Shelsy Ereu , una jóven de belleza natural y esto párese ser su castigo, el destino es un criminal en su vida ,nada aprese salir según sus deseos .
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Desahogo
—No pude siquiera contar nada a nadie —continuó Shelsy—, pues en nadie se puede confiar allí.
No sé si quieras escucharme… La verdad, ni al psicólogo le contaría esto. No me inspira confianza… pero tú sí.
Darvy recordó la recomendación, " si ella quiere hablar solo escúchala ".
—Aquí estoy. Te escucho —respondió Darvy.
—Mis padres quedaron en medio de una guerra de mafias. Por eso mataron a toda mi familia. El grupo para el que mi padre trabajaba me rescató.
Dos años después, fui obligada a ser la socia de un hombre importante de ese grupo. Me llevó a vivir con él como si fuera su mujer. Era muy celoso de su primo… que era la persona que yo amaba.
Hizo una pausa antes de continuar.
—A pesar de lo difícil que era vivir allí, encontré la forma de encontrarme con su primo a escondidas… y quedé embarazada. Pero nunca se lo dije, es más no volví al lugar donde nos veíamos. Lo hice porque mi bebé era fruto de un sentimiento mutuo y no quería ponerlo en riesgo.
El hombre que decía ser mi dueño se enteró, pero decidió no decir nada. Me mantenía encerrada… decía que me amaba, pero yo solo deseaba irme.
Shelsy respiró hondo.
—El día del parto llegó. Mi bebé nació… Yo deseaba que fuera un varón, porque así la conservarían… pero no fue así. Aun así, él ordenó a todos guardar silencio para que no me la quitaran. Usó eso como chantaje… quería que yo me esforzara por complacerlo a cambio de preservar a mi pequeña.
Darvy la escuchaba sin interrumpir. pero no pudo evitar un dolor en su pecho, un nudo en su garganta, qué difícil lo ha tenido que pasar." Pensaba en silencio".
—Yo trataba de aparentar que estaba contenta. Lo trataba bien… Él a veces se recostaba a mi lado y al lado de mi hija. Cuando regresaba de sus asuntos, venía hasta mí como si fuera un niño pequeño. Le gustaba que le acariciara la cabeza… decía que yo era su alivio.
Shelsy bajó la mirada.
—Era como su amuleto… Hasta que escuché de alguien que la hija del comandante quería mi bebé, ya que por alguna razón ella no podía embarazarse…
"Sus ojos se llenaron de lágrimas".
—Me asusté mucho… Sentí miedo por mi hija… y en un descuido, esa noche hui. Por un momento pensé que no lo lograría…
"Darvy se acercó un poco más."
—Ya… ya… no llores. Estás bien. Tú y tu hija estarán bien. No te preocupes.
Ya eran las 4 de la mañana, las enfermeras llegaron a hacer su rutina. Darvy vigilaba a la bebé mientras ayudaban a Shelsy a bañarse. Él cargaba a María Celeste en sus brazos; comenzaba a encariñarse mucho con ella.
Sacó su teléfono y llamó a Luis.
—Amigo, me quedaré con ella hasta la tarde, para que estés tú esta noche.
—¡Bien! ¿Estás seguro? ¿Y ella qué ha dicho? No sé si quiera quedarse conmigo.
—No te preocupes.
—Está bien, nos vemos en la tarde.
Colgó.
—¿No irás a tu casa durante el día? —preguntó Shelsy con inquietud.
—No. Me quedaré a cuidarte. En la noche estará Luis aquí. En el día hay más movimiento, así que estarás más tranquila.
—Sí… está bien.
Darvy dudó un momento antes de preguntar:
—Shelsy… ¿Qué harás cuando salgas del hospital?
En ese momento, una llamada los interrumpió.
—Hola, buen día.
—Buen día, capitán. Habla la trabajadora social. Quería informarle que hay un albergue para desplazados. Sé que usted habla mucho con ella, así que puedes comentárselo. Allí puede permanecer hasta que su situación mejore.
—De acuerdo, yo le digo. ¡Hasta pronto!
Colgó.
—¿Quién era? —preguntó la joven, un poco nerviosa.
—La trabajadora social.
—¿Y qué dijo?
—Dijo que hay un albergue para desplazados del conflicto. Que puedes quedarte allí hasta que las cosas mejoren… claro, después de tu recuperación.
Shelsy negó con la cabeza.
—¿Un albergue? No… no quiero ir allí. ¿No hay otra opción?
Darvy dudó un momento.
—No lo sé… Shelsy… y… si te invito a vivir conmigo… ¿Aceptarías?
Ella lo miró sorprendida.
—¿Qué?
—Solo digo que tal vez estarías mejor. No hay muchas personas en casa. Estarías con mi hermana… y a mi sobrina le encantaría jugar con María Celeste. No tienes que decidirlo ahora… solo piénsalo.
Shelsy se quedó en silencio. Agradecía todo lo que él hacía por ella, pero ofrecerle su casa era algo muy diferente. Apenas la conocían…
Sin embargo, también pensó que en un albergue habría mucha gente. ¿Y si alguien la reconocía?
Tal vez debía pensarlo… por el bien de su hija.
El desayuno llegó.
Ese día no volvieron a hablar del tema. Darvi las cuidaba con dedicación, como si fueran su propia familia.
la historia con el tiempo se mejora, te deseo mucho éxito.🙏