Catalina una joven hija de un ex convicto, creció sin madre con una crianza llena de armas y entrenada por su padre desde niña, decidió no seguir sus paso cuando su padre fue arrestado, arreglándose sola a los 18 años,terminó sus estudios alistandose al ejército.
Pero su vida dio un giro al morir en combate, reencarnando en la protagonista Eludy Volcania de su libro que nunca le gustó, donde la Emperatriz era sumisa a su esposo, quien siempre se mostró el " Gran hombre y esposo" terminando ella con un final colgada frente a todos para ser decapitada.
- Maldita sea, soy la Idiota de la Emperatriz ¿ Porque ella? - Maldecía mientras gritaba al cielo
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Si el saco le queda
Cristofer miraba de reojo a Eludy que estaba de piernas cruzadas viendo el paisaje, pero sintió la mirada de deseo del Príncipe.
Cristofer se sentía muy curioso, no pudo decir ninguna palabra en todo el camino, eso lo enojaba. Miró las piernas de Eludy, recorriendo su vista hasta su camisa desabotonada que mostraba su clavícula, tragó seco sintiendo su cara roja cuando se dio cuenta de que Eludy lo miraba fijo.
– Majestad es un pervertido en potencia – Dice mirándolo con una sonrisa ante su mirada.
– Yo… no sé de qué habla, señorita – aclara su garganta – Solo me sorprende su vestimenta, es todo – explica
– Ya veo, qué lástima… – dice suspirando mientras sonríe coqueta (Quién diría que el Príncipe encantador es todo un tímido) Risita.
Eludy siguió mirando la ventana, disimulando. Ella ya le urgía también tener algo de fiestita desde que llegó a este nuevo cuerpo; sus hormonas estaban más que desatadas. (Tanta carne para comer y el dueño es mezquino) pensó.
Cristofer sonrió ladino al escuchar eso (Está mujer sí que no tiene miedo de sí misma, ni siquiera de mostrar su lado seductor) pensó.
– Mi señor, llegamos – avisa Augustus, abriendo la puerta.
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La competencia estaba reñida, Eludy estaba dándole una sonrisa de victoria a Cristofer que estaba no muy contento, pero muy ansioso al haber encontrado un buen oponente.
– Es el último, Majestad, pero lo podemos hacer más divertido ¿qué opina?– Dice mirándolo frente a frente
– ¿Qué propones? – frunce el ceño
Eludy ordena a los mayordomos alejar la línea de tiro, mientras que Jef llegó justo a tiempo. Le pidió la caja de su carruaje.
– Le traje un lindo juguete, es uno de mis bebés – Dice mostrando el rifle que mandó a hacer con la ayuda de David
Cristofer miró con exquisitez el arma, maravillado al probar su mira, detallando su peso y agarre.
– Señorita, esto es algo magnífico – Dice sonriendo – ¿Los usaremos?– Preguntó
– Sí, le mostraré cómo funciona: pone la bala acá, tira afuera, empuja, presiona y listo – explica
(Veremos si me ganarás en este niñito odioso) pensó Eludy. Los rifles son su especialidad, es por eso que solo se dedicó a ser francotiradora en su otra vida y su vista es de águila.
– El que acierte el tiro a 1.000 yardas gana– Dice retándolo
– ¿Es un reto? – la mira gustoso – (No me ganarás, niña)
– Sí, el saco le queda – Contestó filosa.
Se prepararon después de cruzar miradas, cada uno en su lugar. Eludy se recostó en el piso acomodándose, largando un suspiro largo concentrando su vista en el arco que estaba a larga distancia.
Cristofer se arrodilló en una pierna, agarró fuerte el mango y entrecerró los ojos mirando al arco, apretando los dientes.
Augustus y todos estaban callados expectantes.
– Ya–
Gritó Augustus, junto al sonido de dos disparos que dejaron un eco en el ambiente haciendo volar a los pájaros de los árboles.
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Caminaron hasta la meta, esperando la respuesta de Augustus que fue a comprobar.
Cristofer disparó al costado del círculo rojo, mientras que Eludy dio certero en el punto rojo.
– El ganador es…– Decía, Cristofer reía victorioso
– Me temo, señorita, que es una lasti…
– La Señorita Eludy Volcania –
dijo dejando a Cristofer con la boca abierta, caminando hacia los arcos frustrado.
– Ay, ¿qué dijo, majestad?– decía burlándose mientras ponía su mano cerca de la oreja
– Fue solo suerte, es mi primera vez con un arma así… – excusándose
—Buuu, qué mal perdedor –
abucheó Eludy, con el dedo pulgar abajo. Augustus rio junto a los sirvientes que dejaron de hacerlo ante la mirada de Cristofer.
– Bien, bien, felicitaciones, señorita – de mala manera – No haga tanto escándalo (Mujer ruidosa)– se cruza de brazos
– Qué amargado… Le saldrán arrugas con esa actitud –
Dice Eludy, haciendo que todos se miraran al escuchar como le dijo tal cosa al Príncipe, esperando lo peor.
Cristofer chasqueó los dientes, dándole una sonrisa ladina, dejando a todos sin entender esa actitud; quedaron incrédulos y asombrados.
Eludy sonrió al ver su rostro de enojado, dándose cuenta de la expresión de todos al decir eso (Carajo, creo que me pasé de confianza con el Príncipe)
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– La pasé bien ganándole, majestad – reverencia
– No se emocione, señorita, no le dejaré fácil la próxima –
saluda antes de irse. Eludy asiente yéndose con Jef.
Augustus lo miró con una sonrisa de oreja a oreja, haciendo que Cristofer levante la ceja.
– No te emociones, no dejaré que me gane una mujer –
– Claro, mi señor –
sonríe ladino sin creerle. Es la primera vez que el Príncipe pide ver a una mujer dos veces o entablar una conversación en todo el día.
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