María, enamorada del príncipe de sus sueños como toda doncella, todo a su alrededor caera cuando descubra que no todo lo que creía, era real, y la desilusión la lleva a tomar una decisión, un sacrificio que cambiará su vida y la de todos los reinos.
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CAPÍTULO 02
Brian se quedó congelado con la petición de su hija, no esperaba que le pidiera algo como eso, pero la miró tan seguro de lo que le pedía, hasta casi suplicando, para que él ayudara a cumplir con su sueño de amor; a él no le gustaban hacer ese tipo de peticiones, pero era su consentida, la niña a la que no podía negarle nada y con algo de inseguridad le contesta. – si es lo que quieres, lo haré posible para ti mi princesa.
Mi María, creo que vas a ser una hermosa reina y el príncipe heredero estoy seguro te va a hacer muy feliz; creo que has escogido al indicado. Vamos para empezar tu debut y después del baile el rey anunciará tu compromiso con el príncipe heredero.
María se puso feliz, lo abrazó y después salieron para empezar con su debut, los invitados se acercaron a felicitarla, algunos hombres le pidieron el primer baile, pero ella los rechazó a todos, hasta que por fin el príncipe heredero se acercó a ella, para tener ese primer baile.
Entraron a la pista de baile y empezaron con el vals, los dos se miraban perfectos al momento de danzar con el ritmo de la música; ella estaba tan feliz, que sentía que ese día no podía ser más perfecto, pero más grande se hizo su sonrisa cuando su padre se acercó a hablar con el rey, que estaba sentado en una tarima enfrente de las escaleras, dejando la pista de baile en medio.
Brian después de hacer la reverencia ante el Rey y la Reina, se para a un lado de ellos, mientras mira a su hija bailando con el príncipe heredero, empezó a decir. – su majestad, quiero solicitarle el compromiso del príncipe heredero con mi hija.
Me gustaría que mi hija menor sea la esposa del príncipe heredero. Discúlpeme por el atrevimiento, pero he servido al reino con lealtad, me convertí en la espada del imperio y sabe muy bien que daría mi vida por protegerlo y a la gente de este reino, nadie ha hecho más para mantener a todos a salvo como lo he hecho yo.
El Rey voltea a ver a Brian, no entendía por qué pedía algo como eso, nunca lo había considerado un hombre ambicioso y menos tan insensible para casar a su hija de esa manera; el Rey estaba por negarse, realmente no deseaba casar a su hijo con una mujer que no amara, quería que fuera feliz, pero en ese momento mira como los dos se besaron en medio de la pista.
María sentía que amaba tanto a Carlos, que aprovechó el acercamiento y una de las vueltas que dieron para tomarlo descuidado y pegar sus labios a los de él, no hizo ningún movimiento, aunque no se despegó, solo se quedaron parados.
Carlos nunca esperó que María hiciera algo como robarle un beso y menos delante de tanta gente, pero a pesar de que no tuvo el valor de separarla de él, de reclamarles por ese beso, para no dejarla en vergüenza de tanta gente, lo único que hizo fue cerrar sus ojos y no abrir su boca, pensó en esperar a que todo eso terminara, para poder hablar con ella, preguntarle ¿Por qué lo hizo? También sentía la necesidad de explicarle que no la miraba como mujer, que era como una hermana para él.
Pero su padre el Rey no lo miró de esa manera, al ver que él se quedaba ahí correspondiendo supuestamente el beso, pensó que los dos se querían y que tal vez la petición de Brian era porque ya sabía que ellos se amaban; fue una noticia que lo puso feliz, que la hija de la espada del reino se casara con su hijo, unir esa fuerza políticamente hablando era lo mejor que le podría pasar a su hijo Carlos.
El Rey apenas miró que los dos se separaban del beso, emocionado, se levanta y empieza a decir. – Quiero anunciar el compromiso de mi hijo Carlos, con la señorita María.
Estoy realmente contento por esta unión, por favor vamos a brindar para desearles la mayor felicidad en su boda, que se realizará en dos meses; será una gran fiesta para todo el reino, porque nuestro príncipe heredero se casará con la hija de nuestra espada del reino, tenemos que…
El Rey no pudo terminar de hablar porque en ese momento fue interrumpido por una voz de un hombre que dijo. – Muchas felicidades para la feliz pareja y me gustaría levantar mi copa para brindar porque su primer hijo sea una mujer, de esa manera nuestro rey podrá pedirla para llevarla a nuestro reino.
Que divertido será llevar a una princesita en nuestro barco, bajarle su altanería será lo mejor o quien sabe, podría ser tomada como una simple concubina por nuestro rey.
Todos los invitados al escuchar la voz del hombre voltearon a verlo y no era solo un hombre, 5 más venían con el que hablo, traían la ropa de los caballeros del Rey de Reyes; era ropa negra, con rojo, pantalón negro, casi pegado a sus grandes piernas.
Traían unas botas color negro, que estaban por fuera del pantalón, que llegaban arriba de las rodillas; su camisa de color blanca, con bordados de hilo negro, era larga, un poco abajo de su trasero, con pequeñas aberturas a los lados, botones en medio, que llegaban hasta el cuello que era alto, pero elegante, con una pequeña abertura en medio.
En la cintura un cinturón negro, que era de cuero reforzado, con los emblemas del Rey de Reyes, traían su espada en la funda que estaba pegada a ese cinturón, una pequeña daga a un lado y encima de la camisa traían una chumpa larga (chumpa: es el saco que usaban sobre su ropa, es como las gabardinas o como los sacos de los trajes) era elegante, de manga larga, con unas cadenas de plata, que se unían de su hombro al botón que estaba en el cuello, el primero de la camisa.
Atrás en la espalda traían el emblema del Rey de Reyes, que era la imagen de la cara de un megalodón mostrando sus dientes afilados, unos ojos amarillos como el fuego del sol; estaba bordado a la chumpa, pero estaba tan detallado que solo con verlo era para causar miedo.
Los 6 hombres caminaron hasta llegar al rey y nadie hizo nada para detenerlos.