En un mundo donde humanos y demonios no pueden coexistir, el destino une a dos almas completamente opuestas. Lo que comienza como un encuentro inesperado podría cambiar el equilibrio de todo un reino.
NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 2: La niña demonio
El bosque permanecía en silencio.
El frío seguía presente, pero ya no era tan cruel.
No para ella.
La pequeña seguía aferrada a la pierna de Lysandor, como si fuera lo único estable en su mundo.
Sus manos no dejaban de temblar.
Su respiración era débil.
Lysandor la observó en silencio por unos segundos.
Luego, con cuidado…
se agachó frente a ella.
—…debes tener hambre.
Su voz era suave.
Sin presión.
Metió la mano en uno de los pequeños sacos que llevaba en su cinturón.
Sacó un trozo de pan y algo de carne seca.
Lo sostuvo frente a ella.
—¿Quieres comer?
La niña levantó lentamente la mirada.
Sus ojos —de dos colores distintos— brillaban con duda.
Con miedo.
Pero también…
con necesidad.
No respondió.
Pero su cuerpo lo hizo.
Soltó un poco la tela de Lysandor…
y extendió tímidamente una de sus pequeñas manos.
Dudó.
Un segundo.
Dos.
Y finalmente tomó la comida.
No esperó más.
Comenzó a comer.
Rápido.
Demasiado rápido.
Lysandor entrecerró ligeramente los ojos.
—Despacio…
Pero la niña no escuchaba.
O quizás…
no podía.
Era como si llevara días sin probar nada.
Lysandor suspiró suavemente.
Y acercó un pequeño frasco con agua.
—Bebe.
Ella obedeció.
Tomó el frasco con ambas manos y bebió con urgencia.
El silencio regresó.
Pero esta vez…
era diferente.
Ya no era un silencio vacío.
Era uno… más tranquilo.
Después de unos momentos, la niña bajó la mirada.
Aún sostenía el frasco.
Sus manos temblaban menos.
Lysandor la observó.
Con calma.
—…oye.
Hizo una pequeña pausa.
—Tal vez suene algo grosero…
Su tono seguía siendo tranquilo.
—pero… ¿cómo te llamas, pequeña?
La niña se quedó inmóvil.
Como si la pregunta fuera difícil.
Sus dedos se apretaron ligeramente alrededor del frasco.
—…Ka…
Su voz era apenas audible.
—…Kari…
Lysandor asintió levemente.
—Kari…
Repitió el nombre.
—Es un buen nombre.
La niña levantó un poco la mirada.
Solo un poco.
—…¿y tú…?
Fue casi un susurro.
Lysandor no respondió de inmediato.
Luego—
—Lysandor.
No añadió nada más.
No lo adornó.
Solo su nombre.
Kari lo repitió en voz baja.
Como si intentara recordarlo.
—…Ly…san…dor…
Hubo un pequeño silencio.
—…no me dejes…
Esa vez…
no fue un susurro.
Fue una súplica.
Sus pequeñas manos volvieron a sujetar su ropa.
Con más fuerza.
Como si temiera que desapareciera.
Lysandor no apartó la mirada.
Podía sentirlo.
El miedo.
La soledad.
La desesperación.
Cerró los ojos un segundo.
Un demonio.
Eso era.
Lo correcto sería—
…no.
Cuando los abrió…
ya había tomado una decisión.
Colocó su mano sobre la cabeza de Kari una vez más.
—No lo haré.
Su voz fue firme.
Pero cálida.
—No te dejaré sola.
Kari se quedó quieta.
Y poco a poco…
su agarre cambió.
Ya no era desesperación.
Era…
confianza.
Lysandor se puso de pie lentamente.
—Vamos.
Kari dudó.
—…¿a dónde…?
Lysandor miró hacia el bosque.
Luego… hacia la dirección del reino.
—A un lugar más seguro.
Hizo una pequeña pausa.
—Contigo… será más complicado.
Pero no había duda en su voz.
—Aun así… lo resolveré.
Kari no entendía completamente sus palabras.
Pero entendía algo importante.
No estaba sola.
Y por ahora…
eso era suficiente.
Capítulo 2: La niña demonio (Parte 2)
El bosque quedó atrás.
El sonido de la ciudad volvió poco a poco.
Voces, pasos, vida.
Lysandor caminaba con tranquilidad por las calles del reino.
Pero esta vez…
no estaba solo.
Kari iba sobre sus hombros.
Sujeta con cuidado de su cabeza, mirando todo a su alrededor con ojos curiosos.
Era la primera vez que veía algo así.
Personas.
Casas.
Movimiento.
Pero también…
miradas.
Algunas personas los observaban.
No con sospecha.
Sino con curiosidad.
—…¿muchos…?
susurró Kari, inclinándose un poco.
—Sí —respondió Lysandor con calma—. Es normal aquí.
Kari se quedó en silencio.
Se acercó un poco más a él.
Después de unos minutos, se detuvieron frente a un pequeño local.
Un letrero colgaba suavemente:
objetos mágicos.
Lysandor empujó la puerta.
Una pequeña campana sonó.
—Buenas tardes, Alis.
Desde el fondo del lugar, una figura apareció.
Una elfa.
Cabello verde que caía como hojas al viento.
Ojos entre azul y verde, brillantes y tranquilos.
—Buenas tardes, Lysandor.
Su voz era suave.
Pero al verlo mejor…
sus ojos se movieron ligeramente.
—…no vienes solo.
Su mirada subió.
Hasta encontrarse con Kari.
Hubo un breve silencio.
Lysandor no dudó.
—Quiero que me ayudes con esta niña.
Pausa.
—Es un demonio… pero es pequeña.
Alis no reaccionó con miedo.
Ni con rechazo.
Solo sonrió.
Se acercó lentamente.
—Hola, chiquita… ¿cómo estás?
Kari se tensó.
Sus pequeñas manos se aferraron un poco más a Lysandor.
—…ho… ho… hola…
Su voz temblaba.
Alis no perdió la sonrisa.
—No tienes que tener miedo.
Lysandor dio un paso al frente.
—Necesito algo para que no la vean como es.
Alis lo observó unos segundos.
Como si analizara la situación completa.
Luego asintió.
—Entiendo…
Se dio la vuelta.
Comenzó a buscar entre varios objetos, frascos y artefactos.
Hasta que finalmente sacó uno.
Un pequeño colgante.
En forma de luna.
Lo sostuvo entre sus dedos.
La luz reflejaba un leve brillo mágico.
—Tiene magia de ilusión y ocultamiento.
Se acercó a Kari.
—Si usa esto…
Su voz seguía siendo suave.
—sus cuernos desaparecerán… y también sus alas.
Kari inclinó ligeramente la cabeza.
Sin entender del todo.
—Su cabello y ojos seguirán igual…
continuó Alis.
—pero para los demás… será una niña normal.
Lysandor observó el objeto.
En silencio.
—¿Y quién la va a cuidar?
La pregunta quedó en el aire.
No era una duda simple.
Era algo más.
Lysandor no dudó.
—Yo la voy a cuidar.
Alis lo miró directamente a los ojos.
—No soy su padre…
continuó Lysandor.
—pero esta niña no es como los demonios.
Miró ligeramente hacia Kari.
—Es tranquila.
Pausa.
—Así que… voy a ser su padre adoptivo.
El silencio llenó la tienda.
Kari no entendía completamente esas palabras.
Pero algo en su tono…
la hizo apretar suavemente su ropa.
Alis lo observó por unos segundos más.
Y luego…
sonrió.
—…eso suena muy propio de ti.
Se acercó.
Colocó el colgante en las manos de Lysandor.
—Cuídala bien.
Lysandor asintió.
Con cuidado, colocó el colgante en el cabello de Kari.
Un pequeño brillo apareció.
Suave.
Casi imperceptible.
Y entonces—
Los cuernos…
desaparecieron.
Las alas…
también.
Kari parpadeó.
Confundida.
—…¿eh…?
Alis se inclinó un poco frente a ella.
—Ahora puedes estar tranquila.
Kari tocó su cabeza.
Luego su espalda.
No había nada.
Levantó la mirada lentamente…
hacia Lysandor.
—…¿está bien…?
Lysandor la miró.
Con esa calma que siempre tenía.
—Sí.
Y por primera vez…
una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—Ahora todo estará bien.
🔥 FIN DEL CAPÍTULO 2 PARTE 2