NovelToon NovelToon
Fingimos Ser Nosotros Mismos

Fingimos Ser Nosotros Mismos

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Malentendidos / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:781
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Luna es una creadora de contenido y diseñadora UX que se hace pasar por su hermana Sol para contraer un matrimonio arreglado con Gael, un fundador de ciberseguridad al que todos llaman "lobo de negocios". Pero él ya sabe la verdad – su fachada feroz es solo para proteger a los suyos – y juntos hacen un pacto para investigar las amenazas que acechan a la empresa de su hermana.

Mientras trabajan en equipo, las reglas de su mentira empiezan a romperse: descubren una pasión compartida por la tecnología con propósito, y cada día se acercan más. En un mundo donde la imagen parece todo, tendrán que decidir si seguir fingiendo o atreverse a ser ellos mismos – porque el único código que nunca falla es el del amor construido sobre la autenticidad.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 14

Pasaron tres semanas desde la guerra de las redes sociales, y las cosas habían cambiado mucho. Mi vídeo se había convertido en una de las tendencias más comentadas de la plataforma – más de dos millones de vistas, miles de comparticiones y cientos de mensajes de jóvenes que me decían que yo les había inspirado a estudiar tecnología. VerdeFuturo había recibido decenas de propuestas de colaboración, y el proyecto de cultivos en zonas áridas estaba a punto de expandirse a tres países más de América Latina.

Yo había empezado a trabajar oficialmente en la empresa – teníamos un pequeño despacho en la sede central de Madrid, decorado con mis diseños de circuitos electrónicos y plantas por todas partes. Me encargaba del diseño UX de las nuevas apps de la empresa y de la creación de contenido para las redes sociales, donde hablábamos de nuestros proyectos, de la importancia de la tecnología sostenible y de las becas que estábamos ofreciendo a jóvenes estudiantes.

Gael y yo estábamos más unidos que nunca. Pasábamos las mañanas trabajando en nuestros proyectos respectivos – él en SecureTech y en su fundación, yo en VerdeFuturo – y las tardes y noches juntos, cocinando, viendo películas o preparando las jornadas de “Tecnología con Causa” que íbamos a empezar el mes siguiente. El apartamento de Chamberí se había convertido en nuestro hogar – teníamos plantas en el balcón, mis discos de vinilo en una estantería del salón y una pared pintada de verde agua como habíamos prometido.

Un martes por la mañana, estaba en mi despacho diseñando la interfaz de una nueva app para ayudar a los agricultores a monitorear sus cultivos, cuando Sol entró en la oficina con una expresión seria en la cara.

“Luna, mija – necesito que hablemos”, dijo, cerrando la puerta detrás de ella.

Me guardé mi trabajo y me levanté para ofrecerle una silla.

“¿Qué pasa? ¿Algo ha ocurrido con el proyecto?”

“No, el proyecto va de maravilla”, respondió Sol, sentándose y mirándome a los ojos. “Es algo más… es sobre ti y Gael.”

Me quedé nerviosa – ¿había pasado algo entre nosotros? ¿Había dicho o hecho algo que no debería?

“¿Qué pasa con nosotros?” pregunté.

Sol suspiró y se pasó una mano por el pelo.

“La abuela se ha enterado de la verdad”, dijo con voz baja. “Alguien de la familia la ha contado – cómo tú te hiciste pasar por mí en la boda, cómo el matrimonio con Gael no era real.”

Me sentí como si me hubieran dado un golpe en el pecho. La abuela había sido siempre tan buena con nosotras – me sentía terrible por haberla engañado.

“¿Y cómo se ha tomado la noticia?” pregunté con voz temblorosa.

“Está enfurecida – y también muy triste. Dice que le hemos roto la confianza, que nunca pensó que nosotras haríamos algo así. Quiere vernos a las dos en Sevilla este fin de semana – dice que necesita hablar con nosotras, y también con Gael.”

Me puse las manos en la cara, preocupada. No sabía cómo iba a enfrentarme a la abuela – el sentimiento de culpa era enorme.

“Lo siento, Sol”, dije con voz emocionada. “No quería hacerle daño a nadie – solo quería ayudarte.”

“Yo sé que sí, mija”, respondió Sol, cogiendo mi mano. “Y yo también soy responsable – fui yo quien te pidió ayuda. Pero ahora tenemos que enfrentarnos a las consecuencias de nuestras acciones. Gael ya lo sabe – le he llamado esta mañana para contárselo, y ha dicho que vendrá con nosotros a Sevilla.”

Asentí, sabiendo que no teníamos más remedio. Tendríamos que ir a Sevilla, decirle la verdad a la abuela y pedirle perdón – aunque no supiéramos si ella nos lo perdonaría.

Ese mismo día por la tarde, Gael vino a buscarme a la oficina para ir a casa juntos. Cuando le conté cómo me sentía, me abrazó fuerte y me dijo:

“No te preocupes – iremos juntos, y le diremos la verdad. La abuela es una mujer inteligente y buena – con el tiempo, entenderá por qué lo hicimos.”

“Pero ¿y si no nos perdona?” pregunté, apoyando mi cabeza en su pecho. “No puedo soportar la idea de haberle roto la confianza.”

“Entonces tendremos que trabajar duro para ganárnosla de nuevo”, respondió Gael, acariciándome el pelo. “Pero lo importante es ser honestos con ella – eso es lo que realmente vale la pena.”

El viernes por la tarde, cogimos el coche para ir a Sevilla. El viaje fue largo y silencioso – estábamos ambos pensando en la reunión con la abuela, en cómo iba a ser y qué íbamos a decir. Llegamos a Sevilla al anochecer y nos alojamos en el mismo hotel donde habíamos estado durante la boda. Sol nos esperaba en el vestíbulo, con una expresión tan nerviosa como la nuestra.

“¿Cómo está la abuela?” pregunté.

“Está en casa, esperándonos”, respondió Sol. “Dice que quiere vernos a las tres juntas antes de cenar.”

Mientras íbamos en coche hacia la casa de la abuela, vi cómo las calles de Sevilla se iluminaban con luces cálidas, cómo el aroma de las flores y el pan recién horneado llenaba el aire. Había pasado poco más de un mes desde que habíamos estado allí por la boda, pero parecía una eternidad – tanto había cambiado en nuestras vidas desde entonces.

Llegamos a la casa de la abuela poco después. La puerta estaba abierta, y podíamos ver la luz encendida en el salón. Nos dirigimos hacia dentro y encontramos a la abuela sentada en su sillón favorito, con una taza de té en la mano y una expresión seria en la cara. Cuando nos vio, se levantó lentamente y nos miró a los tres uno por uno.

“Miren”, dijo con voz firme. “He pasado muchos años cuidando de vosotras, de vuestros padres antes que vosotras. He tratado de enseñaros lo que me enseñaron mis padres – la honestidad, la lealtad, el respeto por los demás. Nunca pensé que tendría que sentarme aquí y hablaros de mentiras.”

Sol y yo nos sentamos en el sofá, mientras Gael se quedaba de pie cerca de nosotros, con las manos entrelazadas.

“Abuela”, empezó Sol, con voz emocionada. “Lo sentimos mucho. No queríamos hacerte daño – solo queríamos proteger la empresa, proteger todo lo que habíamos construido.”

“Y yo quería ayudar a Sol”, añadí yo, mirándola a los ojos. “Ella me ha ayudado en todo momento, abuela – cuando necesitaba dinero para estudiar, cuando mi ex novio me dejó, cuando no sabía qué hacer con mi vida. No podía dejarla sola cuando estaba en peligro.”

La abuela se quedó en silencio por un momento, mirándonos con los ojos llenos de tristeza. Luego miró a Gael, que dio un paso adelante.

“Señora”, dijo Gael, con voz respetuosa. “Yo también pido disculpas. Sabía la verdad desde el primer día, pero no te lo dije porque creí que era lo mejor para todos. Pero me equivoqué – la honestidad siempre es lo mejor, sin importar las circunstancias.”

“¿Y ahora qué?” preguntó la abuela, mirándonos a los tres. “¿Qué pasa con este matrimonio que nunca fue real? ¿Qué pasa con la familia, con lo que la gente dirá?”

“El matrimonio no era real”, respondió Gael, con voz clara. “Pero lo que siento por Luna sí lo es. La quiero, abuela – la quiero con todo mi corazón, y quiero pasar el resto de mi vida con ella. No como el esposo de Sol, sino como el esposo de Luna – de la mujer que realmente es, la mujer que me ha enseñado lo importante que es ser auténtico y seguir tu corazón.”

La abuela se quedó mirándonos, sorprendida. Luego miró a mí, y vi cómo en sus ojos de tristeza empezaba a aparecer un destello de comprensión.

“¿Es verdad?” preguntó, dirigiéndose a mí. “¿Queréis vosotros dos estar juntos de verdad?”

Asentí con la cabeza, sintiendo cómo se me llenaban los ojos de lágrimas.

“Sí, abuela”, dije con voz firme. “Gael es la persona que siempre he buscado – alguien que me quiere por lo que soy, que me apoya en mis sueños y que me hace sentir completa. Quiero estar con él – de verdad esta vez.”

La abuela suspiró y se sentó de nuevo en su sillón. Luego miró a nosotros con una expresión más calmada.

“Yo siempre he querido que vosotras fueran felices”, dijo con voz tierna. “Sobre todo, que fueran felices siendo vosotras mismas. Sol, tú siempre has sido la más seria, la más responsable – pero también la más asustada de seguir tu corazón. Y tú, Luna, siempre has sido la más creativa, la más valiente – pero también la más insegura de ti misma.”

Miró a Gael de nuevo y sonrió ligeramente.

“Y tú, Gael – siempre he sabido que eras un buen hombre. Mi marido – tu bisabuelo – me habló de ti muchas veces, de cómo habías creado SecureTech desde cero y de cómo ayudabas a los demás con tu fundación. Sabía que no habrías aceptado este matrimonio si no hubiera habido una buena razón.”

Se levantó del sillón y se acercó a nosotros, cogiendo nuestras manos – la de Sol, la mía y la de Gael.

“Os perdono”, dijo con voz emocionada. “Perdono que me hayais engañado, porque sé que lo habéis hecho con las mejores intenciones. Pero de ahora en adelante, no quiero más mentiras – ninguna. La verdad puede ser difícil, pero siempre es la mejor opción.”

Sol y yo empezamos a llorar de alegría, abrazando a la abuela con fuerza. Gael se acercó a nosotros y nos abrazó a todas tres, mientras la abuela sonría con lágrimas en los ojos.

“Pero hay una cosa más”, dijo la abuela, separándose de nosotros y mirándonos con una sonrisa. “Si queréis estar juntos de verdad, entonces tendréis que casaros de nuevo – de verdad esta vez. En la iglesia, con toda la familia presente, y sin más mentiras.”

Gael y yo nos miramos con sonrisas enormes en la cara. Luego él se arrodilló ante mí y cogió mi mano.

“Luna”, dijo con voz emocionada. “Ya sé que hemos pasado por mucho juntos, que hemos tenido que mentir y fingir para llegar hasta aquí. Pero ahora quiero hacer las cosas bien – quiero pedirte que te cases conmigo, de verdad esta vez. Quiero ser tu esposo, tu compañero, tu mejor amigo. Quiero construir un futuro contigo – un futuro lleno de verdad, amor y felicidad.”

Me quedé mirándolo, sin poder creer lo que estaba oyendo. Mis ojos se llenaron de lágrimas de alegría y le sonreí con todo mi corazón.

“Sí”, dije con voz temblorosa. “¡Sí, mil veces sí!”

Gael se levantó y me abrazó fuerte, dándome un beso que sentí en cada parte de mi cuerpo. La abuela y Sol nos miraban con sonrisas, mientras las lágrimas de alegría corrían por sus rostros.

“Entonces será en tres meses”, dijo la abuela con una sonrisa. “En la misma iglesia, pero esta vez será una boda de verdad – la boda que vosotros dos os merecéis.”

Nos sentamos alrededor de la mesa de la cocina, donde la abuela había preparado tortilla de patatas, pan recién horneado y pasteles caseros. Comimos, nos reímos y hablamos hasta bien entrada la noche, planeando la boda, hablando de nuestros proyectos y de todos los planes que teníamos para el futuro.

Mientras miraba a Gael, a mi hermana y a mi abuela, me di cuenta de que había encontrado todo lo que siempre había buscado – una familia que la quería, un amor que la hacía feliz y un propósito que la llenaba de alegría. La mentira había llegado a su fin, pero la verdad había empezado – y con ella, un futuro lleno de posibilidades, de amor y de esperanza.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play