La ciudad amaneció con una nueva noticia, una banda de criminales había sido asesinada, los restos fueron encontrados en una fábrica de solventes químicos.
Pedraza llevaba el diario entre sus manos, era la hora de visita y se dirigía a ver a Tiryon. Cuando llegó, no pudo evitar que las comisuras de sus labios se elevaran casi hasta sus orejas, el pequeño Charles alimentaba a Tiryon.
Entro y de forma cínica, saludo dando un beso en la mejilla a Tiryon, una costumbre que no tenía. Inmediatamente después brinco a un lado de Charles y se disponía a saludarlo de la misma forma.
Charles se levantó de un salto para evitar ser tocado por Pedraza, sin embargo, tropezó y estaba a punto de caer pero Pedraza lo alcanzó a sostener por la cintura.
Charles sintió el aroma de su aliento muy cerca de su rostro, el joven muy molesto empujó a Pedraza y este lo soltó. Charles cayó de espaldas sobre el piso.
– ¡Maldito enfermo, déjame de molestar!
Tiryon miraba divertido la escena.
– Ya cabrón, deja en paz al niño. Él está creciendo y pronto te va a romper las b*las si lo sigues molestando.
Pedraza le lanzó una mirada lastimosa a Tiryon – No he hecho nada, solo quería saludar al niño.
Charles se levantó y acomodo la ropa, claramente estaba enfadado. Dejo el plato de papilla que aún sostenía en la mano, lo coloco sobre una mesa y salió enfadado de la habitación.
– Niño, ¿a dónde vas? – pregunto Tiryon al ver qué Charles se iba.
– Voy lejos de aquí, regreso cuando este hijo de p*rra se largué.
Pedraza le lanzó una miradita – No te vayas, Charles. Es una broma.
– Ya te lo dije, odio tus estúpidas bromitas. Te veo al rato viejo – dijo lo último dirigiendose hacía Tiryon.
Charles llamo a Zoe cuando estaba saliendo del hospital, la chica también había ido al médico a qué le retiraran el yeso de su brazo. Cuando ella contesto Charles le dijo que tenía algo de tiempo para verla y platicar el caso de su hermano.
Ella le contesto de inmediato.
– Estoy en el hospital, vine a quitarme el yeso. ¿Te parece que nos veamos en un rato?
– Yo también estoy en el hospital, ¿dónde estás?
– Estoy en ortopedia.
– Está bien, voy para allá.
Pasaron alrededor de 5 minutos cuando Zoe vio acercarse una figura familiar, era Charles que la saludo con la mano.
Su rostro aún se veía amargo, Zoe estaba sentada esperando a que fuera su turno.
Charles se sentó junto a ella.
– ¿Qué te paso amigo? Tienes muy mala cara.
– Me topé con un estúpido perro.
– ¿Te lastimó? ¿Te hizo algo malo el perro? Realmente son molestos los perros callejero, más cuando son agresivos.
En la mirada de Charles hubo un suave destello que Zoe no pudo percibir.
– Tienes razón, esos animales que no usan correa deben ser llevados a una perrera para que los duerman.
Zoe se sorprendió de la respuesta.
– No seas cruel, es mejor que sean adoptados, una perrera los tiene enjaulados y sin amor.
Charles la miro con cierta condescendencia y le dio unas palmaditas en el hombro.
– Eres muy buena pero hay algunos perros que merecen ser sacrificados.
Zoe estaba por contestar cuando fue llamada por la enfermera para pasar a su consulta, miro a Charles y él entendió de inmediato, solo movió la mano indicándole que se fuera.
El estuvo ahí cerca de 20 minutos jugando con su teléfono mientras Zoe era atendida.
Cuando la chica salió sin el yeso en su brazo lucía más blanco y delgado que el otro, Charles levantó la vista y la miro, una risita burlona salió de sus labios.
Zoe sintió el impulso de darle un buen golpe como lo haría con su hermano, pero Charles no es Matthew y no sabía cuál sería su reacción así que solamente se contuvo y le lanzó una mirada fea.
Charles se siguió burlando con ella, lo que hizo que mejorará mucho su humor después de haber visto la horrible cara de Pedraza más temprano.
– ¿A dónde vamos? ¿Vamos a la misma cafetería de siempre?
– No, me pusiste de buen humor. Vamos a mi casa. ¿En qué vienes?
– Vengo en metro. Solo tengo una moto y no la puedo manejar.
– Entonces vamos.
Charles la dirigio hacía un hermoso Ford Mustang Shelby color cereza. Zoe abrió muy grande los ojos, nunca imagino que ese joven con aspecto tímida y rostro de bebé, pudiera conducir un auto de ese tipo.
Charles subió al auto mientras Zoe permanecia de pie frente al auto, aún con cara de asombro. Desperto de su trance cuando escuchó el bocinazo que había dado Charles.
– Anda, sube.
– Guau, ¿este es tú auto?
– Que te digo, mis padres me amaban demasiado. Fue un regalo de ellos.
– No puedo creerlo, tus padres realmente tenían mucho dinero.
– Realmente no tanto pero me amaban demasiado, mi padre me lo quiso obsequiar cuando entre a la universidad. Despues de que fallecieron, me quedé sin dinero para pagar la matrícula.
– ¿Y por qué no vendiste el auto o tú loft?
Charles volteo y la miro con sorpresa.
–¿¡Cómo puedes decir eso!? ¡Son regalos de mis padres! Un dulce recuerdo de su amor por mí.
Zoe puso los ojos en blanco y no dijo nada, Charles manejo hasta su casa, cuando estuvieron dentro del departamento le pidio a Zoe que por esperará en la sala de estar.
Después de unos minutos salió con una gruesa carpeta.
– Toma, encontré estás inconcistencias en otro caso similar al de tú hermano. Tal vez puedo ser precedente para ayudar a tú hermano.
Zoe abrió la carpeta, para su sorpresa era el expediente de Erick. Habían encontrado al taxista, el cual fue llevado a la comisaría y su declaración era consistente con la de Erick.
Zoe se sintió sumamente feliz, por fin podía ayudar a Erick de alguna forma.
También era precedente para respaldar su teoría de que el detective Blair estaba haciendo uso de sus funciones para meter a varias personas a la cárcel como chicos expiatorios. Culpando a inocentes y dejando libres a los verdaderos culpables.
– ¿Me lo puedo llevar?
– Te lo puedo prestar para que le eches un ojo pero no puedes hacer uso de él ante la corte pues esto es información clasificada y me meterás en problemas si alguien se entera que te estoy ayudando.
– Está bien, tendre mucho cuidado en manejar está información.
El estómago de Zoe hizo algunos ruidos de los cuales se sintió muy apenada, Charles la miró y ella se sonrojo.
– Lo siento, no he comido nada en todo el día.
– ¿Por qué no haz comido si claramente tienes hambre?
– He gastado todo mi dinero en el abogado para mi hermano. En casa tengo algunas comidas instantáneas, no te preocupes.
Charles se levantó y fue a la cocina, regreso con algunas frutas, después llamo a su sitio de comida china favorita y pidió algo de comida.
– No, no. No tienes que hacerlo, me da vergüenza que te tomes tantas molestias, ya me has ayudado suficiente con este expediente.
– No te preocupes, yo se lo que es estar solo en el mundo. Cuando ya estés mejor economicamente ya me invitarás una comida.
Charles levantó la mano, cerró su puño y solamente mantuvo arriba su dedo meñique, se acercó a Zoe indicandole que hiciera lo mismo. Ambos cruzaron los dedos meñiques y dijeron "Pinky Promise".
Zoe se sonrojo al sentirse ridícula haciendo eso, pero Charles en ese momento era su benefactor. De decir lo que pasó por su mente sería una falta de respeto.
Charles le guiño el ojo, su expresión era absolutamente adorable.
Zoe comió la fruta que Charles había llevado, mientras hojeaba la carpeta.
Después de 20 minutos el timbre sonó, Charles sabía que era la comida juntó sus manos y las frotó, rápidamente bajo para recibir la comida y en un santiamén ya había regresado.
Coloco servilletas y algunas bebidas en la mesa y llamo a Zoe para que comieran juntos.
Zoe tuvo un sentimiento muy placentero, no recordaba cuando había sido su última comida caliente y que no fuera sopa instantánea, la más económica del mercado.
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Comments
Mildred Álvarez
pobre Zoe, ojalá y pueda hacer que a Blair se le caigan todas sus cochinadas
2024-10-14
0
Herlinda Luna
Esa pobre de Zoe merece que Mathhew salga libre
2024-02-14
1
Noemi Lovegood
pobre Zoe es una gran hermana y una persona muy admirable
2022-08-09
3