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Engranajes De Cristal

Engranajes De Cristal

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Laura Perez

Engranajes de Cristal narra la historia de Elena Valmont y Dorian Sterling, herederos de dos imperios automotrices rivales impulsados por tecnología rúnica. Casados hace cinco años, fingen ante la alta sociedad un matrimonio idílico, mientras puertas adentro viven un infierno de reproches: Dorian está convencido de que ella lo drogó y chantajeó en la universidad para someter a su familia, e ignora que Elena fue manipulada por el patriarca de los Valmont y que aún lo ama en silencio con la misma intensidad con la que él, en secreto, sigue atado a ella.
El punto de quiebre estalla cuando la farsa se vuelve insostenible y Elena desaparece sin dejar rastro, ocultándose durante tres años en el anonimato para dar a luz y criar a sus dos gemelos lejos del poder y las intrigas corporativas. Cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Dorian deberá desentrañar la red de mentiras que destruyó su juventud, enfrentar la verdad sobre el pasado y luchar contra su propio orgullo para reconquistar a Elena

NovelToon tiene autorización de Maria Laura Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA MENTIRA QUE NOS UNE

Los flashes de las cámaras de los periodistas titilaban al mismo ritmo que las luminiscencias de éter que flotaban sobre el gran salón del Palacio Metropolitano. Para la alta sociedad y la prensa especializada, la quinta gala anual del consorcio Sterling-Valmont no era solo una celebración empresarial; era el monumento viviente al matrimonio más perfecto del continente. La fusión definitiva entre los dos gigantes automotrices que habían logrado estabilizar los motores rúnicos de última generación.

A la vista de todos, Elena Valmont era la viva imagen de la plenitud. Llevaba un vestido de seda medianoche que contrastaba con los destellos azulados de los cristales cinéticos engarzados en su cuello. Su mano descansaba con naturalidad sobre el antebrazo de Dorian Sterling, cuyo porte aristocrático, mandíbula firme y mirada de hielo derretían a cualquier espectador.

—Sonríe un poco más, Elena —murmuró Dorian entre dientes, apenas moviendo los labios mientras inclinaba la cabeza hacia ella con un gesto que a diez metros de distancia parecía un beso cómplice al oído—. Hay tres accionistas principales mirándonos. Haz que crean que te alegra verme de regreso de Ginebra.

Elena no pestañeó. Mantuvo su sonrisa impecable, aunque las uñas de su mano izquierda se clavaban con fuerza disimulada en la tela de su propio guante.

—Llevo cinco años fingiendo que tu presencia me importa, Dorian. Treinta segundos más frente a las cámaras no me costarán nada.

Él soltó una risa baja, gutural, que ante las lentes pareció la más genuina de las carcajadas conyugales. Su mano libre se posó sobre la cintura de ella, un contacto cálido y firme que envió una corriente eléctrica involuntaria a través del corsé de Elena, encendiendo fugazmente una chispa violeta en la runa de enlace que ambos compartían en las muñecas. El contacto le dolió en el pecho tanto como la primera vez: ese hombre, el mismo que la despreciaba en la sombra, era la única persona a la que su alma jamás había aprendido a dejar de amar.

—¡Mírenlos nada más! ¡La pareja dorada de la industria! —la voz festiva de Julián rompió la muralla de tensión. Julián y su prometida, Camille, se acercaron con copas de néctar espumoso en mano. Eran amigos de la universidad, testigos presenciales de los días en que Dorian y Elena debatían sobre termodinámica arcana en los talleres de la academia.

—Cinco años y siguen pareciendo dos universitarios recién enamorados —suspiró Camille, conmovida, dándole un abrazo a Elena—. De verdad, Elena, todos en nuestra mesa dicen lo mismo. En un mundo donde los matrimonios por conveniencia son un campo de batalla frío, ver cómo se miran ustedes dos devuelve la fe.

—Es una suerte única, Camille —respondió Elena con voz suave y modulada, sosteniendo la mirada radiante de su amiga sin dejar que una sola grieta delatara la farsa—. La compatibilidad no solo se diseña en los motores de los prototipos.

Dorian levantó su copa, chocándola suavemente con la de Julián.

—Elena siempre sabe cómo mantener el equilibrio, incluso cuando el negocio exige que cruce el océano tres semanas al mes —añadió Dorian, dedicándole a su esposa una mirada cargada de una devoción tan exquisitamente actuada que por un segundo, solo por un milisegundo, Elena casi creyó que era real. Dorian la contempló con esa intensidad que le cortaba el aire; debajo del odio, él se ahogaba en el recuerdo de la risa de Elena en los jardines de la facultad, rabioso consigo mismo por seguir encontrándola insoportablemente hermosa.

—Ojalá nosotros tengamos la mitad de su sincronía cuando nos casemos el próximo invierno —bromeó Julián, palmeando la espalda de Dorian antes de despedirse para saludar a otros invitados.

Apenas los novios se alejaron, Celia, la socia de diseño y mejor amiga de Elena desde la adolescencia, aprovechó la brecha para acercarse a la mujer con una carpeta fina bajo el brazo. A pocos metros, Marco, el ingeniero en jefe y confidente más leal de Dorian, interceptó al magnate con gesto adusto.

—Dorian, el vuelo privado para la sede norte está programado para las cuatro de la madrugada —dijo Marco en un susurro, apartándolo del bullicio—. ¿Seguro que no quieres descansar al menos un día? Llevas seis semanas saltando de filial en filial. Pareces un fantasma que huye de su propia casa.

—No huyo de nada, Marco. El desarrollo del motor de núcleo oscuro requiere supervisión presencial —cortó Dorian con sequedad, clavando los ojos en el suelo de mármol para no mirar hacia donde Elena hablaba—. Además, sabes perfectamente que no tengo nada que hacer en esa casa.

—Dorian, eres mi amigo antes que mi jefe —insistió Marco, bajando la voz—. Todos ven un matrimonio idílico. Yo veo a un hombre que se está matando trabajando solo para no poner un pie en su alcoba. Si tanto la odias por lo que ocurrió en la universidad, ¿por qué conservas su fotografía en el bolsillo interior de cada traje que usas?

Dorian tensó la mandíbula hasta que los tendones de su cuello se marcaron como cuerdas de acero.

—Guárdate tus observaciones, Marco. Revisa las turbinas del hangar y cállate.

Al otro lado del salón, la conversación entre las mujeres no era más pacífica.

—Tienes ojeras debajo de ese maquillaje impecable, Elena —le susurró Celia, examinando a su amiga con preocupación genuina—. Me dijiste que esta noche intentarías hablar con él. Que le propondrías revisar juntos los planos del nuevo bólido híbrido.

—No hay nada que hablar, Celia —murmuró Elena, sintiendo un nudo amargo en la garganta mientras observaba de reojo la silueta imponente de Dorian a lo lejos—. Mi padre me vendió la idea de que Dorian me amaba tanto como yo a él. Creí que este matrimonio uniría nuestras familias y nos daría el control a ambos, pero papá solo quería atarme para que yo no tomara el mando de la división de carreras. Pensaba que mi padre era un machista arcaico que no me creía capaz de dirigir... y Dorian... Dorian me mira como si yo fuera un veneno que no puede erradicar.

—Él no es ciego, Elena. Veo cómo te busca con la mirada cada vez que cree que nadie lo nota —dijo Celia, apretándole la mano con afecto—. Hay algo podrido entre ustedes que no tiene sentido. Ningún hombre viaja al otro lado del mundo para huir de una mujer si de verdad le es indiferente.

—No le soy indiferente. Me desprecia —zanjó Elena, retirando la mano cuando vio acercarse a los periodistas de la revista financiera para la foto de portada.

El calvario de las sonrisas duró dos horas más.

Cuando las puertas doradas del ático privado en la cúspide de la torre corporativa se cerraron tras ellos, la acústica del silencio cayó como una guillotina. La música, los aplausos y las luces quedaron sofocados tras los ventanales blindados.

Elena no esperó ni un segundo. Se llevó las manos a la nuca, desabrochó el collar de zafiros y lo dejó caer sobre la consola de cristal con un chasquido seco. Sus hombros cayeron un par de centímetros, exhausta de sostener la máscara de la mujer más afortunada del país.

—Estuviste brillante con los directores de la división mecánica —dijo Dorian, arrojando su chaqueta sobre el respaldo del sofá mientras se aflojaba la corbata con furia contenida—. Por un momento casi olvidé que la única razón por la que tienes acciones en esa mesa es el chantaje con el que tu padre me arrastró al altar.

Elena se giró despacio, con los ojos ardiendo de indignación y dolor acumulado durante cinco largos años.

—¿Otra vez con la misma fábula, Dorian? ¿No te cansas de interpretar a la pobre víctima corporativa?

—¿Fábula? —Dorian dio dos zancadas hacia ella, deteniéndose a menos de un metro. El aire a su alrededor se enfrió de golpe, un vestigio de su magia elemental descontrolada por la rabia—. ¿Llamas fábula a despertarme hace cinco años en una suite de hotel con la memoria destrozada por un supresor de éter en mi bebida, rodeado de abogados de tu padre y fotógrafos amenazando con destruir el legado de los Sterling si no firmaba el acta matrimonial antes del amanecer?

—¡Yo no te drogué en esa fiesta! —gritó Elena, perdiendo por fin la compostura, su voz quebrándose en los bordes—. ¡Te lo he dicho mil malditas veces! ¡Estaba enamorada de ti, idiota! ¡Pensé que tú también me querías! ¡Pensé que mi padre por fin reconocía mi talento y nos daba la bendición para construir algo juntos!

—¡Qué conmovedor guion! —escupió él, con una sonrisa amarga que apenas ocultaba la desolación en sus ojos grises—. Una comedia romántica perfecta para justificar cómo tu ilustre familia absorbió nuestras patentes del motor de resonancia. Jugaste conmigo en la academia, fingiste ser la brillante diseñadora ingenua que se quedaba hasta tarde en el laboratorio conmigo... y cuando tuviste la oportunidad, me tendiste la trampa perfecta.

Elena sintió las lágrimas arder detrás de sus párpados, pero se obligó a no derramar una sola frente a él. Dio un paso al frente, desafiándolo, tan cerca que podía sentir el calor de su respiración agitada y el perfume amaderado que durante años había sido su tortura personal.

—Si de verdad crees que soy ese monstruo calculador, Dorian... ¿por qué no firmas el divorcio? —lo increpó ella en un susurro tembloroso—. El consorcio ya es estable. Las acciones están blindadas. Tienes el poder suficiente para destruirme en los tribunales si quisieras. ¿Por qué sigues aquí? ¿Por qué vuelves cada mes a este departamento vacío?

Dorian la miró fijamente. La respiración se le atascó en la garganta. Vio el brillo húmedo en las pupilas oscuras de Elena, la curva de sus labios que tantas noches había soñado con besar sin el veneno del rencor entre ambos. Sus dedos temblaron a los costados, debatiéndose entre la necesidad salvaje de sujetarla contra su pecho y el terror de admitir que, a pesar de la supuesta traición, su corazón seguía perteneciéndole por completo a la mujer que creía su verdugo.

—Porque no voy a darte la satisfacción de liberarte de las cadenas que tú misma forjaste —respondió él con voz ronca y fría como el mármol, dando media vuelta hacia el pasillo—. Prepara tus maletas si quieres dormir. Salgo para el helipuerto en dos horas.

Dorian cerró la puerta de su estudio con un golpe seco.

Elena se quedó sola en medio de la inmensidad del ático, con el eco de sus pasos aún vibrando en el aire. Se llevó una mano al pecho, sintiendo el latido desbocado de su corazón herido, mientras en el estudio contiguo, Dorian se apoyaba contra la madera de la puerta cerrada, llevándose la mano temblorosa al bolsillo interior del saco para tocar el contorno gastado de la fotografía que jamás se atrevía a tirar.

1
Gloria Grijalba
exelente
Maria Laura Perez
excelente
Maricruz Felix
Ándele siembra lo que cosechó
Maria Laura Perez
Gracias 🥰
Heidy🦋
El motor más grande de Elena, sus amados hijos 🥰🥰🥰🥰
Heidy🦋
Se van a ver cara a cara 🤭
Heidy🦋
Sii eso necesitaba Elena,alguien quien le ayude a sobrellevar todo 🥺🥺 y que mejor que un hermano de sangre😻
Heidy🦋
Estoy llorando con Elena pero si es un idiota el Doryan que coraje me da 🥺
Heidy🦋
Muy buena historia y bien redactada 🥰me gusta
Maricruz Felix
Que hombre tan imbecil🤨
Maricruz Felix
Tiene muy buen comienzo la, novela🥰🥰🥰
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