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Engañada Desde El Primer "Sí"

Engañada Desde El Primer "Sí"

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Autosuperación
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula_noches de tintas

"—Nos vamos a casar y punto. No tienes opción.
Esa fue su 'propuesta'. Sin anillo, sin flores, sin un 'te amo'. Solo un arrebato de control cuando intenté dejarlo."

Valeria siempre fue la esposa abnegada, la que esperaba en casa, la que justificaba cada desplante de Adrián pensando que el trabajo era su única prioridad. Nunca imaginó que el engaño no era otra mujer, sino la mentira sobre la que construyó toda su vida: él jamás la amo.
Atrapada en una jaula de cristal donde su voz no cuenta, aparece Dorian, un hombre cuya sola presencia impone respeto y temor. Él ve el dolor detrás de los ojos de Valeria y decide intervenir.

Dorian no pide permiso; destruye las defensas de Valeria con una devoción obsesiva y protectora que la hará dudar de todo lo que conoce.

Un matrimonio por manipulación. Un deseo peligroso. ¿Qué pasa cuando el hombre equivocado decide que eres suya?

NovelToon tiene autorización de Paula_noches de tintas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mi propia elección

La brisa de la noche traía consigo el eco distante de la orquesta, pero en aquel extremo del balcón, el resto del mundo parecía haberse disipado. Dorian me observaba con una calma inquisitiva, sosteniendo esa mirada oscura que lograba desarmar cada una de mis defensas sin necesidad de alzar la voz.

—No quiero volver a verte en un lugar como este, Valeria —dijo de pronto, rompiendo el silencio con una solidez que me tomó por sorpresa.

Pestañeé despacio, sintiendo la firmeza de su tono.

—¿A qué te refieres? —pregunté, inclinando levemente la cabeza.

—A esto —respondió, haciendo un gesto vago hacia las puertas de cristal por donde se entreveían las luces del salón y los trajes de etiqueta—. A tener que esperar a que un grupo de petroleros celebre una gala para coincidir contigo. A tener que medir cada frase porque tu esposo o su abogada están a tres metros vigilando. Quiero verte sin disfraces, sin vestidos de gala y sin gente alrededor usando máscaras.

El ofrecimiento flotó en el aire, directo y cargado de una intención transparente. La idea de estar a solas con él, lejos de la farsa en la que se había convertido mi vida cotidiana, encendió un chispeo inevitable en mi pecho. Me intrigaba —demasiado, tal vez—, pero una sombra de prudencia me hizo dar un paso atrás, apoyando la espalda contra la balaustrada de piedra.

—Dorian... las cosas no son tan sencillas —murmuré, bajando la voz mientras la realidad volvía a imponerse sobre la tentación—. Aunque mi matrimonio sea una cáscara vacía, sigo siendo una mujer casada. No voy a saltar de un engaño a otro ni a jugar a escondidas en callejones oscuros.

Dorian me escuchó con atención, sin mostrar el menor rasgo de impaciencia o contrariedad. En lugar de presionar o recurrir a la insistencia arrogante a la que estaba acostumbrada con los hombres de su círculo, sus ojos parecieron suavizarse con una comprensión genuina.

—Y no esperaría menos de ti —contestó con voz baja y tibia, dando un paso pausado hacia mí, deteniéndose justo antes de invadir mi espacio—. No pretendo que seas mi secreto ni proponerte algo indecente... al menos no todavía.

Una leve sonrisa conmovió la comisura de sus labios, restándole gravedad al momento antes de recuperar la seriedad.

—Lo digo en serio, Valeria. Hablo de un café a plena luz del día, de una caminata sin prisa o de una conversación donde no tengas que calcular cada palabra. Cuando quieras y cuando te sientas lista. Tú ya tienes mi número. El control de esto es completamente tuyo.

La elegancia con la que puso el tiempo y la decisión en mis manos me impactó más que cualquier gran gesto dramático. No había prisa en él; solo una paciencia serena y la certeza de que el hilo que nos unía no se rompería por unos días de espera.

Antes de que pudiera responder, la sombra de un mesero cruzó cerca de las puertas de cristal, indicando que nuestra ausencia prolongada empezaba a llamar la atención en el salón.

Dorian dio un paso atrás con fluidez, tomándome la mano derecha con delicadeza. Rozó con sus labios el dorso de mis dedos durante un segundo que se sintió eterno, dejando una ráfaga de calor sobre mi piel.

—Que tengas una buena noche, Valeria —dijo en un susurro, mirándome a los ojos una última vez antes de dar media vuelta y regresar al interior del evento con la misma distinción impecable de siempre.

El trayecto de regreso a casa en el auto fue un monumento al silencio. Adrián conducía con los nudillos blancos apretados contra el volante, la mandíbula tensa y la mirada fija en el asfalto. Tras la humillación pública frente a Dorian y el dardo que le había lanzado a Elena, no encontraba las palabras ni el valor para reclamarme nada sin admitir sus propias fallas. Era un hombre derrotado por su propio ego.

Cuando por fin llegamos y él se encerró en su despacho a rumiar su frustración con un vaso de whisky, subí a la habitación en absoluta tranquilidad.

Me desvestí despacio, dejando caer el vestido sobre la silla y quitándome los diamantes frente al espejo. Al acercarme al peinador, abrí el pequeño cajón de madera. Allí descansaba la tarjeta de papel negro mate con las letras plateadas.

La tomé entre los dedos, sintiendo el relieve del papel mientras las palabras de Dorian resonaban en mi mente: «Tú ya tienes mi número. El control de esto es completamente tuyo».

Por primera vez en muchos años, sonreí en la penumbra de la habitación, sabiendo que el siguiente paso no dependería de las órdenes de nadie más que de mí.

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Melody
Me engancho esta muy buena sigue adelante 🥰
Paula Nuñez: "¡Awww, mil gracias por leer y apoyar! 🥰 Se vienen muchas sorpresas en los próximos capítulos, no te los pierdas. ❤️"
total 1 replies
Jose Rozo
la verdad ya me arte de esta historia que pereza
Paula Nuñez: ¡Lamento que la historia haya tomado un rumbo que no te gusta! Gracias por haber leído hasta aquí de todos modos.
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Jose Rozo
ya me esta aburriendo el papel de la protagonista ese estado de sumisión es cansancio que pereza leer historias así
Paula Nuñez: ¡Gracias por tu comentario! Es comprensible sentir frustración, pero a veces los personajes necesitan tocar fondo o pasar por situaciones difíciles para poder reaccionar. Su historia apenas comienza a dar un giro. ¡Ojalá le des una oportunidad a lo que viene!
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