Martin se entregó a la lujuria que le propiciaba Joaquina, confirmó que lo dicho por Vicente era cierto, ella era toda una hembra, la deliciosa hembra que había poseído.
Al terminar su lujurioso acto, Martin se acerca a Pancho y le dice:
Martin: Confirmo lo dicho por Vicente, tu esposa es una gran hembra.
De pronto Joaquina se acerca a su esposo y al jalar su cabello para hablarle, nota que este ha fallecido, su cuerpo está frío y sus ojos están totalmente dilatados y faltos de vida.
Joaquina suelta un grito desgarrador lleno de dolor y miedo, suelta la cabeza de su esposo y comienza a llorar.
Joaquina: Pero pancho, háblame, no juegues así, perdóname, no era mi intención meterme con el patrón. Regresa y te prometo que no volverá a pasar, pero tú también tienes la culpa, por acostarte con la patrona.
Martin: Joaquina, has un último acto de humanidad, por tu esposo y cierra sus ojos. De ahora en adelante serás mi asistente personal, no te hará falta nada, si me obedeces te va a ir muy bien, además ten en cuenta que cada que te use será en su honor.
Joaquina: Hay, patrón que va a decir la gente y aquí en la finca habrá habladurías.
Martin: No te preocupes Joaquina, le diremos a todos que tu esposo falleció en una cantina después de una riña, y que tú para no quedarte sola, y en un acto de bondad, te deje como empleada de confianza, te quedarás en mi casa.
Joaquina: Usted es tan bueno, ahora soy viuda y ningún hombre querrá casarse conmigo.
Martín: Para eso serás mi empleada de confianza, para que no necesites un marido. Así que vamos, tienes trabajo.
Dicho esto, Martin y Joaquina volvieron a entregarse a la lujuria, con el cadáver de su esposo aún en el lugar.
Al día siguiente Juancho y Beto, sacaron el cadáver de Pancho y lo llevaron a su casa, contando a todos que se peleó en una cantina y lo asesinaron. Joaquina lloraba desconsolada, como si realmente le doliera, así lo velaron y al día siguiente lo sepultaron en el cementerio del pueblo.
Cómo cada noche, Martin fue a dejar su dotación de corazones, pero se sintió molesto por tener que ir él, así que decidió, mandar a Juancho y a Beto a qué entregarán la respectiva dotación.
Martin: Por qué tengo que ir yo siempre, tengo mucha gente a mi servicio, además me da pereza ir a dejar el encargo. Juancho, Beto, toman esa cajavan y la dejan en la entrada de la cueva del cerro.
Juancho: Pero patrón, esa cueva es la cueva de las ánimas, en el cerro del diablo.
Beto: Si patrón, que tal y nos sale y nos lleva.
Martín: No digas tonterías, es obvio que no se van a quedar, van la dejan y se regresan, dejen sus supersticiones y hagan lo que les ordeno o los mato, ustedes dicen.
Beto: Así si vamos, patrón.
Juancho: Pos no hay de otra, no dilatamos.
Martin se quedó flojeando en su despacho, mientras los hombres iban a dejar el encargo.
Al día siguiente, volvió a aplicar lo mismo, envío a sus hombres y se quedó flojeando nuevamente
Esa noche exactamente a las 12:00 pm, se presentó el charro, estaba sentado nuevamente en su silla tras el escritorio.
Charro: Bueno Martin, tú que te crees o que sientes, que ya ni tu trabajo quieres hacer.
Martin: Es evidente que cumplo con lo pactado, el cómo lo realizó es cosa que no te interesa, cumplo con mi cuotas y debe ser suficiente.
Charro: Al gallo le salieron plumas, ahora resulta que ya me mandas. Bueno tú no entiendes verdad? O mejor dicho no quieres entender.
Martin: Claro que entiendo, Pero estoy harto de tener que ir yo, teniendo tanta gente que puede hacerlo por mí.
El charro se enciende en llamas y mira a Martin con odio.
Charro: Estoy harto de tus faltas de respeto, aquí mando yo, soy el demonio más poderoso sobre la fas de la tierra y ningún mortal insignificante y estúpido como tú me va a retar y quedarse como si nada.
Martin: Tú y yo sabemos que no lo eres, y no es reto, si lo fuera no estarías aquí hablando conmigo.
Charro: Quieres un reto, te daré un reto, quiero ahora 10 corazones por noche y si no lo traes prepárate para la miseria y la vejez.
Martin: Qué? Estás loco, no puedes cambiar el trato, debes respetarlo.
Charro: Recuerdas que no leíste el contrato? Está sujeto a cambios, así que te friegas.
Martin: Por esta ocasión, ganaste, Pero no te daré 10 corazones tendrás que conformarte con los 3 de siempre y los seguiré llevando yo.
Charro: Por está ocasión, pasaré por alto tu afrenta, Pero te aviso que si vuelves a intentar enfrentarme, no seré tan bondadoso.
Martin: Lo tomo en cuenta y ahora vete, vendrá pronto Joaquina y no quiero que te vea.
Martin: Que forma de hablar a tus amigos, en fin mañana te espero con tu cuota y no faltes
De pronto una bruma se hizo en el despacho y el charro desapareció, dejando así a Martin, solo con sus pensamientos, que no eran buenos.
Martin: Ya estoy harto de él, tengo que buscar la manera de deshacerme de su molesta presencia.
Martin estaba furioso, detestaba la forma en la que el charro lo trataba, solo esperaba deshacerse de él. Costará lo que costará, lo lograría.
De pronto entran apresuradamente Juancho y Beto, dicen que hay un problema.
Martín: Qué pasa? ¿Por qué el alboroto?
Juancho: El Anacleto, está diciendo, que usted no cumple con lo que dice, y la gente se está yendo.
Beto: Si patrón, él quiere dejarlo sin gente.
Martin: Tráiganme a esa sabandija, ahorita mismo, tiene mucho que explicar.
Ambos hombres salen en busca de Anacleto, cuando lo encuentran lo llevan a jalones directo a Martín.
Martín: Bueno tú sí que eres mal agradecido, mira que poner a la gente en mi contra, tú no sabes de lo que soy capaz. Creo que te di mucha confianza, tendré que hacer que te recuerden quien soy.
Juancho, Beto denle una lección y que aprenda a saber, quién manda aquí.
Anacleto: De que habla patrón, espérese tantito, primero dígame qué dije o hice, por qué no sé que pasa.
Martin: Andas diciendo que no cumplo con lo prometido y eso se paga caro.
Anacleto: Patrón cómo cree, yo no digo nada, ni siquiera estoy en la finca, apenas llegué hace un rato, además usted me dio trabajo y estaría siendo malagradecido si hago eso.
Martin se queda pensando y de pronto grita.
Martin: A ver ustedes, par de inútiles, vengan aquí, exijo una explicación clara de esta situación.
Juancho: Qué paso patrón, explicación de qué?
Beto: Es el Anacleto que no nos tiene ley, nomás quiere que tengamos problemas con usted. Además eso nos lo dijo el Rosendo.
Martin: Así que Rosendo, largo de mi vista ya arreglaré cuentas con ustedes y Rosendo. Y tu Anacleto, te vas a la ciudad de México, hay un encargo que quiero que me traigas.
Anacleto: Sí patrón, ya mismo me voy para allá.
Así que Anacleto sale directo a la ciudad sin saber qué encargó puede ser y Martin con su maquiavélico cerebro ya maquila cual es su siguiente paso.
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Comments
Julieta Rodríguez
¡Ah, bueno! 😱🤯
2025-01-11
2
Herlinda Luna
Ese Martin ya no sabe que maquilar y a Celia o Cecilia como le va no se ha sabido nada
2024-07-15
5
Dyana Gonzalez
😱y que paso con celia, después de que el charro la hizo su mujer ?..
😰
2024-06-20
1