Charles llegó a su loft, se dirigió al mini bar donde se encontraban sus vinos importados.
Se sirvió un vaso de whisky, se tiró en su enorme y mullido sofá y pensó sobre lo que había dicho Tiryon.
Reflexiono y creyó que lo que realmente necesitaba la cuidad era un asesino justiciero, todo el tiempo que ha trabajado con Tiryon en la nota roja los asesinatos han sido de personas inocentes, en el mejor de los casos pandilleros o narcomenudistas que pelean por su territorio.
Nunca imagino que Tiryon aún siguiera siendo una persona sensible a las injusticias.
Tomo el contenido de su vaso de un solo sorbo, le supo sumamente amargo y arrojo el vaso a la pared. El vaso se estrelló y el poco líquido que tenía, dejo una marca en la pared y la habitación comenzó a oler a alcohol.
Sintió algo dentro de él, la relación con Tiryon siempre había sido un poco superficial, aunque ambos se tenían afecto siempre considero a Tiryon como una rata insensible que solo buscaba su beneficio personal en cualquier circunstancia, escucharlo hablar como lo hizo sobre las víctimas inocentes y su rostro triste, sintió que tenía que hacer algo al respecto.
Se fue a dormir teniendo ese pensamiento en la cabeza, al día siguiente muy temprano, su localizador estaba sonando.
Cuando contesto vio que la llamada era de Pedraza, tomo su teléfono móvil y le llamo.
En cuanto contesto Pedraza, se escuchó que le hablo de forma enérgica.
– Mocoso, ¿sigues durmiendo?
Charles se limito a contestar de forma perezosa – ¿Qué paso, Pedraza? ¿Qué quieres?
– Un grupo de pandilleros lastimo a Tiryon, está en el hospital.
Charles se puso pálido al escuchar eso, preguntó en que hospital y sin cambiarse el pijama salió apresurado.
Acumuló muchas multas de camino al hospital pues se pasó varias señales de alto, cuando llegó localizo rápidamente a Pedraza con la mirada.
– ¿¡Dónde está Tiryon!? – preguntó con voz apresurada.
Pedraza lo miro y soltó una risita al verlo aún en pijama y con pantuflas de personaje animado.
Pedraza se acercó y le dijo con voz suave
– No te preocupes, no está tan mal. Pronto alguien nos dará información.
El hombre mayor lo miro con una sonrisita.
– Te he dicho que tienes cara de bebé pero al verte en esa pijama, me dan ganas de quitartela.
Charles le lanzó una mirada inquisitiva.
– Eres un idiota, Pedraza. ¿Ya me piensas contestar que le pasó a Tiryon?
– Tiryon al parecer salió a dar un paseo, un par de tipos le quisieron quitar el dinero y al resistirse lo golpearon.
– ¿Hace cuánto tiempo fue eso?
– Fue ayer por la noche, pero nadie se atrevió a intervenir. Al parecer, esos tipos tienen aterrorizada la zona y nadie se atreve a denunciarlos.
Charles se sentó a esperar a que alguien le diera el informe médico de Tiryon.
Miro a Pedraza nuevamente y le pregunto
– ¿Y tú cómo supiste? ¿Quién te informo?
– Yo lo encontré, creían que estaba muerto por la cantidad de sangre y lo clasificaron como los roja, cuando lo reconocí llame inmediatamente a la ambulancia. Afortunadamente, no lesionaron ningún órgano vital.
– ¿La policía ya intervino?
Pedraza lanzo una sonora carcajada que el eco se escuchó en los pasillos del hospital.
– Buena broma, pequeñín. La policía lo dió por muerto, ni siquiera lo revisaron, de haberlo hecho probablemente no hubiera perdido tanta sangre.
La cara de Charles se volvió agria.
– ¡Malditos, si es su trabajo! ¿¡Cómo no pudieron prestarle ayuda a Tiryon? – en la voz de Chales se escuchaba cierta impotencia y enojo.
Pedraza le dió una palmadita en la espalda a Charles – Tranquilo muchacho, Tiryon va a estar bien. Pero creo que tienes que irte a cambiar esa sexy pijama antes de que Tiryon despierte y se cagué de risa al verte.
Entonces el mayor se acercó peligrosamente a Charles y le susurro al oido – ¿O quieres que yo te la cambie? - su tono era coqueto y tenía un extraño brillo en los ojos.
Charles se levanto del asiento como si fuera un resorte, Pedraza trato de tomarlo de la mano pero el chico lo empujó.
– ¿¡Qué te pasa imbécil!? Sigue avisándome y te voy a cortar el p*to.
Las pocas enfermeras que estaban en el pasillo, al escuchar aquello voltearon a ver lo que pasaba. Pedraza se sintió un poco avergonzado y dió dos pasos hacia atrás mientras le decía en voz baja.
– Tranquilo muchacho, es una broma.
Charles entrecerró los ojos.
– Estoy hasta la madre de tus pinches bromitas. Con razón nadie quiere trabajar contigo, maldito pervertido.
Un médico salió de la habitación donde está Tiryon, Charles se apresuro a ir con el médico y con voz entrecortada preguntó – ¿Cómo está él?
– No te preocupes, chico. Tu padre está bien.
Ante el comentario del médico, Charles solo asintió con la cabeza.
Pedraza se acercó – ¿Podemos entrar a verlo?
El médico vio a Charles que iba con el cabello revuelto, en pijama y en pantuflas y le dijo:
– No te preocupes, chico. Tu padre está sedado, despertará en un par de horas, puedes ir a cambiarte y comer algo.
Charles lo pensó por un par de segundos.
– No, prefiero estar aquí cuando despierte.
El médico lo miro con cierta resignación.
– Está bien, como gustes. Puedes entrar a la habitación para que no estés en el pasillo vestido de esa manera.
El joven entro a la habitación y jugó un momento con su teléfono, Pedraza se fue y después de unos pocos minutos, cuando Charles se estaba quedando dormido en el sillón, Pedraza entro y le arrojo una bolsa de plástico.
En ella iba ropa y calzado deportiva y, una gorra.
Charles tomo la bolsa y miro a Pedraza con una expresión de confusión.
– Anda, cámbiate. No vas a querer que Tiryon se preocupe por ti al verte en esas fachas.
Charles tomo la bolsa y fue al baño a cambiarse. Cuando entro, Tiryon ya había despertado y estaba charlando con Pedraza.
Cuando vieron entrar al joven, ambos guardaron silencio. Cuando el Charles vio a Tiryon no puedo evitar que sus ojos enrojecieran, el rostro del hombre estaba amoratado e inflamado, cuando lo vio hablar noto que le habían tirado algunas piezas dentales.
El cuerpo del joven tembló levemente, Tiryon estiró su mano lentamente, su rostro se veía adolorido.
– No te preocupes, cachorro. Estoy bien, soy un viejo corrioso, ese par de patanes no se fueron limpios, también les di algunos golpes.
Pedraza soltó una carcajada, Tiryon lo miro feo – ¿De qué te ríes, idiota?
Pedraza le dijo en tono burlón – Claro que no se fueron limpios, los ensuciaste con tú sangre y no hay duda de que diste algunos golpes, aunque seguramente todos al aire.
Charles se paró junto a Pedraza y le dió un golpe en el hombro, haciéndolo callar.
– Ya entendí, ya entendí. No le diré nada a mamá gallina.
– ¿Ya entendiste? Mi cachorro me quiere, no te metas conmigo o te buscarás problemas con él.
– Está bien, ya ví que aún respiras. Me tengo que ir, la carga de trabajo sin duda aumentará.
Debido a la situación, Charles estaría trabajando con Pedraza mientras Tiryon se recuperaba de sus heridas.
Él más feliz con esta situación era Pedraza, que como todo un viejo rabo verde se había enamorado Charles, a pesar de que el joven le había hecho saber más de una vez que era heterosexual y NO le interesaba.
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Comments
Mildred Álvarez
Huy que asquerosos estos periodistas depravados únicamente así pueden hacer este tipo de trabajos,y es porque ellos son unos enfermos iguales a los asesinos.
2024-10-14
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Lisimar Tovar
Ay no!!! ya no sé ni que creer 😕😕😕😕😕😕😕😕😕😆😆😆😆😆😆😆😆😆
2024-04-13
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Nereida Hernández montes
Yo estoy por adivinar que ese Pedraza está involucrado en algunos de esos homicidios
2024-02-27
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