los muros: el heredero del desierto estaba vivo. La noticia se esparció como fuego en un campo seco. Desde las cocinas hasta las cámaras del consejo, el regreso del príncipe heredero Rhazir corrió de boca en boca, con susurros cada vez más emocionados, asombrados… o furiosos. En el ala oriental del palacio, donde el mármol era rosa pálido y las fuentes entonaban melodías suaves, el harén imperial despertó de su letargo. Ya no existía emperador.

El gran Emperador Qadim había muerto hacía tres lunas, dejando un vacío que solo podía ser llenado por su heredero legítimo. Pero como dictaban las leyes antiguas, hasta que el heredero no tomase su lugar en el trono de jade, quien debía gobernar era la esposa principal del emperador, la única con el título de Reina Soberana. No emperatriz, pues ese título solo vivía a la sombra de su esposo. Cinco mujeres habitaban aún el harén, todas antiguas favoritas del emperador, todas con intereses cruzados. En una de las salas de descanso, adornada con cortinas de seda y cojines bordados, las concubinas escucharon la noticia de labios de una doncella que no pudo contener su emoción.

—¡El príncipe Rhazir ha vuelto! Está vivo… llegó al imperio por sí mismo, aunque muy débil. La Reina Zareen está con él.

Un silencio pesado cayó. Tres de las mujeres se miraron entre sí, y una de ellas —una dama de ojos verdes y piel de ébano— dejó escapar una pequeña sonrisa.

—Entonces... hay esperanza. —dijo con dulzura—. Siempre fue el más justo, el más sabio. El emperador habría querido que él lo sucediera.

—Además —añadió otra con un suspiro—, nosotras solo tuvimos hijas. Nuestro linaje no podría aspirar al trono. Que Rhazir lo tenga, me parece justo.

Pero no todas compartían el entusiasmo. Las otras dos, vestidas con joyas opulentas y peinados altos, cruzaron los brazos con desdén.

—¿Justo? —bufó la mayor de ellas, madre del segundo príncipe—. Rhazir ha estado desaparecido por meses, ¡quién sabe en qué pantano estuvo revolcándose! El imperio ha sobrevivido sin él, y bien podría seguir así.

—Mi hijo estaba listo para ascender —agregó la más joven, madre del tercer príncipe, sus uñas afiladas brillando a la luz—. Y lo habría hecho si no fuera por esa noticia maldita.

Los rostros se endurecieron. Las sonrisas desaparecieron. El harén, siempre adornado con perfumes y falsas risas, se volvió una jaula de serpientes.

Mientras tanto, en el ala de los príncipes, el eco de la noticia alcanzó los muros de piedra.

Allí solo permanecía el segundo príncipe, un joven de mirada orgullosa y temperamento impulsivo. Al oír el regreso de su hermano mayor, apretó la copa entre sus dedos hasta que se hizo trizas contra el suelo.

—¿Está vivo…? —murmuró entre dientes—. No puede ser…

Rhazir había sido siempre la sombra que oscurecía su luz, el hermano perfecto, noble, invencible. Durante su ausencia, el segundo príncipe ya se había visualizado con la corona, sentado en el trono, con toda la corte a sus pies. Ahora... todo se desmoronaba. Lejos de allí, en una de las tantas tabernas de la ciudad, entre música ruidosa, vino y risas vulgares, un hombre joven con mirada indolente alzó su copa de cristal. Su túnica estaba mal abrochada, su barba sin arreglar, y su sonrisa tenía algo de... ironía. El tercer príncipe.

—Brindemos —dijo, inclinándose hacia una bailarina que reía en su regazo—. Por el regreso de mi perfecto hermano. A ver si ahora mamá y el consejo dejan de molestarme con eso del trono.

La copa tintineó. Bebió de un solo trago y luego volvió a reír.

—Qué alivio… de verdad pensé que tendría que gobernar este maldito imperio.

.

.

.

.

Nota:

La razón de por que ahora lo llamo Rhazir es por que al principio de la novela mencionamos que el era un príncipe y futuro heredero, pero cuando fue capturado el nunca revelo su identidad, por ende Aery no sabia su verdadero nombre, así que lo llamaba Rael.

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Rosa Elena Lozada
Maravilloso trabajo, felicitaciones autora, gracias por su dedicación y esfuerzo por regalarnos esta genial historia.
Miriam Piedrabuena
Maravillosa!!!
Chaparrita
No pos si es guapo .. yo quiero uno de esos , donde lo consigo 🤣
Mara
jajaja ella creída que la suegrita la va a apoyar /Chuckle/
bajate de tu nube que te vas a somatar mijaaaa
SANDRA
Excelente trabajo autora ,es la primera vez que tengo el gusto de leer una de tus novelas y me gustó mucho la manera en la escribías cada capítulo. la narración es muy buena y aunque dices que es la primera vez escribiendo este tipo de historias te quedó genial. Muchas felicidades por tu gran talento.
Elisa Patico
100/10 me encantó la historia
Elisa Patico
Wey, hasta te entiendo
Elisa Patico
por eso dicen que los villanos se hacen
Elisa Patico
uy si la hubieras conocido antes jajaja
Elisa Patico
tal para cual jajaja les encanta duro y contra el muro
Elisa Patico
con esa cara, ya entiendo porque lo quería de esclavo jajajaja
Elisa Patico
si está bastante interesante la novela original
Adriana Vargas
Super y excelente historia. felicidades aurora.
Lina Garcia
divino! cualquiera pierde la cabeza!
Liliane Weto
Tsk, sinceramente no llegan ni a los talones de su padre, al menos es digno de llamarse villano y por eso es tan difícil tratar con el, pero la antigua dueña de ese cuerpo era una verdadera villana, la atual no llegaba ni a sus talones que decepción 🙄😒
Liliane Weto
Nuevamente, estúpida.. No sabe como domar a si misma ni a su esclavo 🙄como villana estoy un poco decepcionada, creí que sería más astuta y inteligente. Parece solo una típica villana lujuriosa y mala entre comillas. Falta lhe los encantos de una verdadera villana, astuta que seduce sin la necesidad de utilizar a su cuerpo o dejarse montar, solo utilizando la arte del seduciendo, como arte y no una mera herramienta
Liliane Weto
Una vez más, estúpida.... Realmente tuviste realmente sexo con alguien que te quiere matar, y se en medio de todo, saca una navaja y te mata. 🤨
Liliane Weto
Soy la única que cree que la prota es muy confiada y estúpida, 🤨realmente vás a besar a alguien que quiere matarte y que con quien debes estar recelosa, cuando puedes simplemente matarlo o confundirlo para romperlo 😒 creí que sería más astuta
Liliane Weto: Pensé que no, bueno al menos podrían ser más cuidadosos
total 2 replies
Liliane Weto
Muy estúpida de chery, realmente curar a alguien que la odia y ser gentil com su hermano, obviamente van a sospechar que nos ella, que estúpida, al menos que sea gentil pero con frialdad
Yamii Stepnicka
Excelente historia, atrapante en cada párrafo, la redacción y la ortografía fue un deleite visual. Simplemente magnífica 🥰
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